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El Uber escolar: No podía llevar a sus hijos al colegio y convirtió el problema en un negocio de US$ 1.700 millones

Ryan McGrath

Rita Narayan, directora ejecutiva de Zum.
(Crédito: Cody Pickens para Forbes).
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Ritu Narayan fundó Zum tras enfrentarse a un dilema: abandonar su exitosa carrera profesional en Silicon Valley o encontrar un transporte escolar confiable para sus hijos. Finalmente, optó por crearlo ella misma. Su empresa, valuada en US$ 1.700 millones, incorporó tecnología a un servicio que había quedado rezagado y ya no respondía a las necesidades de las familias. ¿Cómo funciona el sistema?

12 Agosto de 2026 11.11

Hace trece años, Ritu Narayan era una experta en tecnología digital que supervisaba una línea de negocio multimillonaria en eBay cuando se topó con un problema: cómo llevar a sus hijos, de 3 y 8 años en aquel entonces, a la guardería y al colegio sin perderse ninguna reunión. El colegio privado no tenía micro escolar, el tráfico en el Área de la Bahía era terrible y las personas que contrató a tiempo parcial para ayudarla resultaban caras y poco confiables.

Su dilema tenía fuertes ecos de su infancia en las faldas del Himalaya. "Mi mamá, que era maestra en la India, dejó su trabajo por la misma razón", recordó Narayan. "Y acá estoy, en Silicon Valley, en el centro de la innovación, y también me pregunto: ¿Tendré que dejar mi mi carrera por esto?", señaló.

Narayan dejó eBay, pero no para convertirse en la chofer de sus hijos. Junto con sus dos hermanos, Vivek y Abhishek Garg, cofundó Zum, una empresa de transporte escolar con sede en Redwood City, California, que usa la tecnología para mejorar cada aspecto de la experiencia en el micro escolar. Zum alquila cocheras, compra micros escolares y camionetas pequeñas para estudiantes y los equipa con una tablet y GPS conectados a una app que permite a padres y profesores seguir los vehículos durante sus recorridos. Es una especie de Uber para micros escolares.

 La compañía nació en 2015 y alcanzó el estatus de unicornio en el sector del transporte: recibió US$ 430 millones en financiamiento y quedó valuada en US$ 1.700 millones. Los ingresos de 2025 llegaron a US$ 333 millones, un 35% más que en 2024, con 5.000 escuelas de todo el país que pagan por el servicio. Ese impulso llevó a la CEO Narayan, de 53 años, a la lista Forbes 50 Over 50 de 2026, dedicado a mujeres que alcanzaron sus mayores logros profesionales después de los 50 años. 

Actualmente, escuelas de 18 estados utilizan la tecnología de Zum, aunque Narayan asegura que es solo cuestión de tiempo para que llegue a los 50. "Una vez que entramos en un distrito, todos los demás la quieren. Por ejemplo, cuando conseguimos el contrato con Kansas City, Omaha Public School District nos contactó, al igual que el de St. Louis, Misuri", explicó. "La noticia corre muy rápido", remarcó.

Ese crecimiento refleja, en gran medida, las deficiencias que todavía arrastra el sistema de micros escolares en el país norteamericano. Estados Unidos destina casi US$ 40.000 millones al año al transporte escolar, uno de los mayores rubros del gasto en educación primaria y secundaria. Sin embargo, la escasez de conductores y las diferencias entre los sistemas de transporte de cada estado hacen que no todos los chicos usen el tradicional micro escolar amarillo para ir y volver de la escuela primaria, secundaria o preparatoria. El resto depende de sus padres, tutores o del transporte público.

"No tenía idea de lo grande y complejo que era realmente este mercado. Se trata de 26 millones de chicos a los que llevan en auto al colegio, de vuelta a sus casas y a las actividades deportivas extraescolares", dijo Miriam Rivera, cofundadora y CEO de Ulu Ventures, una compañía de capital de riesgo con sede en Palo Alto, California, que se convirtió en una de las primeras inversoras de Zum en 2016. "Otra cosa que me sorprendió fue que Zum tenía un competidor que, en ese momento, había recaudado más de US$ 12 millones y completado 60.000 viajes, mientras que Zum había obtenido menos de US$ 1 millón y ya sumaba unos 20.000 viajes", señaló.

En otras palabras, Zum es una empresa tenaz, al igual que Narayan. En sus comienzos, la compañía se llamaba Liftee y funcionaba, básicamente, como un servicio de transporte compartido para chicos, con medidas de seguridad adicionales para los choferes. Narayan incluso trabajó como chofer de Liftee durante un breve período, una experiencia que, según contó, resultó muy estresante. El modelo funcionó bastante bien entre un segmento de alto poder adquisitivo del Área de la Bahía, donde incluso 30 colegios privados firmaron contratos, pero finalmente no avanzaba con la velocidad necesaria.

