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Una demanda destapó el vínculo secreto del fondo que invierte en OpenAI y Anthropic con Abu Dhabi

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Documentos presentados ante la SEC revelan que Lunate tomó una participación minoritaria en Insight Partners, una de las firmas más influyentes de Silicon Valley. La jugada expone el avance del dinero emiratí en el negocio global de las startups.

Insight Partners es uno de los mayores inversores en startups del mundo. Administra más de US$ 90.000 millones gracias a apuestas en empresas como Twitter, Wiz, Databricks y Anthropic, una escala comparable con la de rivales más conocidos como Andreessen Horowitz y Sequoia Capital. Ahora, una nueva demanda y documentos presentados ante la SEC revelaron que parte de la firma pertenece al gobierno de Abu Dabi, a través de Lunate, una firma de inversión privada con sede en ese emirato.

En el cerrado negocio del capital de riesgo, los fondos casi nunca revelan la identidad de sus inversores, conocidos como socios limitados. Cada vez más, las firmas del sector dependen de la riqueza soberana de Oriente Medio como fuente de capital. 

Sin embargo, el vínculo de Insight con Abu Dabi fue más allá: su gobierno no solo aporta financiamiento, también tiene de manera discreta una participación en la propia gestora desde enero de 2025. Los documentos indican que se trata de una inversión minoritaria "pasiva". Una fuente cercana a la operación la describió como de un porcentaje bajo de un solo dígito y otra aseguró que era inferior al 2%. Forbes no pudo determinar cuánto pagó Lunate por esa participación.

Insight, con sede en Nueva York, se sumó así a un grupo reducido de firmas de inversión que vendieron participaciones a fondos controlados por gobiernos de Oriente Medio, entre ellas las firmas de capital privado Silver Lake y The Carlyle Group

En los documentos regulatorios, estas inversiones casi siempre aparecen como "pasivas" o "no operativas", ya que un rol más activo podría chocar con las restricciones del gobierno de Estados Unidos sobre la inversión extranjera. 

Insight Partners
Insight Partners es uno de los mayores inversores en startups del mundo.

Sin embargo, en los hechos, las participaciones en firmas de inversión de primer nivel muchas veces funcionan como la antesala de una alianza estratégica más amplia. Entre las posibles ventajas figuran el acceso prioritario a operaciones o, como pasó en los casos de Silver Lake y Carlyle, futuras coinversiones de peso.

"Puedes sentirte bien sabiendo que no tienes el control absoluto, pero que estás estrechamente vinculado con algunos de los negociadores y emprendedores más brillantes del mundo", declaró Michael Rees, copresidente de la firma de inversión Blue Owl, en un evento de PitchBook. Esta empresa fue una de los compradores más activos de participaciones en fondos de inversión y se asoció con fondos con sede en Emiratos Árabes Unidos para este tipo de operaciones.

La revelación sobre la estructura accionaria de Insight salió a la luz a partir de una demanda que Kate Lowry, ex vicepresidenta de la empresa, presentó en diciembre. Lowry demandó a Insight por despido improcedente y por no haber evitado el acoso. 

La ex empleada de Facebook se incorporó a la oficina de Insight en el Área de la Bahía en 2022 y sostuvo que sufrió acoso, discriminación y represalias por tomarse una licencia médica. Los abogados de Lowry afirman que la empresa rescindió su contrato en mayo de 2025, después de que ella se quejó por un recorte en su paquete de compensación. El caso sigue en curso e Insight negó de manera rotunda las "acusaciones infundadas" incluidas en la demanda.

Insight Partners evitó hacer comentarios.

Juicio. Foto: Pexels.
Una fuente cercana a la operación la describió como de un porcentaje bajo de un solo dígito y otra aseguró que era inferior al 2%. (Pexels)

"Hay varias entidades que ocultan su propiedad y solo logramos que nos dijeran quiénes son sus dueños mediante una demanda presentada ante un tribunal federal", afirma Lowry. Su demanda ya fue noticia, pero no así los vínculos de Insight con el gobierno de Abu Dabi.

La mayoría de las disputas en el negocio del capital de riesgo, y entre estos megafondos, se resuelven en privado. El personal y los socios están sujetos a acuerdos de confidencialidad y a contratos que obligan a resolver los conflictos mediante arbitrajes privados, en lugar de avanzar con litigios largos que pueden exponer secretos del fondo y afectar la interna de la firma.

