Ryon Baldwin-Williams creció en Detroit y, desde joven, diseña páginas web como hobby. Mientras estudiaba Ciencias de la Computación en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Michigan, realizó varias pasantías que le permitieron adquirir experiencia profesional. Entre otras experiencias, también trabajó como analista de software en la consultora Accenture y como pasante de ingeniería de software en Rocket Companies, la gran fintech de Detroit fundada por el multimillonario Dan Gilbert.
Además, desde el segundo año de la carrera hasta su graduación, trabajó en el centro de servicios profesionales de su ex universidad. Él creía que esa experiencia le permitiría ampliar su red de contactos y aprender estrategias, recursos y habilidades para preparar un currículum que lo ayudara a conseguir empleo después de recibirse.
Sin embargo, más de un año después de graduarse, Baldwin-Williams, que ahora tiene 23 años, todavía busca un puesto estable como ingeniero de software. "Al principio, llevaba una hoja de cálculo con todas las postulaciones laborales que había enviado y el estado de cada una. Pero cuando llegué a las 100, dije: '¡Basta!' y borré todo", recordó.

Aunque la debilidad del mercado laboral afecta a muchos graduados universitarios recientes, quizás ningún grupo sufra tanto el escenario actual como quienes estudiaron ingeniería, una carrera que durante mucho tiempo se consideró una de las opciones más estables y mejor remuneradas. Los graduados en ingeniería todavía ganan más que quienes estudiaron educación o literatura inglesa. En febrero, la Asociación Nacional de Universidades y Empleadores proyectó que los graduados de 2026 en ingeniería y ciencias de la computación recibirían salarios iniciales promedio superiores a US$ 81.000, frente a menos de US$ 69.000 para quienes se especializaran en negocios, ciencias sociales y comunicación.
Los nuevos ingenieros se enfrentan un mercado laboral debilitado
Las perspectivas laborales de los graduados en ingeniería resultan notablemente peores que las de quienes cursaron otras carreras. Según datos de LinkedIn proporcionados en exclusiva a Forbes, la contratación general de graduados recientes cayó un 20% entre diciembre de 2019 y abril de 2026, mientras que las oportunidades laborales para ingenieros retrocedieron un 25%, la mayor caída entre las 20 carreras más comunes registradas en la plataforma. En contraste, el empleo entre educadores y profesionales de la salud disminuyó en un 16%.
"Hubo una época en la que les decíamos a todos que aprendieran a programar porque considerábamos que ofrecía una salida laboral muy segura", explicó Kory Kantenga, director de Economía para las Américas en LinkedIn. Además, agregó: “Ahora vemos que quienes se gradúan en Ciencias de la Computación enfrentan un nivel de desempleo relativamente alto”.

Por supuesto, el problema no afecta únicamente a los graduados recientes. La consultora de reinserción laboral Challenger, Gray & Christmas informó que las empresas tecnológicas anunciaron 139.156 despidos durante los primeros seis meses de 2026, casi un tercio del total registrado en todos los sectores. Según la firma, la inteligencia artificial impulsó principalmente esos recortes mediante "la reestructuración en torno a esta tecnología, la automatización de puestos de trabajo y la reasignación de presupuestos hacia nuevas capacidades".
Sin embargo, esos despidos también perjudican a quienes acaban de graduarse. Kantenga explicó que, a medida que los trabajadores de mayor edad se aferran a sus puestos actuales por temor a perderlos, ello genera un efecto en cadena que reduce aún más las oportunidades laborales para los graduados recientes.
El desafío de la versatilidad para los ingenieros
Durante los últimos años, los graduados en Literatura Inglesa, Comunicación y Artes Escénicas ampliaron su búsqueda laboral hacia sectores ajenos a sus áreas de especialización, aunque muchas veces tuvieron que aceptar salarios más bajos. Según un análisis de LinkedIn, más de dos tercios de quienes se graduaron entre 2022 y 2024 consiguieron empleo fuera de sus campos principales. LinkedIn denomina "versatilidad" a esta capacidad de insertarse en distintas industrias y funciones.
Sin embargo, los graduados en ingeniería, sobre todo aquellos que eligieron determinadas especialidades, suelen concentrar su búsqueda en un grupo más reducido de sectores y trayectorias profesionales. Esa menor capacidad de adaptación representa una desventaja cada vez mayor. El gráfico a continuación muestra el índice de versatilidad de las distintas ramas de la ingeniería.

