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Siff Haider, cofundador y codirector ejecutivo de Arrae
Negocios

Apostaron la plata de su casamiento en plena pandemia y construyeron una marca de bienestar de US$ 100 millones

Karin Eldor

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En pleno aislamiento global, la pareja invirtió sus ahorros, incluido el dinero del casamiento, para lanzar Arrae y transformar necesidades cotidianas en productos aspiracionales con respaldo científico. Así escalaron a nueve cifras y llegaron a las grandes cadenas de EE.UU.

19 Febrero de 2026 14.11

Hay algo en ver los clips en redes sociales de Siff Haider, donde analiza la estrategia minorista, el pronóstico de tendencias y la mentalidad del fundador, que se siente como una clase magistral sobre cómo construir una marca de bienestar moderna.

En Instagram Reels comparte su mirada sobre temas como "Cómo encontrar clientes iniciales como una marca nueva" y "Cómo construir una marca viral sin presupuesto de marketing". Ahí desmenuza cada paso con claridad y te deja la sensación de que el detrás de escena de una marca no es un misterio, sino una serie de decisiones bien pensadas.

En el podcast Dream Bigger, Haider aborda temas que van desde la definición de objetivos y la construcción del relato de marca hasta hábitos de alto rendimiento. Lo hace a través de entrevistas con fundadores y también en episodios en los que habla sola, sin invitados.

Lo que le da peso a cada consejo es que parte de su propia experiencia. Como cofundadora y codirectora ejecutiva de Arrae, la marca de suplementos de bienestar que este año superó los US$ 100 millones en ingresos, Haider no se queda en la teoría: construye y prueba en tiempo real.

El matrimonio Nish Samantray y Siff Haider fundó Arrae en marzo de 2020 con apenas dos productos, Bloat y Calm, y una premisa clara: la vida puede ser complicada, pero el bienestar no debería serlo. En sus primeros nueve meses, la empresa facturó más de US$ 1 millón y después creció hasta convertirse en una marca de nueve cifras. Hoy se apoya en diez productos insignia dentro de la categoría de salud y bienestar femenino.

La semana pasada, Arrae llevó a sus fans a un recorrido por el lanzamiento de Inositol con la energía y la estrategia de una marca de moda. En el marco de la New York Fashion Week, la firma organizó una cena junto a su socio minorista Revolve y también una jornada de tratamientos llamada "Maison Arrae" en el Hotel Mercer.

Inspirado en el modelo de lanzamientos limitados que suele verse en moda y belleza, el inositol se consigue en exclusiva a través de Revolve, FWRD y el sitio DTC de Arrae.

Siff Haider
Hay algo en ver los clips en redes sociales de Siff Haider, donde analiza la estrategia minorista,  el pronóstico de tendencias y la mentalidad del fundador.

Lo que Haider y Samantray imaginaron no fue una línea de suplementos más. Desde el inicio apuntaron a construir una marca de bienestar ubicada en el cruce entre la funcionalidad y la moda: productos con respaldo científico, pensados para verse modernos, sofisticados y dignos de exhibición. Son fórmulas que ponen el foco en la eficacia y que atienden inquietudes de bienestar que hoy forman parte de la conversación cultural.

Solo el mercado global de suplementos de belleza y salud femenina alcanzó un valor cercano a los US$ 57.000 millones en 2024 y las proyecciones indican que superará los US$ 77.000 millones para 2030. El crecimiento responde al mayor interés por productos vinculados con la salud preventiva, el equilibrio hormonal y las propuestas de bienestar personalizadas.

A medida que Arrae pasó de ser una propuesta boutique a desembarcar en cadenas como Erewhon, Sprouts Farmers Market y, más recientemente, Target y Ulta Beauty, quedó claro que la marca ocupa un lugar propio dentro de la categoría. Su propuesta une la lectura fina de las tendencias con rigor clínico, una fórmula que la diferenció del resto.

Me sumé a Haider en un panel titulado "Construir en público" durante la Female Founders World Summit en octubre. Allí soltó una frase que me quedó grabada desde ese día: "Compartir tus historias como fundador en las redes sociales solo da vergüenza hasta que tienes éxito en aquello que te consideraba 'vergonzoso'".

La idea dialoga con lo que la Generación Z llama “delirio” o “delulu”, aunque Haider lo plantea de otra manera: como una aspiración que se sostiene con acción concreta.

Después del panel, seguimos la charla a solas y profundizamos sobre esa mirada que invita a exponerse, aun cuando incomoda. “Tuve un sistema inmunitario débil toda mi vida. En la escuela, siempre era la chica que faltaba a la escuela porque me contagiaba de cualquier cosa que hubiera en el aire. A los 20 años, me fracturé una costilla por una tos crónica”, me cuenta Haider.

