La Reserva Federal rara vez sube la tasa de interés una sola vez. Tras el reciente aumento, los inversores deberían prepararse para un mayor endurecimiento de la política monetaria, con la posibilidad de otros dos incrementos de un cuarto de punto porcentual durante los próximos cuatro a seis meses.
Para un mercado que ya enfrenta la guerra en Oriente Medio, la fuerte suba de los precios del petróleo y los elevados rendimientos de los bonos del Tesoro, esta posibilidad suma presión. El mayor costo del endeudamiento y de la energía podría reducir el gasto de los hogares y recortar las ganancias de las empresas, que hasta ahora mostraron resultados sólidos.

La Reserva Federal conoce estas presiones. Las ventas de autos y viviendas, dos sectores muy ligados al crédito, se desaceleraron, mientras los hogares de menores ingresos sienten con más fuerza el impacto. Los responsables de la política monetaria deberán evaluar estos factores antes de decidir si avanzan con nuevas subas de la tasa de interés.
Los mercados de bonos apuntan al crecimiento, no a la inflación
Sin embargo, el mercado de bonos plantea una explicación más alentadora para parte del aumento de las tasas de interés. Los inversores anticipan un mayor crecimiento económico, sin que aumente de forma significativa su preocupación por la inflación a largo plazo. Esta combinación debería permitir que las ganancias corporativas mantengan su avance.
Un dato clave es la tasa de inflación de equilibrio a 10 años, un indicador que surge de los rendimientos de los bonos del Tesoro. La cifra muestra que los inversores esperan una inflación promedio cercana al 2,3% anual durante la próxima década, por debajo del máximo de 2,53% que registró este año. Al mismo tiempo, los rendimientos de los bonos del Tesoro se acercan a sus niveles más altos de este ciclo económico.
En otras palabras, los inversores exigen mayores rendimientos de los bonos del Tesoro, pero sus expectativas de inflación no subieron al mismo ritmo. Esto refuerza la idea de que una mejora de las perspectivas económicas contribuye a impulsar los rendimientos.

Por qué las ganancias pueden aumentar incluso con tasas de interés más altas
Para los accionistas, la relación es clara. Históricamente, el crecimiento de las ganancias del S&P 500 acompañó de cerca el avance de la producción nominal de la economía, que contempla la inflación, y no únicamente el crecimiento real. Por eso, una economía que avanza puede sostener las ganancias corporativas incluso cuando las tasas de interés más altas encarecen el crédito.
En este contexto, la Reserva Federal podría tener menos trabajo por delante de lo que temen los inversores. El año pasado, recortó la tasa de interés en 0,75 puntos porcentuales para proteger a la economía ante una posible desaceleración. Tres aumentos de un cuarto de punto revertirían esos recortes. Si la economía ya no necesita ese respaldo, retirarlo podría resultar suficiente.
Los mercados también tuvieron tiempo para prepararse. Los inversores ya anticipaban tasas de interés más altas antes de que la Reserva Federal las elevara, y los costos de endeudamiento habían subido. Por eso, nuevos incrementos podrían no representar una gran sorpresa, siempre que se mantengan dentro de las expectativas actuales del mercado.
Los precios de la energía siguen como la gran incógnita
Por supuesto, la guerra podría complicar ese escenario. Los precios persistentemente altos de la energía dejarían a los consumidores con menos dinero para otros gastos y elevarían los costos operativos de las empresas. Eso podría desacelerar la economía y mantener la inflación en niveles elevados.

Aun así, existen dos caminos por los que la situación podría mejorar. Si los precios del petróleo bajan, los costos disminuirían y los rendimientos de los bonos del Tesoro también podrían retroceder. Incluso si la energía mantiene sus precios actuales, su impacto sobre la inflación anual debería moderarse a comienzos de 2027, cuando las comparaciones ya incorporen el anterior salto de precios vinculado con Irán.
Eso no haría más barato el combustible, pero sí implicaría que los precios subirían a un ritmo menor que un año antes. De ese modo, se reduciría parte de la presión sobre la Reserva Federal para que continúe con nuevas subas de la tasa de interés.
¿Por qué las tasas de interés elevadas siguen siendo importantes para las acciones?
Nada de esto significa que el crédito vaya a abaratarse pronto. Los gobiernos y las empresas todavía necesitan un financiamiento considerable, y la competencia por el capital de los inversores podría mantener las tasas de interés elevadas. Por eso, un crecimiento sostenido de las ganancias corporativas resultaría especialmente importante para las acciones.
El mayor riesgo es que la Reserva Federal suba demasiado la tasa de interés y debilite la economía hasta un punto que ponga en riesgo las ganancias. Sin embargo, los datos preliminares del Índice de Gerentes de Compras (PMI) de septiembre sugieren que el crecimiento del producto interno bruto nominal se acelera hasta cerca del 7%, por lo que resulta poco probable que un par de subas adicionales de la tasa pongan fin a la actual expansión económica.

Así, nuevas subas de la tasa por parte de la Reserva Federal no necesariamente tienen que descarrilar al mercado bursátil. Si el crecimiento económico continúa como motor de las ganancias de las empresas, los inversores podrían encontrar más motivos para mirar el avance de los resultados corporativos que para temer por tasas de interés más altas.
Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.
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