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Auto eléctrico UTE. Foto: UTE.
Negocios

Verano eléctrico: la temporada expone el cuello de botella de los cargadores en Maldonado y Rocha

Mathías Buela

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El crecimiento acelerado de los autos eléctricos empieza a tensionar la infraestructura de carga del Este. Mientras UTE monitorea datos en tiempo real y prepara una expansión para 2026, usuarios y trabajadores advierten que en verano encontrar un cargador libre ya es parte del problema cotidiano.

9 Enero de 2026 16.20

Durante la temporada alta, moverse en auto eléctrico por Maldonado y Rocha implica planificar el destino y también la carga. En balnearios como Punta del Este, La Barra o José Ignacio, los puntos de carga pública suelen estar ocupados durante buena parte del día y, en algunos casos, directamente fuera de servicio. La escena se repite: autos en espera, usuarios que tienen que calcular sus recorridos, ansiedad y tiempos que se estiran más de lo previsto.

En José Ignacio, por ejemplo, funciona uno de los cargadores más utilizados de la zona. “En invierno generalmente daba, ahora no porque todo el día hay autos”, resume un empleado de la estación de servicio Ancap donde está emplazado el cargador. A eso se suma un problema adicional: el espacio que no está delimitado exclusivamente para vehículos eléctricos, lo que genera que autos a combustión ocupen el lugar e impidan la carga.

La dificultad se vuelve aún más evidente para quienes dependen del auto eléctrico para trabajar. Un conductor de Uber, usuario frecuente del cargador de José Ignacio, describe el escenario como “un problema tremendo”. Según relata, en esa zona es el único punto disponible y, aunque en Punta del Este hay más, varios suelen estar fuera de servicio.

“He hecho reclamos y me dicen que tengo que mandar un mail; mando el mail y no se soluciona”, cuenta el trabajador de la estación. “Estoy todo el tiempo necesitando cargar y pierdo mucho tiempo esperando”, señala. Incluso menciona que el costo de la carga aumentó, lo que suma otro factor de tensión en plena temporada.

El diagnóstico de UTE

Desde UTE, el análisis se apoya en números duros. “El desarrollo de la movilidad eléctrica es una realidad total”, afirma a Forbes Luis García, gerente de Dirección Operativa del ente. Al cierre de 2025, los eléctricos representaron alrededor del 20% de los autos 0 km vendidos y, para 2026, las proyecciones oscilan entre el 30% y el 40%. Ese crecimiento, sostenido durante el año, encuentra en el verano su mayor prueba.

La estrategia del ente prioriza la carga domiciliaria. Uruguay cuenta con una matriz eléctrica 99% renovable, lo que convierte al vehículo eléctrico en una herramienta de doble descarbonización. Además, si se carga en horario nocturno con tarifa residencial triple horario, el costo ronda entre $ 30 y $ 35 cada 100 kilómetros recorridos, una cifra sensiblemente inferior a la de los combustibles tradicionales.

El cargador domiciliario básico (conectado a un tomacorriente común de 16 amperes y una potencia de 3,5 kW) es, según UTE, la solución más eficiente para el día a día. El problema aparece cuando el uso es intensivo o cuando los recorridos se concentran en zonas turísticas durante pocas semanas del año.

A diferencia de otras infraestructuras, la red de cargadores deja trazabilidad completa. UTE tiene información detallada de cada punto: cuántos usuarios lo utilizan, cuánto tiempo cargan, en qué horarios se concentran las demandas y con qué frecuencia se repiten los usos. Esa base de datos es la que guía las decisiones de expansión.

En base a esa información, el ente identifica zonas saturadas, corredores críticos y puntos donde la demanda supera lo previsto. De hecho, durante noviembre y diciembre se priorizó el refuerzo del corredor del este, anticipando el impacto de la temporada, y se colocaron 150 nuevos puntos de carga, la mayoría en Rocha y por lo menos 20 en Maldonado.

Un plan de expansión a gran escala

Con ese diagnóstico, UTE ya definió su próximo paso. El plan para 2026 es instalar 300 nuevos cargadores en todo el país y reducir los cuellos de botella que hoy se hacen visibles en verano.

Cada cargador implica actualmente una inversión cercana a los US$ 40.000, aunque el objetivo es reducir ese costo a la mitad. La clave está en lograr compras en volumen, con una inversión aproximada de US$ 6.000.000.

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