Los fundadores de Assort Health captaron el interés de grandes fondos con una herramienta de IA que ordena la agenda de consultorios, reduce esperas y mejora la atención de pacientes.
Con sensores, cámaras y sistemas de aprendizaje automático, ciertos dispositivos ya realizan tareas de asistencia, logística y monitoreo en clínicas y geriátricos. Qué desafíos tecnológicos y éticos plantea su implementación.
La reconocida investigadora Jennifer Doudna acelera fondos, crea compañías y empuja cambios regulatorios para que esta tecnología deje de ser una rareza de laboratorio y se convierta en tratamiento accesible para miles de personas.
Reed Jobs fundó Yosemite para invertir en startups e investigadores enfocados en el cáncer. El hijo del creador de Apple busca alcanzar un total de US$ 350 millones y entre los principales aportantes figuran grandes nombres como la farmacéutica Amgen y el hospital Memorial Sloan Kettering.
Mientras la inversión en inteligencia artificial se multiplica en hospitales y sistemas de atención, los resultados concretos siguen siendo escasos. Por qué la mayoría de los proyectos fracasan.
El experimento arrancó como una prueba interna y terminó transformándose en una plataforma que seduce a fondos como Goldman Sachs y Wellington. Su sistema, que recorta tiempos y costos sin resignar cobertura, ya gestiona reclamos médicos y farmacéuticos para empresas que buscan claridad en un rubro plagado de comisiones cruzadas.
Con una tecnología que permite detectar alteraciones genéticas con una precisión inédita, BillionToOne se metió en la elite del diagnóstico médico. El recorrido de su fundador, Guzhan Atay, incluye reuniones en estacionamientos durante la pandemia, un crecimiento exponencial en ingresos y una participación valuada en más de US$ 300 millones.
Con experiencia en conducción autónoma, desarrollo de software y medicina de urgencias, Justin Ho, Chris Blumenberg y Caesar Djavaherian crearon Sage Care, una startup que busca ordenar la atención sanitaria con lógica algorítmica y precisión quirúrgica.
La digitalización de historias clínicas dispara un mercado millonario que avanza más rápido que las normas. Mientras hospitales y laboratorios negocian información anonimizada, nadie puede decir con certeza cuánto vale un dato.
Con 30 fármacos en desarrollo, Insilico apuesta por Rentosertib, su mayor avance contra la fibrosis pulmonar, y ya cerró acuerdos con farmacéuticas por más de 2.100 millones de dólares.
Vrishank Saini creó junto a su socio, Tigran Bdoyan, pacientes virtuales con IA para entrenar médicos. Su innovadora plataforma ya es rentable y cuenta con respaldo de inversores y universidades.
La inversión impulsa el desarrollo de Vipoglanstat, una terapia no hormonal que busca aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida de millones de mujeres en el mundo.
Four Sigmatic, fundada por Tero Isokauppila, es pionera en productos a base de setas que proporcionan beneficios físicos, desde la energía y la concentración hasta el alivio del estrés y refuerzo a la inmunidad.
Reuniendo a los mejores médicos, científicos e ingenieros, el fundador del Instituto Ragon cree que puede tener éxito donde los grandes gobiernos fracasaron y curar uno de los virus más feroces del mundo.
Martine Rothblatt es una mujer transgénero que, con el objetivo de encontrar una cura a la enfermedad de su hija, creó United Therapeutics, empresa que dirige actualmente y que invierte en el desarrollo de xenotrasplantes. En qué consisten sus innovaciones dentro del campo de la medicina.
Con su plataforma de secuenciación de ADN Aviti, la empresa emergente Element Biosciences, con sede en San Diego, es una de las muchas que participan en este campo de la I+D.
Un ensayo de Merck y Moderna mostró avances impresionantes, desarrollando vacunas para cada paciente mediante secuenciación genética e inteligencia artificial.
SHL Medical empezó en 1989 haciendo dispositivos médicos con una única fábrica en Taiwán. Ahora la empresa está preparada para ganar una gran parte del floreciente mercado de los medicamentos para la pérdida de peso.
Según un informe reciente, la salud mental se convirtió en una grave amenaza social que ahora supera al acceso a las armas de fuego, el cáncer o el Covid-19.