La última demanda de peso que expuso el funcionamiento interno de la industria del capital de riesgo ocurrió hace más de una década, cuando Ellen Pao, socia de Kleiner Perkins, demandó a su antiguo fondo por discriminación de género tras ser despedida en 2012. En marzo de 2015, un jurado falló en contra de Pao después de un juicio de cuatro semanas, aunque antes salieron a la luz muchas comunicaciones internas y las estructuras de compensación de la firma.

En la década que pasó desde la demanda de Pao, la industria tecnológica creció de forma exponencial, en parte por la llegada de capital extranjero, sobre todo de Oriente Medio. Los inversores tradicionales, como los fondos de pensiones y las fundaciones, enfrentaron una escasez de liquidez, mientras que las tensiones geopolíticas dejaron fuera de alcance para la mayoría de los fondos tecnológicos a los inversores chinos y rusos con grandes fortunas. 

En ese mismo período, Insight multiplicó por diez los activos bajo su gestión. Además de sus inversiones activas en Anthropic y Databricks, también tuvo acciones en startups como la biotecnológica Averna Therapeutics, la startup de IA Writer y la app de meditación Calm. Insight también participó en la megaronda de financiación de OpenAI, de US$ 122.000 millones, que cerró esta semana.

Los gobiernos de Oriente Medio invirtieron cientos de miles de millones en tecnología. El fondo soberano de Arabia Saudita fue uno de los principales respaldos de Uber y del Vision Fund de SoftBank, e invirtió al menos US$ 3.000 millones al año en decenas de los principales fondos de capital de riesgo, entre ellos Insight. 

Sheikh Tanoon Emiratos Árabes
uUnana nueva demanda y documentos presentados ante la SEC revelaron que parte de la firma pertenece al gobierno de Abu Dabi, a través de Lunate.

Emiratos Árabes Unidos también hizo sus propias apuestas en startups y fondos, y su nuevo fondo MGX, de US$ 100.000 millones, pasó a ser un inversor de peso en empresas de IA como OpenAI y Anthropic. La Autoridad de Inversiones de Qatar, que administra US$ 580.000 millones, también respalda tecnologías emergentes.

El historial en materia de derechos humanos de estas monarquías absolutas, sumado al asesinato del periodista Jamal Khashoggi en Arabia Saudita en 2018, convirtió la dependencia de Silicon Valley de estos fondos soberanos en una polémica recurrente entre fundadores e inversores. La presencia de gobiernos de Oriente Medio en fondos de capital de riesgo de Estados Unidos, como muestra de un vínculo más estrecho, podría desatar todavía más controversia.

La demanda que dejó al descubierto el vínculo de Insight con Abu Dabi

La demanda de Lowry, presentada ante el Tribunal Superior de California en el condado de San Mateo, no solo apuntó contra su empleador directo, sino también contra varias empresas vinculadas al fundador de Insight, Jeff Horing, y a otros socios.

Dentro del proceso judicial, Andrew Prodromos, director general y responsable del cumplimiento normativo de Insight, buscó dejar fuera de la demanda a varios fondos y vehículos corporativos de la firma. Sin embargo, en ese intento dejó al descubierto secretos muy resguardados sobre la estructura de propiedad del fondo, una información que desconocían algunos fundadores de empresas en las que invirtió la firma y, al menos, un empleado actual.

Una de las entidades que los abogados de Insight mencionaron en los documentos judiciales se llama Insight Falcon Partners. Según un documento presentado ante la SEC en abril de 2025, esa empresa adquirió una participación del 75% en Insight en enero de ese mismo año. Los accionistas finales de Insight Falcon Partners son Horing y los demás socios de la firma, junto con una entidad de Delaware llamada LLTCI SPV 5 LLC.

Según una declaración que Prodromos presentó ante el tribunal en febrero, los dueños de la LLC de Delaware son “(i) el gobierno de Abu Dhabi y (ii) una empresa pública cuya sede está en Abu Dhabi”.

Los documentos judiciales no mencionan el nombre de la empresa pública que tiene parte de LLTCI SPV 5 LLC. Delaware, una de las jurisdicciones menos transparentes del mundo, no exige que se informe quiénes son los dueños de las empresas. 

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Estas inversiones casi siempre aparecen como "pasivas" o “no operativas”. 

Sin embargo, otros vehículos de propósito especial con el mismo acrónimo LLTCI, que parece remitir a Lunate Long-Term Capital I, figuran en documentos corporativos de Emiratos Árabes Unidos vinculados con Lunate, un inversor con sede en Abu Dabi. Fuentes cercanas al caso confirmaron que la inversión se hizo a través de un fondo de Lunate; además, la firma también invierte en varios fondos de Insight.