Cuando los médicos le recetaron codeína y no le dieron un plan a largo plazo, ella llegó a un punto de quiebre. “Realmente no había ningún plan para asegurar que siguiera mejorando mi sistema inmunitario. Simplemente me decían: ‘Tomá un poco de codeína. Andate a casa’”, cuenta.

Frustrada, recurrió a la salud holística, que en ese momento todavía ocupaba un lugar marginal, mucho antes del boom del bienestar. Leyó artículos científicos, libros y descripciones de ingredientes. Con el tiempo, se transformó en lo que ella misma llama "la curandera" para ella y su grupo de amigos.

Recuerda que en ese proceso dijo: "No puedo creer que no exista una marca de bienestar que tenga productos para los problemas de los que todos se quejan. Algo bonito y emocionante de usar, pero que realmente cumpla su promesa". Esa idea dio origen a Arrae: soluciones concretas para esos problemas poco glamorosos que forman parte de la vida cotidiana.

"No teníamos ni idea de qué iba a pasar operativamente", dice sobre el lanzamiento, que coincidió con el momento en que el mundo se paralizó. "Ni siquiera sabíamos si los paquetes llegarían a los clientes", agrega. Sin embargo, con los consumidores en sus casas, el posicionamiento de Arrae encontró eco.

El envión inicial no fue producto del azar. Mientras Haider todavía trabajaba como creadora de contenido de estilo de vida y Samantray en el sector de tecnología financiera, la pareja diseñó Arrae con metas concretas. Entre ellas, un objetivo compartido: alcanzar el millón de dólares antes de apostar todo al proyecto.

Ese hito llegó en diciembre de 2020, menos de un año después del debut, cuando la compañía facturó US$ 1 millón sin haber levantado capital. Pusieron en marcha el negocio con sus propios ahorros, incluso con el dinero que en un principio habían reservado para el casamiento.

“Usamos nuestro propio dinero porque queríamos una prueba de concepto y hacerlo de forma improvisada”, dice Haider. “No queríamos recurrir a capital externo solo para el lanzamiento”, expresa.

Para la pareja, la decisión tuvo un peso simbólico.

Arrae: matrimonio Siff y Nish
“Siempre nos centramos en nuestro matrimonio y en estar juntos", dice Siff Haider.

“Siempre nos centramos en nuestro matrimonio y en estar juntos. La boda no era algo que ninguno de los dos necesitara realmente, pero nos apasionaba emprender un negocio. Invertir ese dinero en Arrae nos pareció lo correcto. Fue una celebración de nuestra relación, y funcionó”, dice.

Hoy, Arrae mantiene el liderazgo en venta directa al consumidor (DTC), aunque amplió fuerte su presencia en el canal minorista. En agosto de 2025 desembarcó a nivel nacional en Sprouts Farmers Market, donde se convirtió en el suplemento femenino más vendido tanto en el centro de innovación como en las góndolas. En octubre de 2025 dio otro paso con su llegada nacional a Target, con espacios exclusivos en tienda. A comienzos de 2026 también entró en Ulta Beauty.

El crecimiento acumulado anual superó el 460%.

“Siempre abordamos el comercio minorista como una escalera”, explica Haider. “El comercio minorista es difícil. Hay que vender los productos listos para usar y hay que estar preparado operativamente”, completa.

Esa disciplina interna también se ve puertas afuera. “Yo dirijo la marca y el marketing. Nish dirige las operaciones y la estrategia minorista. El desarrollo de productos lo hacemos juntos. Para las decisiones importantes, ambos debemos estar de acuerdo. A menos que un producto sea el mejor de su clase, no lo lanzamos. Nos tomaremos el tiempo que necesitemos en I+D”, profundiza

En una oportunidad, los fundadores desarrollaron un producto, fabricaron las unidades y, al final, decidieron no sacarlo al mercado porque no encajaba con la historia de la marca a largo plazo.

“Fue un sacrificio a corto plazo para un juego a largo plazo”, sostiene. “El desarrollo de productos se basa en datos e intuición. La innovación aún no siempre se basa en datos. Observo patrones —lo que sucede en la cultura, en el espíritu de la época— y partimos de ahí”, comparte Haider.

Según explica, el bienestar no vive aislado. Refleja cambios culturales y esa misma lógica atraviesa la estrategia de marketing. “Todos somos influencers. Tratamos a nuestros clientes como si fueran VIP. TikTok democratizó la influencia por completo”, expresa. El mantra de Haider lo resume así: “Toma el mayor riesgo posible que no te saque del juego”.

Ese principio marcó cada paso que ella y Samantray dieron para escalar Arrae.

Con esa lógica, la marca pasó de dos SKU a convertirse en una compañía de nueve cifras con apenas diez productos estrella. Y con esa misma mirada avanza con una estrategia de expansión minorista ambiciosa y a varios años, pensada para ganar cuota de mercado hasta 2026 y más allá.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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