Datos clave
- La agencia espacial obtuvo las imágenes a través de la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter, que fotorafió la zona desde unos 96 kilómetros de altura. Para registrar el sitio exacto, la NASA esperó seis días hasta que la rotación del satélite permitió observar el área de la colisión.
- El análisis de las sombras sobre la superficie lunar permitió calcular las dimensiones del cráter. La cámara de ángulo estrecho del orbitador puede identificar detalles de apenas un metro.
- Las fotografías también mostraron restos de polvo y rocas alrededor del punto de impacto, producto directo del choque del cohete no tripulado contra la superficie lunar.

Las imágenes, en detalle
Estas imágenes, recopiladas entre el 11 y el 12 de agosto por la Lunar Reconnaissance Orbiter, fueron captadas seis días después del impacto de la etapa superior del cohete Falcon 9 contra la Luna. Las distintas perspectivas permitieron observar características diferentes de la superficie.
La zona más oscura alrededor del cráter, visible en la imagen superior izquierda, presenta una textura más rugosa que el terreno cercano, ya que ese material quedó expuesto durante mucho tiempo al viento solar, los rayos cósmicos galácticos y los impactos de micrometeoritos.
En cambio, los rayos más brillantes y la mancha situada sobre el cráter en la imagen inferior derecha corresponden a material más reciente, extraído desde las profundidades. Las imágenes aparecen en orden cronológico: la secuencia parte de la superior izquierda y termina en la inferior derecha, mientras el ángulo de iluminación solar varía de forma gradual.
Cada imagen se amplió al doble y abarca una zona lunar de aproximadamente 300 metros de ancho.
Cómo la NASA logró identificar el lugar exacto donde impactó el cohete en la Luna
Según explicó la NASA, la identificación del lugar exacto del impacto requirió la coordinación de especialistas y astrónomos aficionados de distintos países. En una primera etapa, observadores independientes reconstruyeron la trayectoria del cohete a partir de datos públicos. Luego, el Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra de la agencia utilizó el caso para probar y validar sus herramientas de predicción de impactos.
El centro, con sede en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, en el sur de California, fue ajustando los cálculos hasta determinar la zona probable del impacto. Esa información fue compartida con el equipo surcoreano de la misión Danuri, que horas más tarde utilizó su cámara de alta resolución LUTI para fotografiar el cráter.
De acuerdo con la NASA, las imágenes confirmaron que la predicción había sido precisa, con un margen de error de aproximadamente 0,97 kilómetros. Después, el equipo de Danuri envió las coordenadas al Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA para mejorar la planificación de nuevas observaciones.
Tras comparar las imágenes posteriores al impacto con registros anteriores de la misma zona, el equipo del LRO actualizó la ubicación del centro del cráter en 19,4759°N y 266,7138°E, a una altitud de 511 metros.
La NASA comparó sus predicciones con el punto exacto del impacto en la Luna

Esta imagen del Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA muestra dos regiones ovaladas donde podía impactar la etapa superior del Falcon 9 contra la Luna, de acuerdo con los cálculos de ingenieros del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA.
Ambas elipses miden 3,4 kilómetros de largo por 0,6 kilómetros de ancho. Las dos predicciones parten de los mismos cálculos sobre la trayectoria del propulsor, aunque solo la elipse azul contempla las características del terreno lunar.
Los puntos rojos y azules indican las ubicaciones previstas para el impacto, mientras que el punto cian señala el lugar exacto donde finalmente cayó la etapa del cohete.
Antecedentes clave
Se estima que el cohete se estrelló contra la Luna a más de 8.000 km/h y se sumó así a una larga lista de impactos de cohetes y escombros lunares registrados desde la década de 1960. Entre los casos recientes figuran la misión rusa Luna-25, en 2023, y un cohete chino, en 2022. También hubo impactos intencionales.
En 2009, una sonda de la NASA chocó deliberadamente contra la superficie lunar y alcanzó agua, al menos 95 litros, en la región del polo sur.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com