Moderna sufrió un duro golpe en Wall Street luego de que trascendieran posibles resultados anticipados de un ensayo clínico de su vacuna experimental contra el cáncer. La noticia provocó una caída superior al 25% en sus acciones y una pérdida de casi US$ 20.000 millones en su capitalización bursátil.
Durante la jornada del jueves, las acciones de Moderna retrocedieron un 26%, hasta los US$ 181,14, cerca de las 14, hora del este de Estados Unidos. En paralelo, Merck, la farmacéutica que participa en el desarrollo del tratamiento, registró una baja cercana al 2%.
La reacción del mercado ocurrió después de que el sitio especializado Oncology Central publicara brevemente supuestos resultados de la fase 3 del ensayo clínico, cuya presentación oficial estaba prevista para el sábado. El contenido desapareció poco después.
Aunque los datos preliminares habrían mostrado resultados favorables, surgieron dudas entre los inversores sobre la valuación bursátil de Moderna.

A esto se sumó una decisión de Citigroup, que rebajó su recomendación sobre las acciones de la farmacéutica al considerar que las expectativas generadas por la vacuna no justificaban su elevada cotización.
Antecedentes clave
Moderna experimentó una fuerte revalorización bursátil desde que anunció, en agosto, los resultados positivos de un ensayo clínico de fase 3. La farmacéutica informó que intismeran, su vacuna personalizada contra el cáncer, redujo significativamente el riesgo de que el melanoma reapareciera o se extendiera a otros órganos, como los pulmones, el hígado o el cerebro, en pacientes con alto riesgo de recaída.
El anuncio impulsó una fuerte suba de las acciones de Moderna, que acumularon una ganancia del 290% entre el 18 de agosto, un día antes de la publicación de los resultados, y el miércoles. Sin embargo, el entusiasmo del mercado comenzó a generar dudas entre los analistas. El mes pasado, Geoff Meacham, de Citigroup, rebajó la recomendación sobre las acciones de la compañía de "neutral" a "venta", al considerar que su cotización había alcanzado un nivel "injustificable".
Según las estimaciones de Meacham, para sostener el valor de sus acciones antes del desplome, Moderna debería generar alrededor de US$ 13.000 millones anuales en ingresos provenientes de tratamientos oncológicos. Sin embargo, las proyecciones de Citi indicaban que la compañía apenas conseguiría una fracción de esa cifra. El banco también advirtió que el precio de las acciones era casi siete veces superior al valor que podía justificarse a partir de estimaciones realistas sobre los futuros flujos de caja del negocio.
Qué hay que saber sobre la vacuna de Moderna contra el cáncer
Intismeran autogene es una vacuna terapéutica contra el cáncer diseñada para administrarse después de la extirpación quirúrgica de un tumor. Su objetivo es estimular al sistema inmunitario para que reconozca y elimine posibles células cancerosas que hayan quedado en el organismo tras la intervención.
A diferencia de las vacunas convencionales, el tratamiento se desarrolla de manera personalizada para cada paciente. Para ello, Moderna utiliza información genética del tumor, procesada mediante supercomputadoras, con la que diseña una secuencia específica de ARN mensajero (ARNm). Esa secuencia se incorpora a una vacuna que posteriormente se administra mediante una inyección.

Aunque los primeros datos del ensayo clínico de fase 3 fueron considerados prometedores, su difusión anticipada desencadenó una fuerte caída de las acciones de Moderna el jueves. La presentación oficial de los resultados estaba prevista para el sábado, durante un congreso de oncología en Madrid.
Tangente
El desplome de las acciones de Moderna durante la jornada del jueves también provocó pérdidas millonarias entre sus principales accionistas. Uno de los más afectados fue su CEO, Stéphane Bancel, cuya fortuna se redujo en US$ 1.800 millones, una caída del 23,5%. Tras esa pérdida, su patrimonio quedó valuado en US$ 6.000 millones, según la lista de multimillonarios en tiempo real de Forbes.
Otro de los perjudicados fue Timothy Springer, uno de los primeros inversores de la compañía, quien perdió más de US$ 704,8 millones, equivalentes al 21,5% de su fortuna, que quedó en US$ 2.600 millones. Por su parte, el cofundador Robert Langer sufrió una pérdida de US$ 696,8 millones, el 24,6% de su patrimonio. También registró una caída el cofundador Noubar Afeyan, cuya fortuna se redujo en US$ 141,7 millones, un 6%, hasta quedar valuada en US$ 2.200 millones.

A su vez, el presidente de la compañía, Stephen Hoge, sufrió una pérdida de US$ 319,1 millones, equivalente al 22,8% de su fortuna, que quedó en US$ 1.100 millones.
Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com