Wall Street se encamina hacia una de las mayores olas de IPO, salidas a bolsa, de la historia reciente, impulsada por tres gigantes tecnológicos que hoy dominan la carrera global de la inteligencia artificial y la economía espacial: SpaceX, OpenAI y Anthropic. Pero el foco inmediato está puesto en una competencia mucho más personal: la disputa entre Elon Musk y Sam Altman también se trasladará al mercado bursátil.
SpaceX, la compañía aeroespacial de Musk, acelera los preparativos para debutar en Nasdaq el próximo 12 de junio bajo el ticker SPCX. La empresa ya habría adelantado la publicación de su prospecto oficial y apunta a una valuación de entre US$ 1,75 billones y US$ 2 billones, lo que convertiría a la operación en el IPO más grande jamás realizado.
Sin embargo, apenas días después de que trascendieran esos planes, OpenAI empezó a mover sus propias fichas. Según publicó The Wall Street Journal y replicaron medios financieros estadounidenses, la creadora de ChatGPT podría presentar esta misma semana documentación confidencial ante la Securities and Exchange Commission (SEC), el regulador bursátil de Estados Unidos, para avanzar hacia una oferta pública inicial prevista para septiembre.
La operación marcaría un nuevo capítulo en la creciente rivalidad entre Musk y Altman, socios fundadores de OpenAI en 2015 y hoy convertidos en competidores directos en la carrera por dominar la inteligencia artificial. Musk abandonó la compañía en 2018 y posteriormente lanzó xAI, mientras que OpenAI consolidó su liderazgo global gracias al boom de ChatGPT y al respaldo financiero de Microsoft.
La tensión entre ambos escaló durante los últimos años. Musk demandó a OpenAI y a Altman en 2024 al acusarlos de abandonar la misión original sin fines de lucro de la organización para priorizar beneficios comerciales. Sin embargo, esta semana un jurado federal de California desestimó la demanda y liberó a OpenAI de uno de los principales frentes judiciales que preocupaban al mercado. Musk ya anticipó que apelará la decisión.
La coincidencia temporal de ambos IPOs no es menor. SpaceX y OpenAI buscan salir a bolsa prácticamente al mismo tiempo y con valuaciones que desafían todos los antecedentes de Silicon Valley. OpenAI apunta a superar el billón de dólares en capitalización bursátil, después de haber sido valuada en US$ 852.000 millones en su última ronda privada. SpaceX, en tanto, apuesta a convertirse en la empresa tecnológica más valiosa del planeta tras su integración con xAI y el crecimiento de Starlink.
Detrás de este fenómeno aparece además Anthropic, la startup detrás de Claude, que también avanza hacia un posible debut bursátil antes de fin de año. La empresa negocia actualmente una ronda de financiación que podría elevar su valuación cerca de US$ 900.000 millones y consolidarla como uno de los actores más importantes de la nueva generación de IA.
La magnitud de estas operaciones empieza a generar preocupación entre bancos y fondos de inversión. Analistas advierten que la salida casi simultánea de SpaceX, OpenAI y Anthropic podría absorber enormes volúmenes de liquidez del mercado tecnológico y provocar ventas masivas en otras compañías para financiar la compra de acciones de las nuevas estrellas de Wall Street.
El antecedente más cercano fue Uber, cuya salida a bolsa en 2019 redefinió el ecosistema del venture capital al alcanzar una valuación de US$ 82.000 millones. Sin embargo, el tamaño de las nuevas operaciones deja aquella cifra en otra escala.
Según estimaciones de mercado, las tres compañías podrían concentrar juntas más de US$ 2,6 billones en valuación acumulada, un volumen comparable al generado por todas las grandes IPOs tecnológicas estadounidenses de la última década.
El furor también reactivó una industria paralela de fondos y vehículos financieros que ofrecen acceso anticipado a participaciones privadas de SpaceX y OpenAI antes de sus debuts bursátiles. Pero especialistas advierten sobre los riesgos de esas estructuras, especialmente por sus restricciones de liquidez, comisiones elevadas y posibles distorsiones frente al valor real de los activos.
Más allá del entusiasmo, los inversores también observan desafíos concretos. OpenAI enfrenta una presión creciente por parte de Anthropic y de nuevos competidores chinos, mientras reorganiza su estrategia comercial para reforzar ChatGPT en el segmento corporativo y relegar proyectos menos rentables como Sora, su herramienta de generación de video con IA.
SpaceX, por su parte, continúa financiando enormes proyectos de infraestructura vinculados a inteligencia artificial, centros de datos y semiconductores, además de la expansión global de Starlink. Aunque su negocio satelital ya genera rentabilidad, el mercado seguirá de cerca el impacto financiero de la integración con xAI y el costo de sostener el desarrollo de Grok, el chatbot de Musk.
En paralelo, el fenómeno confirma un cambio estructural en Silicon Valley: las empresas tecnológicas más valiosas del mundo ya no necesitan llegar al mercado público para alcanzar valuaciones astronómicas. OpenAI, Anthropic y SpaceX consiguieron en pocos años capitalizaciones que compañías como Google, Amazon o Meta tardaron décadas en construir dentro de la bolsa.
Ahora, Wall Street se prepara para medir cuánto de esa euforia privada puede sostenerse bajo el escrutinio permanente de los mercados públicos.