Hace casi cuatro décadas, cuando Carmelo era apenas un punto tranquilo en el oeste uruguayo, el financista Eduardo "Pacha" Cantón vio lo que nadie más veía. Una primera inversión en esas tierras se convirtió en lo que hoy es Grupo Cantón, un ecosistema de experiencias que reperfiló y jerarquizó la zona. Bajo el liderazgo de la segunda generación —Eduardo Segundo, Catalina y Jerónimo—, el proyecto no solo maduró, sino que convirtió a este rincón de Colonia en un destino de clase mundial.
"Mi padre tiene una visión y un mapa de Carmelo armado hace mucho tiempo que, año a año, lo vamos completando", explicó a Forbes Uruguay Eduardo Segundo Cantón, administrador operativo del grupo.
El corazón de esta transformación es Carmelo Resort & Spa. Emplazado en un bosque de 45 hectáreas, el resort logró romper la estacionalidad y mantiene una ocupación del 60% en promedio todo el año.

Esto se debe a lo que llaman “Experiencia Carmelo”. Este concepto unifica tres pilares: el resort, Puerto Camacho (con su oferta náutica y gastronómica) y la emblemática Bodega Narbona, fundada por “Pacha Cantón” junto con María José Banchero, hoy liderada por sus hijos. Esta sinergia permite al huésped diseñar una estadía donde todo fluye, desde un atardecer en barco clásico de 1930 hasta una cena en la bodega, tal como señaló Mariana Planes, gerenta general.
Conectividad y hospitalidad hogareña
Uno de los diferenciales del hotel es la diversidad de propuestas pensadas para sus visitantes. Además de las clásicas cabalgatas o paseos en bicicleta, ofrece diferentes alternativas según la fecha de estadía. Así, tienen la posibilidad de amasar tortas fritas con los pasteleros del hotel o participar activamente de una pequeña vendimia. Esta última es una experiencia en la que, según contó Planes, "los huéspedes cortan las uvas, las pisan e incluso pueden llevarse las remeras teñidas como recuerdo", antes de finalizar con un asado.
Esta versatilidad es la que permite captar tanto al turismo familiar y de parejas, como al creciente segmento corporativo y de bodas, lo que convierte al resort en escenario de retiros de directorios y celebraciones multigeneracionales.
Otro de los factores que apalancó este crecimiento, además de los servicios y el variado menú de propuestas, fue la mejora en la conectividad, impulsada por el nuevo aeropuerto internacional de Carmelo.

A esta infraestructura y a las herramientas tecnológicas que impulsan la propuesta, se suma una calidez humana que Planes define como el verdadero diferencial. El objetivo es que el huésped se sienta "como en casa".
Narbona: el embajador global
El éxito del modelo en Carmelo sirvió como trampolín para la expansión internacional bajo la marca Narbona, que actúa como embajadora. El grupo pisa fuerte en Estados Unidos y crece en Brasil. A la apertura en Florianópolis se suma una inminente inauguración en Porto Alegre y un proyecto en construcción en São Paulo para 2027.
La próxima gran apuesta es Argentina. En Mendoza, el grupo desarrolla un proyecto integral que replica la magia de Carmelo: un barrio de 140 lotes entre viñedos, con hotel y almacén de campo de estilo mediterráneo. A pesar de esta proyección global, el foco nunca se desvía del origen. Como resumió Cantón:
"Trabajamos incansablemente para que vayas a Brasil o a Estados Unidos y sientas que estás en Carmelo, que es donde empezó toda la magia".