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No te mueras.
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No te mueras.
Foto: Difusión.
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Un documental de Netflix retrata la vida excéntrica de Bryan Johnson, inversor que dedica cada minuto a rejuvenecer su cuerpo y extender su existencia, entre recetas de bienestar y preguntas universales.

25 Mayo de 2026 11.00

Wellness. Mindfulness. Biohacking. PNL. Terapias de shock térmico. Crossfit, Hyrox o Pilates Reformer. Meditación. Desayuno intermitente. Paleodieta. Ozempic. Dieta Keto. Jugos detox. Colágeno, proteínas y vitaminas. Las tendencias, modas, recetas, protocolos cotidianos, complementos y suplementos para lograr el perfecto estado físico y mental son inabarcables.

Todas son supuestamente infalibles. Y, tal como dijo un amigo, “lo que hay que hacer está escrito, ya se sabe. Pero ¿quién puede hacerlo?”. En el documental No te mueras, de Netflix, aparece esa persona. Se llama Bryan Johnson y gasta dos millones de dólares al año en rejuvenecer su cuerpo. 

Un hombre y su rutina

Johnson, de 49 años, es un inversor y emprendedor estadounidense que hizo su fortuna detrás de empresas como Kernel (especializada en dispositivos para registro de actividad cerebral), Braintree (una pasarela de pagos que hoy es parte de PayPal) y OS Fund, firma de capital de riesgo que apalanca empresas tecnológicas. 

Pero, por encima de todo, Johnson es conocido como el titular del proyecto Blueprint, cuyo centro es su propia vida. La filosofía de Blueprint se resume en un slogan de tres palabras: “no te mueras”. Las implicancias cotidianas, físicas y psicológicas de este experimento vital son el tema del documental.

Esta es la rutina de Johnson.

Se despierta muy temprano. Enciende una lámpara que emula la luz solar para recibirla apenas abre los ojos. Toma sus primeras tres pastillas de suplementos. Se mide la temperatura. Luego hace lo mismo con su frecuencia cardíaca. Se coloca un electrodo para estimular el sistema parasimpático (una especie de freno del sistema nervioso para conservar energía y estimular la estabilidad ante situaciones de estrés). 

No te mueras.
No te mueras.

Sigue a eso la ingesta de otras 54 pastillas con más suplementos. Come verduras. Se aplica estimulación electromagnética en el estómago para estimular una digestión sana y la absorción de los nutrientes. Como se levantó muy temprano, la primera comida real del día llega a las 11 de la mañana. Después, siguen otras 34 pastillas. Entre medio de todo eso  hay incontables pasos para tratar la piel, la ingesta, la postura, la conducta y más. 

También se evalúa aproximadamente 100 biomarcadores, registros del cuerpo en todos sus aspectos. La hora de dormir llega temprano, a la misma hora. Y siempre es seguida por exactamente 8 horas y media de sueño.

Según él, todo esto es fruto de lo que le pide su cuerpo y no su mente.

Gracias a esta práctica, que viene de la mano de un gasto millonario, Johnson afirma que su cuerpo tiene biomarcadores de alguien de 37 años, 12 años menos de los que tiene. Y esto podría incluso mejorar, según la teoría que impulsa su experimento.

Preguntas a la inmortalidad

En las películas de la serie Highlander la inmortalidad es una carga. El mundo cambia, los seres queridos van muriendo mientras el inmortal permanece siempre en el mismo punto físico. En el proyecto Blueprint sería algo deseable. Para ejemplificarlo, la película le dedica un tiempo a la relación de Johnson con uno de sus hijos, con quien comparte muchas de sus prácticas.

Detrás del documental está el exitoso Chris Smith, director de la popular serie de Netflix La desaparición de Madelein McCann y también productor de Tiger King, entre otras. Su acierto está en incluir diversos puntos de vista sobre este experimento de Johnson. 

No te mueras.
No te mueras.

Por ejemplo, una periodista entrevistada cuestiona sus prácticas. “¿Vivir para extender la vida es realmente vivir?”, cuestiona. Otras preguntas que aparecen a través de ella y de otros entrevistados son ¿hasta qué punto lo sano es realmente sano?, ¿qué tan estricto hay que ser con las prácticas saludables? o ¿qué implica vivir para la salud?

También habla su secretaria, que maneja su web y redes sociales (a través de las que generó una gran comunidad), el médico que le inspiró su modo de vida y su hijo. Johnson aparece como una persona por momentos obsesiva, rota, ambigua y hasta problemática porque su búsqueda y lo que intenta demostrar es inaplicable para el resto de la humanidad excepto por un puñado de personas con sus mismas condiciones. 

Como todo buen documental de streaming (que tienen características narrativas y comerciales distintas a las de los documentales hechos para cine o por realizadores que tienen otro compromiso con la práctica audiovisual), este tiene un arco dramático. Johnson parece ser un tipo solitario en su modo de vida. Pero es un hombre solitario en busca de afectos y comunidad. Es alguien con quien se puede empatizar.

No mueras, el hombre que quiere vivir para siempre tiene a su favor que cuenta una historia que dispara temas de conversación de sobremesa. Al mismo tiempo, tiene la virtud de tocar esas búsquedas tan extendidas y comercializadas para lograr un mejor estado físico y mental. Desde ese punto de vista, detrás de esa excentricidad podamos encontrar algún punto de contacto con nuestras normalidades y defectos.

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