Lunate administra activos por más de US$ 115.000 millones y está en manos de empresas vinculadas al jeque Tahnoon bin Zayed Al Nahyan, una de las figuras más poderosas del Golfo. Hermano del presidente de Emiratos Árabes Unidos, el jeque Mohamed bin Zayed, Tahnoon preside el fondo soberano de Abu Dabi, valuado en US$ 780.000 millones, y además se desempeña como asesor de seguridad nacional del Estado emiratí. Lunate también cuenta con inversores institucionales privados.

Fundada en 2023, Lunate integra un grupo de empresas controladas por el jeque Tahnoon, entre ellas International Holding Co., la mayor empresa pública de Emiratos Árabes Unidos. En 2024, Lunate quedó a cargo de 42X, un fondo de IA centrado en China que antes administraba G42, la empresa estatal de inteligencia artificial de Abu Dabi, presidida por el propio Tahnoon. 

Ese mismo año, 42X vendió sus participaciones en ByteDance, la empresa matriz de TikTok, y en otras startups chinas, como parte de un acuerdo para que Emiratos Árabes Unidos usara chips y hardware fabricados en Estados Unidos en lugar de tecnología china, tras la inversión de US$ 1.500 millones de Microsoft en G42.

El sitio web de Lunate señala que invierte en capital de riesgo, adquisiciones y crédito privado. La firma concretó más de diez inversiones a partir de la compra de participaciones en gestoras de fondos privados. Sin embargo, sus posiciones específicas en Estados Unidos casi nunca salen a la luz, ya que la SEC no exige informar participaciones indirectas inferiores al 25%.

Lunate evitó hacer comentarios.

Para la firma de capital de riesgo, vender una participación a un fondo poderoso de Oriente Medio, con una gran capacidad financiera, en 2025 pudo servir para esquivar una presión inédita. Insight tenía previsto captar un nuevo fondo de US$ 20.000 millones a partir de 2022, pero tardó más de dos años en cerrar uno más chico, de US$ 12.000 millones. Según el Financial Times, Insight explicó esa situación por el "gran reinicio tecnológico" en una carta enviada a los inversores en 2023.

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 Insight también participó en la megaronda de financiación de OpenAI, de US$ 122.000 millones, que cerró esta semana.

La firma fue una de las inversoras más activas durante el auge tecnológico de la pandemia. Encabezó la compra de Veeam, una empresa de seguridad de datos, por US$ 5.000 millones, y además invirtió en startups como la firma de pagos Checkout, que llegó a una valuación de US$ 40.000 millones. El año pasado, Checkout recortó su propia valuación interna de las acciones de sus empleados hasta apenas US$ 12.000 millones.

La venta de participaciones en firmas de inversión no resulta extraña. En una operación pública poco habitual, Josh Kushner vendió una pequeña participación en Thrive Capital al ex CEO de Disney, Bob Iger, al magnate del capital privado Henry Kravis y a otros tres multimillonarios por US$ 175 millones en 2023. 

A su vez, el fondo del gobierno de Emiratos Árabes Unidos, Mubadala, adquirió una participación minoritaria en la firma de capital de riesgo Silver Lake en 2020, mientras que General Catalyst recompró una parte del negocio que había vendido a una filial de Goldman Sachs por US$ 726 millones en enero de 2025.

Este tipo de acuerdos puede ser delicado. Las participaciones en una firma suman ingresos extra por comisiones y una porción de las ganancias de las inversiones. A la vez, les dan a los accionistas una mirada más amplia sobre el funcionamiento interno de la gestora y un vínculo más estrecho con su equipo directivo.

Los documentos presentados ante la SEC describieron la participación de Mubadala en Silver Lake como pasiva, pero las firmas anunciaron junto con esa operación una estrategia de inversión conjunta a 25 años. NEA, uno de los fondos de capital de riesgo más antiguos de Silicon Valley, vendió una participación a una firma respaldada por Kuwait en 2020 para facilitar la salida de algunos socios que se jubilaron. 

Al menos una parte de esa participación pasó después al fondo soberano de Arabia Saudita, en una fecha que no trascendió, y Sanabil, el brazo tecnológico del Fondo de Inversión Pública, reveló más tarde que también era socio limitado de NEA.

Información adicional de Giacomo Tognini.

La nota se actualizó con más detalles sobre la participación de Lunate en Insight.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com

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