Con la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 6,5% tras el recorte de enero y el mercado descontando una nueva baja el próximo 3 de marzo —cuando se reúna el Comité de Política Monetaria (Copom) del Banco Central del Uruguay—, la discusión dejó de ser si bajarán las tasas y pasó a ser cómo posicionarse frente a un ciclo que se volvió claramente expansivo a nivel local.
En la parte corta de la curva en pesos, los rendimientos ya reflejan el nuevo escenario. Las Letras de Regulación Monetaria (LRM) que licita semanalmente el BCU ajustaron con rapidez y hoy ofrecen retornos sensiblemente menores que hace apenas unos meses.
Eso obliga a revisar estrategia o esperar un poco más antes de tomar definiciones, según la visión de cinco expertos consultados por Forbes Uruguay.
Ir más largo en pesos y mirar la UI
Para Gabriel Genta, economista y portfolio manager de la familia de Fondos Centenario de Gletir, el mercado ya incorporó buena parte del movimiento. “En la parte corta de la curva ya se descuenta un recorte de más o menos 50 o 75 puntos. La TPM podría bajar de 6,5% a niveles por debajo del 6%, entrando definitivamente en política monetaria expansiva”, explicó.
Con las letras cortas perdiendo atractivo, Genta ve oportunidades en extender duración. “La parte más larga de la curva se empinó. Se puede acceder a un punto o punto y medio más yéndose a tres, cuatro o cinco años en pesos”, señaló. También destaca las Unidades Indexadas (UI), con rendimientos reales en torno a 2,5%–3%. “Te protege ante una eventual subida de la inflación”, afirmó.
Diego Rodríguez, socio director de Gastón Bengoechea & Cía., coincide en la migración desde letras hacia instrumentos ajustados por inflación. "Empujamos a que los clientes hagan el swap desde letras a notas en Unidades Indexadas”, indicó.
Con LRM a un año cortando en torno a 5,55%, considera que el atractivo en el tramo corto es limitado salvo por necesidades de liquidez. “Siempre hemos sido positivos con la UI y hemos promovido que los uruguayos inviertan en unidades indexadas una parte de su portafolio”, recordó.
En dólares, Rodríguez observa oportunidades internacionales en el rango de 6%–6,5% sin asumir riesgos excesivos y recomienda mantener duraciones intermedias de entre cinco y siete años.
Extender plazo y diversificar
Para Carlos Saccone, Head of Wealth de HSBC Uruguay, el desafío es más estructural. “El inversor uruguayo se enfoca demasiado en el corto plazo y eso lo expone a volatilidad innecesaria”, advirtió.
Saccone sostiene que el proceso de baja de tasas era natural en un contexto de inflación descendente, tanto en Uruguay como en Estados Unidos. “Era claro que si la inflación baja, van a bajar las tasas de las letras”, explicó. Su recomendación pasa por extender plazos cuando el perfil lo permita y diversificar internacionalmente. “Construirse un portafolio de más largo plazo es lo que da un retorno más estable en el mediano plazo”, afirmó.
Incluso dentro del mercado local, menciona oportunidades como el bono uruguayo 2035, con rendimiento cercano al 7%, como alternativa para quienes puedan asumir mayor horizonte.
Desde Nobilis, Sebastián Arena, jefe de mesa de Inversiones, también descarta valor atractivo en la curva de LRM dado que descuenta tasas persistentemente bajas. En cambio, identifica oportunidades relativas en UI. “El mercado descuenta una trayectoria de inflación inferior a la que probablemente se materialice”, señaló, sugiriendo que los instrumentos ajustados podrían capturar esa diferencia.
En el plano internacional, si bien predomina la visión de debilidad estructural del dólar, Arena no descarta escenarios alternativos si la Reserva Federal adopta un tono más restrictivo del que hoy descuenta el mercado.
“Si bien el consenso anticipa un recorte de tasas en la primera reunión tras la asunción de Kevin Warsh al frente de la Reserva Federal de Estados Unidos y predomina una visión de debilidad estructural del dólar, no puede descartarse un escenario alternativo.
La nueva conducción podría buscar reafirmar su independencia frente al gobierno estadounidense, adoptando un tono más “hawkish” del actualmente incorporado en precios”, advirtió.
De concretarse una trayectoria de tasas “más altas por más tiempo”, podrían observarse presiones alcistas sobre el dólar a nivel global en el corto y mediano plazo. No obstante, “en un contexto de debilidad estructural del billete verde, resulta un tanto difícil identificar los shocks necesarios para sostener una apreciación significativa y persistente de la moneda extranjera”, admitió el ejecutivo de Nobilis.
La moneda, antes que el instrumento
Una visión algo más disruptiva la aportó Ángel Urraburu, presidente de la Bolsa de Valores de Montevideo (BVM) y fundador de Urraburu – Corredor de Bolsa. Para él, antes de elegir instrumento hay que resolver algo más básico.
“Lo más importante para lograr una rentabilidad más o menos acorde a lo que se espera es la moneda. Antes que analizar qué papel o qué opción, lo primero es cuál es la moneda de la inversión”, afirmó.
Según Urraburu, el mercado está en un punto de inflexión. “La moneda está en un punto de indiferencia. Hay que esperar por lo menos 30 o 40 días para ver cómo reacciona el dólar”, sostuvo. A su juicio, la convergencia entre rendimientos en pesos y en dólares no es menor. “A esta altura los rendimientos en pesos y en dólares son prácticamente los mismos. Eso no es poca cosa”, remarcó.
En ese marco, plantea que la definición clave se dará en las próximas semanas, cuando el mercado procese el nuevo recorte de tasas, la dinámica inflacionaria en UI y la reacción del tipo de cambio.
Con un ciclo monetario que recién comienza a desplegarse y un mercado que ya ajustó en el tramo corto, el mensaje de los expertos converge en un punto: la estrategia importa más que la coyuntura. Y, en este contexto, decidir bien la moneda puede ser tan relevante como elegir el activo correcto.


