Con una apuesta fuerte por ampliar la fabricación de Apollo y acelerar su llegada a nuevos mercados, la compañía texana refuerza su ambición de liderar la carrera global por los androides de uso general.
Una empresa derivada de la Universidad de Texas en Austin, llamada Apptronik, estuvo trabajando silenciosamente durante los últimos ocho años para construir robots humanoides, antes de que el auge de la inteligencia artificial explotara.