Cuando la pandemia forzó el cierre de todas las escuelas presenciales en California, apareció la oportunidad de reorganizar el negocio. Narayan transformó el modelo de Zum: dejó atrás el servicio de transporte compartido y lo convirtió en una plataforma para distritos escolares, capaz de desplegar físicamente y rastrear de forma digital una flota de micros escolares. El resultado fue un sistema más rápido y eficiente que el tradicional modelo de micros amarillos.

"Enseguida nos dimos cuenta que no contar con infraestructura propia limitaría la capacidad de expansión; además, el sector es tan antiguo que hay que transformar prácticamente todas sus capas", afirmó Narayan. "No se puede operar en una sola capa y esperar obtener los resultados deseados", señaló.

SE PUEDE USAR/Zum             Crédito: Sitio Oficial de Zum - Prensa
App. de Zum (Crédito: sitio oficial de Zum).

Zum cumple todas las funciones habituales de una empresa de micros escolares: compra y mantiene los vehículos, alquila espacios para estacionarlos y contrata choferes. Pero también utiliza inteligencia artificial para analizar las rutas existentes y reducir tiempos, kilómetros y costos. Su software de operaciones se asemeja al que usarían los controladores de tráfico aéreo: un mapa muestra puntos verdes, amarillos o rojos que indican la ubicación de los micros y si llegan a horario (verde), con una demora de cinco a diez minutos (amarillo) o con más de diez minutos de retraso (rojo). La versión de la app para padres recuerda a Uber o DoorDash, ya que permite ver cómo el micro se aproxima a la parada. También quedaron atrás los anotadores que los conductores de micros escolares usaban para registrar a los chicos que subían cada día. Lo mismo ocurrió con las llamadas y los mensajes de texto entre las escuelas y los padres cuando se produce algún retraso.

Por lo general, los contratos de Zum tienen un costo inicial más alto que los de los proveedores tradicionales de micros, pero su tecnología puede reducir la cantidad de vehículos necesarios y generar ahorros a largo plazo para el colegio. Narayan asegura que un análisis de "flota y rutas" que Zum presentó al Oakland Unified School District , como parte de un contrato de cinco años por US$ 150 millones firmado en 2021, redujo la flota del distrito de 236 a 193 micros y permitió ahorrar US$ 3,5 millones al año. 

Kimberly Raney, directora ejecutiva de transporte del Oakland Unified School District (OUSD) y exgerente de FedEx, tiene algunas historias terribles sobre cómo era el transporte escolar antes de la llegada de Zum. Raney asumió su cargo en 2016, y en aquellos tiempos, casi todo lo que hacía implicaba teléfonos y máquinas de fax. Cuando los padres necesitaban cambiar el lugar de recogida de un estudiante, enviaban por fax la nueva dirección al distrito, que luego tenía que enviar la información por fax al proveedor de micros escolares; cuando los micros llegaban tarde —y, según cuenta, solían llegar con 30 minutos de retraso—, era necesario un verdadero juego de teléfono descompuesto para transmitir la información entre choferes, padres y Raney.

"Funcionaba de una forma muy parecida a la de las décadas de 1940, 1950 y 1960", afirmó. Eso cambió cuando el OUSD firmó en 2024 un contrato de cinco años por US$ 11,2 millones anuales con Zum. Desde entonces, las máquinas de fax de Raney permanecen en silencio.

Los contratos a largo plazo de Zum fueron uno de los factores que atrajeron a inversores como Rivera a la empresa. Después de todo, contar con ingresos garantizados durante un período de cinco a diez años resulta difícil de rechazar para una startup en sus primeros pasos. Bryan Schreier, socio de Sequoia, que lideró la ronda de financiamiento Serie A de Zum en 2017, asegura que otra gran ventaja de la compañía es que su modelo no puede ser replicado por Uber, Lyft ni siquiera por OpenAI.

"Este es uno de esos negocios únicos que está realmente protegido de la disrupción causada por la actual ola de IA u otros factores. La IA es la base de su actividad y les permite revolucionar el mercado", explicó.

Durante su infancia en la India, Narayan soñaba con convertirse en la primera mujer astronauta de ese país. No lo consiguió, pero de todos modos dio un paso de gigante, quizá no para la humanidad, aunque sí para los padres agobiados de todo el mundo.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.

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