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Tras 25 años de espera, el Mercosur y la UE firman el acuerdo que crea una de las mayores zonas de libre comercio: qué sectores se benefician

Laura Mafud

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El pacto, que se rubrica en Asunción, abre un mercado de más de 700 millones de personas y eliminará más del 90% de los aranceles bilaterales. Las proyecciones indican un aumento del comercio cercano al 40%, aunque persisten dudas sobre su ratificación definitiva.

17 Enero de 2026 08.00

Hoy, 17 de enero, marca un hito en las relaciones comerciales internacionales. A partir de las 12:15, hora local, se firma en el Gran Teatro José Asunción Flores del Banco Central de Paraguay, en Asunción, el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), tras más de 25 años de negociaciones. El lugar guarda un simbolismo especial: Asunción es la ciudad donde en 1991 se selló el tratado fundacional del bloque regional.

El acuerdo de asociación representa uno de los pactos birregionales más relevantes del sistema internacional contemporáneo. Engloba a más de 700 millones de personas y ambos bloques concentran conjuntamente el 25% del PBI mundial, configurando una de las mayores zonas económicas integradas del planeta.

"La firma es un avance en la conectividad internacional de nuestro país", afirma Fernando Landa, presidente de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA). "Es particularmente relevante en un marco de tensiones globales, generando una oportunidad para que Argentina atraiga inversiones y se inserte en cadenas de valor en un mercado global de 450 millones de personas".

Para Pablo A. Pirovano, socio fundador de PASBBA Abogados y Presidente del Foro de Estudios sobre la Administración de Justicia (FORES), el acuerdo representa una oportunidad de modernización, pero con una condición ineludible: "La adaptación regulatoria y productiva. El acuerdo puede funcionar como palanca para integrar cadenas de valor, siempre que la Argentina gestione la transición con estrategia y acompañamiento a sectores sensibles".

El mapa del intercambio

El intercambio comercial entre ambas regiones ya es significativo. En 2024, las transacciones de bienes superaron los US$ 129.000 millones, con un equilibrio casi exacto entre exportaciones e importaciones.

La canasta exportadora del Mercosur hacia la UE se concentra en productos agrícolas (42,7%), minerales (30,5%) y pulpa/papel (6,8%). Por su parte, la UE exporta principalmente maquinaria y aparatos (28,1%), productos químicos y farmacéuticos (25%) y equipos de transporte (12,1%).

Ursula Von Der Leyen
Ursula Von Der Leyen

Según el informe "Entre la apertura y la competitividad", elaborado por la consultora LLYC, el acuerdo eliminará o reducirá más del 90% de los aranceles bilaterales. "Las empresas europeas podrían ahorrar hasta US$ 4.640 millones anuales en derechos de aduana", señala el documento.

Para el Mercosur, el mayor impacto se concentra en agroalimentos. "Europa es un mercado que paga por la calidad más allá del volumen", explica Emilio Herz, CEO de deCampoaCampo. "La ampliación de cupos y la reducción de aranceles para la carne vacuna permiten que Argentina coloque producción en un mercado exigente con mejores precios".

En esta línea, Pirovano agrega: “La agroindustria, las economías regionales y ciertos servicios tienen potencial de expansión, con nuevas oportunidades de contratos, distribución y alianzas con empresas europeas”.

Exportaciones - Importaciones - Comercio exterior
 

Acceso con límites: cuotas y mecanismos de protección

Sin embargo, la apertura agrícola europea se realizó mediante cuotas que resultan relativamente limitadas. En carne bovina, se otorgan 99.000 toneladas para el bloque. Como parámetro, solo Argentina exportó en 2025 más de 500.000 toneladas a China.

"La diversificación mediante este nuevo cupo es bienvenida en el contexto de recientes limitaciones impuestas por China mediante una salvaguardia", aclara Landa, quien destaca la eliminación del arancel del 20% en la cuota Hilton, con un beneficio estimado en US$ 110 millones.

