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INDEC reveló que la pobreza bajó al 28,2% en la segunda mitad de 2025 y quedó por debajo del 30%

Nicolás Della Vecchia

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Son 8,47 millones con ingresos insuficientes; chicos, adolescentes siguieron como el sector más golpeado, mientras indigencia marcó 6,3%, según el organismo oficial.

31 Marzo de 2026 19.40

El nuevo informe del INDEC confirmó que la pobreza volvió a bajar en la segunda mitad del año y cerró 2025 en 28,2% para el total de personas relevadas en 31 aglomerados urbanos. El dato implicó una caída de 3,4 puntos porcentuales frente al 31,6% del primer semestre. En los hogares, la tasa descendió de 24,1% a 21,0%. La indigencia, en tanto, pasó de 6,9% a 6,3% en personas y de 5,6% a 4,8% en hogares, aunque el organismo aclaró que en ese caso no detectó variaciones estadísticamente significativas.

En números absolutos, la medición dejó a 8.474.136 personas en situación de pobreza dentro de un universo de 30.017.559 habitantes, mientras que 1.884.110 personas quedaron en la indigencia. En los hogares, eso equivalió a 2.145.024 por debajo de la canasta básica total y a 494.488 que ni siquiera alcanzaron a cubrir la canasta básica alimentaria. La foto del cierre de año mostró, así, a 7 de cada 10 personas fuera de la pobreza, pero todavía a casi 1 de cada 3 dentro de esa condición.

La mejora tuvo un motor claro en el propio informe oficial: los ingresos familiares crecieron más que las canastas que definen la pobreza y la indigencia. Entre el primer y el segundo semestre de 2025, la suma del ingreso total familiar avanzó 18,3%, mientras que la canasta básica alimentaria subió 11,9% y la canasta básica total aumentó 11,3%. En el estrato de menores recursos, el ingreso acumuló una suba todavía mayor, de 21,5%. Ese desfasaje a favor de los ingresos explicó buena parte del descenso del indicador.

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Los ingresos mejoraron, pero la distancia con la canasta siguió alta

La baja de la pobreza no eliminó el problema de fondo. El propio INDEC marcó que la brecha entre lo que ganaron los hogares pobres y lo que necesitaban para dejar de serlo siguió en niveles muy elevados. El ingreso total familiar promedio de los hogares pobres fue de $783.493, mientras que la canasta básica total promedio para ese mismo grupo trepó a $1.219.130. La diferencia fue de $435.637, lo que dejó una brecha de 35,7%. En la indigencia, el faltante promedio resultó de $181.857, con una brecha de 33,9% frente a la canasta alimentaria.

Esa cuenta mostró que la mejora semestral existió, pero también que muchos hogares siguieron lejos de cruzar el umbral. El dato ayudó a explicar por qué una caída de varios puntos en la tasa general convivió con un volumen todavía muy alto de personas con ingresos insuficientes. En otras palabras, el alivio estadístico no borró la fragilidad social: los ingresos alcanzaron para recortar la incidencia, aunque no para cerrar la distancia con las canastas en una parte grande de la población.

El informe también dejó ver un rasgo que se repitió en toda la serie reciente: la pobreza golpeó con más fuerza a chicos y adolescentes. Entre los 0 y 14 años, la tasa llegó a 41,3%. En el grupo de 15 a 29 años, fue de 32,6%; en las personas de 30 a 64 años, de 24,6%; y en los mayores de 65 años, de 9,7%. Dentro de la población de 0 a 17 años, además, el tramo de 12 a 17 mostró un nivel de pobreza de 45,0%, por encima del 43,4% de los chicos de 6 a 11 y del 35,7% de los de 0 a 5.

El mapa regional mostró brechas fuertes y focos críticos

La caída general convivió con diferencias muy marcadas entre regiones y ciudades. A nivel regional, la pobreza en personas fue de 32,7% en el Noreste, 32,3% en Cuyo, 28,4% en el Noroeste, 28,3% en Gran Buenos Aires, 26,2% en la región Pampeana y 25,4% en la Patagonia. En la indigencia, el valor más alto entre las regiones fue el del Noreste, con 7,5%, seguido por Gran Buenos Aires, con 7,0%.

Cuando la lupa pasó a los aglomerados, aparecieron focos mucho más severos. Concordia encabezó la tabla con 49,9% de personas pobres y 13,6% de indigencia. Luego quedó Gran Resistencia, con 42,2% de pobreza y 13,2% de indigencia. También sobresalieron La Rioja, con 36,7%, y Gran Catamarca, con 35,7%. En el otro extremo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires registró 9,6% de pobreza y 2,6% de indigencia; la siguieron Gran Rosario, con 22,3%, y Neuquén-Plottier, con 22,4%. El informe marcó, de todos modos, que varias de esas estimaciones tuvieron un coeficiente de variación superior al 16%, por lo que requirieron cautela en la lectura puntual.

Otro dato que aportó contexto fue el tamaño de los aglomerados. En los centros urbanos de 500.000 habitantes o más, la pobreza bajó 3,6 puntos frente al semestre previo y quedó en 27,8%. En los de menos de 500.000, el recorte fue de 2,3 puntos y la tasa cerró en 30,1%. Esa diferencia sugirió una recuperación algo más rápida en los grandes centros urbanos, aunque el interior siguió con focos duros y persistentes.

Con ese cuadro, el cierre de 2025 dejó una señal favorable para el Gobierno en el dato agregado, pero también una advertencia clara. La pobreza cayó y perforó el 30%, aunque el país terminó el año con 8,5 millones de personas pobres, 1,9 millones en la indigencia y una niñez que siguió mucho más expuesta que el resto. Fuente: informe del INDEC sobre pobreza e indigencia del segundo semestre de 2025.

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