La Fundación Cervieri Monsuárez vuelve a llenarse de arte. A partir del sábado 22 de agosto estará disponible una exposición individual de Mônica Ventura, una artista paulista que presenta por primera vez en América Latina, fuera de Brasil.
El proyecto fue concebido especialmente para la fundación y toma como inspiración la figura de la bailarina Rosa Amelia Luna (Montevideo, 1937 – Toronto, 1993), referente del carnaval y de la cultura afrouruguaya. Se trata de un eje simbólico para pensar la presencia de la mujer negra en la construcción de la identidad cultural local.
La idea de este proyecto, que tiene como objetivo mostrar valores como la resistencia y la pertenencia, surgió a partir de una pregunta tan simple como determinante: ¿Cómo se configura hoy la comunidad afrouruguaya?
Esa inquietud dio inicio a una investigación sobre la historia de la diáspora africana en el país, el conventillo Medio Mundo —epicentro histórico del candombe y posteriormente demolido durante la dictadura—, el desplazamiento de las comunidades afro y el papel fundamental de las mujeres en la preservación y transmisión de memorias y saberes.
En ese recorrido emerge, precisamente, la figura de Rosa Luna como símbolo de fortaleza, arraigo y continuidad.
Con este enfoque, los pilares de la instalación representan a mujeres que sostienen. Sobre sus capiteles —sobre sus cabezas— descansan calabazas realizadas en distintos materiales.
“Las calabazas históricamente representan un contenedor, y en la obra de Ventura cobran el sentido que les da Ursula K. Le Guin: una herramienta para reunir relatos que 'traen la energía de vuelta al hogar'. Las historias que, según Le Guin, necesitan ser contadas y celebradas son aquellas que ponen en primer plano el intercambio de energía a través de actos cotidianos de cuidado, lejos de toda épica heroica”, indicó la curadora Roxana Fabius, quien es también directora del Museo Nacional de Artes Visuales, Uruguay.

Este elemento, también conocido como cuia, igbá o porongo, recorre la exposición como un eje formal y simbólico. Presente en diversas cosmologías afroindígenas como forma matricial, aparece como recipiente de vida, memoria y conocimiento ancestral.
Experiencia para todos los sentidos
La exposición incluye también, en la Sala 2 de la Fundación, una videoinstalación realizada por Mônica Ventura en colaboración con Hermosa Intervención, colectiva afrouruguaya de mujeres y disidencias afro e indígenas, con la participación de la cantante, activista y referenta afro Chabela Ramírez.
Concebida como un puente entre la artista brasileña y la comunidad afro local, la obra nace del intercambio con sus protagonistas y celebra el canto, la danza y la creación de nuevos rituales capaces de conectar el presente con las memorias y los saberes ancestrales.
La pieza expande el proyecto expositivo hacia una dimensión colectiva y viva, poniendo en diálogo las experiencias de las diásporas afro en Brasil y Uruguay.