Mike Krieger lidera la estrategia para que Claude AI gane terreno entre gigantes, en una carrera por llevar la inteligencia artificial generativa a cada rincón del trabajo técnico.
Aunque las promesas suelen apuntar a cambios estructurales o revoluciones creativas, la mayoría de los usos cotidianos de la inteligencia artificial tienen más que ver con automatizar tareas básicas, resolver dudas rápidas y producir textos en tiempos ajustados.
Los chats que los usuarios creían bajo resguardo quedaron expuestos en buscadores, a pesar de las garantías de la empresa. Entre los diálogos filtrados, había datos laborales, nombres propios e instrucciones internas del equipo técnico.
El informe de Anthropic revela cómo las herramientas de inteligencia artificial pasaron de ser un recurso técnico a convertirse en cómplices activos de ataques sofisticados, reduciendo las barreras de entrada para estafadores sin formación especializada y potenciando delitos a gran escala.
Las IA generativas son sensibles a las formas en cómo los usuarios se comunican con ellos. Especialistas en Inteligencia Artificial publicaron una investigación que muestra los principios que se deben seguir para mejorar los resultados en forma notable.
Además de superar con creces el modelo anterior de la compañía, la nueva herramienta llega para competir con Chat GPT de Open AI, Llama de Meta y Géminis de Google. Sus principales ventajas: la codificación y preguntas difíciles.
La noticia llega en un momento en el que la fortuna de la empresa va en aumento, con el anuncio de asociaciones con Google Cloud y Zoom en los últimos meses.