El sector lácteo y el arroz también obtienen cupos específicos, protegidos por salvaguardias si las importaciones superan un crecimiento del 5% respecto al último trienio. Sin embargo, persisten desafíos específicos. "El caso del vino ilustra la complejidad", advierte Landa. "El Brexit restó gran parte del beneficio, ya que el Reino Unido era el importador más relevante. Argentina enfrentará mayor competencia en Brasil y presión en productos de alta gama como el espumante".

Fernando Landa, Presidente Cámara de Exportadores de la República Argentina
Fernando Landa, presidente Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA).

Más allá de los bienes, el acuerdo ofrece previsibilidad. La Cancillería prevé que el acuerdo producirá un aumento del 177% en el stock de inversiones europeas en Argentina tras 10 años.

"Un acuerdo de esta magnitud envía señales positivas para el campo porque incentiva la inversión en cría, recría, engorde y en la industria frigorífica", sostiene Herz. "Sin dudas va a fortalecer a toda la cadena. Va a ser muy beneficioso para la ganadería y el campo en Argentina".

Landa destaca también la limitación de los derechos de exportación (retenciones): en cueros se eliminan a los seis años, y para la soja se establece una alícuota máxima del 18% al quinto año. "Este es un sustancial beneficio económico asociado a un acuerdo que nos fuerza a ser más racionales y competitivos", afirma.

mercosur banderas todas
 

Desafíos de adaptación

“El efecto transversal más relevante será la baja de costos de capital e insumos europeos, que puede elevar la productividad, pero ello se dará únicamente si hay capacidad de inversión y un entorno regulatorio que permita planificar", añade Pirovano. "Ganarán las compañías que conviertan el acuerdo en un plan de negocios".

Las empresas del Mercosur deberán adaptarse a estándares europeos rigurosos en materia de deforestación, trazabilidad y derechos laborales, lo que requerirá inversiones adicionales. "Para las pymes agroindustriales, en muchos casos puede ser más complejo lograr certificar los estándares que exige la UE", advierte Landa. "Desde la CERA analizamos la normativa y formas de facilitar mecanismos de financiamiento que permitan cumplir tales requisitos".

Por su parte. el informe de LLYC identifica otros "cuellos de botella": la complejidad regulatoria y fiscal subnacional, especialmente en Brasil y Argentina; la volatilidad cambiaria y los controles de capital; y las reglas de origen, que condicionan el aprovechamiento efectivo de las preferencias arancelarias.

Bandera Unión Europea. Fuente: Wikimedia Commons.
 

"La Argentina debe reforzar su agenda de competitividad para beneficiarse de las oportunidades del acuerdo y prepararse para competir con un mercado de primer nivel", subraya Landa, quien menciona que desde CERA actualizaron la Estrategia Nacional Exportadora con 248 propuestas vinculadas a facilitación de comercio, logística, financiamiento y promoción comercial.

A pesar de la firma, el camino hacia la entrada en vigor plena del acuerdo enfrenta obstáculos políticos. En Europa, países como Francia, Polonia, Austria e Italia expresaron oposición, impulsada principalmente por sus sectores agrícolas, que temen la competencia de productos sudamericanos.

"El éxito del acuerdo no se definirá únicamente en los Parlamentos, sino en la respuesta estratégica de los actores económicos para convertir esta apertura en inversión e innovación", afirma Juan Ignacio Di Meglio, Director Senior de Asuntos Corporativos de LLYC en Argentina y autor del informe.

Para las empresas, el documento de LLYC recomienda cinco acciones clave: monitorear el entorno político y legislativo; evaluar el impacto estratégico e identificar oportunidades; adaptarse a las exigencias regulatorias europeas; planificar inversiones en modernización y sostenibilidad; y construir reputación basada en calidad y cumplimiento de estándares.

La firma de hoy en Asunción marca el inicio formal de una nueva etapa en las relaciones birregionales. Queda por delante un proceso de ratificación complejo y una agenda profunda de adaptación para empresas y gobiernos. El interrogante permanece abierto: ¿Lograrán ambos bloques transformar esta iniciativa en prosperidad y cooperación de largo plazo?

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