El mercado apuesta a que Starlink sea para SpaceX lo que el buscador fue para Alphabet, una infraestructura global capaz de multiplicar ingresos y sostener una valuación de gigante tecnológico.
Google analiza el lanzamiento de infraestructura para IA en órbita como respuesta al alto consumo de energía, agua y suelo de los data centers terrestres, mientras SpaceX y otros actores espaciales buscan posicionarse en un negocio que podría redefinir el futuro de la computación.
La jerga que usan chicos y adolescentes en redes ya es un desafío para la traducción automática: términos como clock it, maxxing y mogging muestran que entender un idioma también exige interpretar contexto, ironía y códigos culturales.
Google desarrolla sus propios chips de IA para superar a Nvidia. Sin embargo, su estrategia no termina de abordar el problema de raíz y pierde peso frente a la competencia.
El ex CEO de Google sigue lejos del retiro: diversificó su fortuna en startups tecnológicas y militares, en una nueva etapa en la que apuesta por el poder estratégico de la innovación.
La plataforma publicó un documento con el que salió a discutir una advertencia reciente del gigante tecnológico y planteó que el desafío existe, aunque aún no exige medidas desesperadas.
La nueva pelea por la prueba virtual de ropa pone frente a frente a Google, NVIDIA y DRESSX con la promesa de mejorar la conversión y recortar una de las mayores ineficiencias del ecommerce de moda.
Se espera que Facebook e Instagram capten en 2026 el 26,8% del presupuesto global, impulsadas por mejoras con IA, mejor rendimiento en Reels y una ventaja cada vez más marcada frente a otros jugadores.
Anthropic planea desplegar 3,5 gigavatios de capacidad de cómputo en centros de datos de EE.UU., apoyada en TPUs de Google y Broadcom, mientras crece la demanda de Claude y persisten las dudas sobre el ritmo y el alcance de su avance en la carrera global de la IA.
La empresa reforzó las protecciones de salud mental en Gemini con alertas ante posibles casos de autolesión, derivaciones a líneas de ayuda y inversiones en asistencia en crisis, en medio de una ola de demandas y de una mayor presión regulatoria sobre la industria de la inteligencia artificial en Estados Unidos.
Un informe técnico redujo casi 20 veces la cantidad necesaria de cúbits físicos para quebrar la criptografía usada por las principales criptomonedas y aceleró las alarmas sobre una migración postcuántica.
El cofundador trepó gracias al rally de Alphabet, mantiene control accionario junto a Sergey Brin y sigue cerca de definiciones clave ligadas a la inteligencia artificial.
La compañía busca reforzar su ecosistema tecnológico mediante modelos open-weight y una apuesta fuerte en desarrollo propio. El movimiento intenta sostener la dependencia de sus GPU frente al avance de AMD, chips de hyperscalers y nuevas herramientas que reducen la ventaja de CUDA.
Google apuesta fuerte a la ciberseguridad al adquirir la startup israelí Wiz. La operación, récord para la tecnológica, llega tras años de negociación y pone en el centro la protección de servicios en la nube frente al avance de la inteligencia artificial.
Google planea destinar hasta US$ 185.000 millones este año a centros de datos y chips, con el foco puesto a diez años. Con la caja de Alphabet como respaldo, la apuesta busca sostener la demanda récord de placas y apurar un despliegue global más estandarizado.