El salto del consumo que generan los centros de datos puso a las utilities entre las favoritas de Wall Street: varias multiplicaron su valor y capturan el nuevo ciclo de inversión ligado a la tecnología.
La decisión de Trump de frenar, por ahora, los ataques a la infraestructura energética iraní derrumbó el petróleo y calmó a Wall Street. Pero detrás del rebote relámpago se juega algo mucho más profundo: quién controla realmente el precio de la energía global.
El temor a un cierre prolongado de Ormuz y a nuevos golpes sobre la infraestructura energética del Golfo alimenta un escenario extremo: menos oferta, fletes más caros y una guerra capaz de disparar valores inéditos.
La interrupción del suministro en Medio Oriente y la suba del gas abren una oportunidad para los dueños de Venture Global, que manejan grandes volúmenes sin contrato y pueden vender cargamentos en el mercado spot con márgenes extraordinarios.
Impulsado por un consorcio empresarial integrado por Ventus, Fidocar y Fraylog, y con inversión del Grupo Santander, el proyecto construye en Fray Bentos la primera planta de hidrógeno verde del país orientada al transporte pesado.
El organismo energético anunció una intervención sin precedentes para calmar la tensión en los mercados tras ataques en el estrecho de Ormuz. Analistas advierten que el efecto podría ser transitorio frente a la magnitud del conflicto.
La petrolera estatal frenó operaciones en Ras Laffan tras reportes de drones y elevó la alarma en el comercio de gas licuado. La crisis sumó presión al Estrecho de Ormuz y anticipa saltos de precios.
Ataques de EE.UU. e Israel sobre Irán y represalias contra bases norteamericanas sacuden el Golfo. Ormuz, paso de una quinta parte del petróleo, queda bajo amenaza: seguros y fletes saltan, el GNL se encarece y Asia recalcula reservas ante un salto de tensión.
La iniciativa prevé la instalación de un parque solar sobre cinco hectáreas, con una segunda etapa industrial vinculada a cargadores para vehículos eléctricos. La concreción depende de un acuerdo con UTE y del aval de la Junta Departamental.
El acuerdo incluye dos centrales en construcción con capacidad para abastecer a millones de hogares y marca un nuevo capítulo en la sociedad entre Enrique Razón Jr. y Federico López, dos pesos pesados de los negocios en Filipinas.
Michael Novogratz aprovechó una crisis para comprar una instalación en ruinas en Texas. Hoy ese terreno aloja uno de los centros de datos más grandes del país y es clave para el crecimiento de Galaxy, su firma.
Lejos de retirarse, el multimillonario mexicano sigue en el ruedo y profundiza su apuesta por el petróleo, refuerza la infraestructura de telecomunicaciones y acelera nuevas inversiones.
El crecimiento acelerado de los autos eléctricos empieza a tensionar la infraestructura de carga del Este. Mientras UTE monitorea datos en tiempo real y prepara una expansión para 2026, usuarios y trabajadores advierten que en verano encontrar un cargador libre ya es parte del problema cotidiano.
Más allá de los discursos triunfalistas y de las críticas reduccionistas, el oro negro de Venezuela lejos está de ser la gran oportunidad que describen desde la superficialidad de la política. Reactivar la maquinaria de producción de petróleo de Venezuela, requiere de la unión de voluntades financieras y políticas que por el momento no se pudo ver en la gestión de Donald Trump.
Con las mayores reservas del mundo, pero una producción estancada, el crudo venezolano vuelve a ser el centro de la estrategia de Donald Trump. ¿Pueden las petroleras estadounidenses rescatar una infraestructura en ruinas bajo un nuevo esquema de control territorial?
La captura de Nicolás Maduro expone hasta U$S 19.000 millones en préstamos atados al crudo venezolano, tensiona la logística del pesado Merey 16 y obliga a Pekín a recalcular riesgos financieros, operativos y estratégicos en su abastecimiento energético.
La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses reabre la pelea por la mayor reserva probada de crudo del planeta, pero el mercado ve un evento manejable: abundancia de oferta, precios en torno a U$S 60 y promesas de “miles de millones de dólares” de inversión de petroleras norteamericanas.