Quienes estudiaron Ingeniería Aeroespacial o Ingeniería Química deben enfrentarse a los mayores desafíos del mercado laboral actual. La contratación en ambas especialidades cayó un 26% y ninguna de ellas ofrece un nivel particularmente alto de versatilidad.
Según Kantenga, los ingenieros civiles atraviesan una situación más favorable. Esto se debe, además del crecimiento de la construcción, impulsado en parte por el auge de los centros de datos, a la versatilidad propia de la profesión. Aunque el gráfico les asigna un nivel bajo porque suelen permanecer en su sector principal: la construcción. Pueden trabajar, por ejemplo, como gerentes de proyecto, ingenieros de proyecto o ingenieros de campo.
Los datos de LinkedIn muestran que la contratación de ingenieros civiles cayó solo un 16% desde diciembre de 2019.
Al profundizar en los datos de LinkedIn, Kantenga señaló que la contratación de ingenieros de campo supera los niveles previos a la pandemia. "Los ingenieros de campo brindan soporte para instalar equipos en cada lugar", explicó. "Por eso, si te graduás en Ingeniería Civil y te especializás en ingeniería de campo, podés encontrar todo tipo de oportunidades, desde proyectos vinculados con la transición hacia la energía solar hasta puestos en centros de datos", agregó.
Todos los graduados en ingeniería deben identificar las áreas de crecimiento en su especialidad y encontrar la manera de aprovecharlas. La ingeniería de automatización, que incluye el diseño de sistemas que emplean inteligencia artificial, representa otro de los segmentos en los que la contratación supera los niveles previos a la pandemia. "¿Cómo puedo aplicar las habilidades que adquirí durante la carrera en otra área o en otra rama de la ingeniería?", planteó Kantenga como la pregunta que ahora deberían hacerse los graduados.
En el caso de los ingenieros de software, la contratación en su sector cayó un 25%, pero estos cuentan con mayor versatilidad que, por ejemplo, los ingenieros químicos o aeroespaciales, porque empresas de numerosas industrias necesitan sus conocimientos. La IA puede llevar a las compañías tecnológicas a contratar menos programadores, pero también impulsa a empresas de otros sectores a incorporar especialistas en tecnología capaces de implementar sus propios sistemas de IA y de explicar su funcionamiento al personal. Para aprovechar esas oportunidades, claro está, también deberán contar con sólidas habilidades de comunicación.
Cómo se adaptan las principales universidades
Las mejores facultades de ingeniería buscan soluciones. Un ejemplo es el Georgia Institute of Technology, que apareció durante tres años consecutivos en la lista New Ivies, de Forbes, que reúne a las 10 universidades públicas y las 10 privadas preferidas por los empleadores.

Matthieu Bloch, vicedecano de Asuntos Académicos y profesor de Ingeniería Eléctrica y Ciencias de la Computación, reconoció que los estudiantes de ingeniería de la institución ya no reciben "15 entrevistas y 15 ofertas laborales". Sin embargo, aseguró que todavía obtienen resultados relativamente favorables gracias al trabajo de la universidad para formar profesionales capaces de adaptarse a los cambios.
En 2024, Georgia Tech creó un programa complementario de IA que integra la Facultad de Ingeniería, la Escuela de Negocios y la Facultad de Artes Liberales. Además, la institución se concentró en garantizar que los estudiantes de ingeniería desarrollen las habilidades interpersonales necesarias para desempeñarse en cualquier sector, explicó Bloch. Para ayudarlos a perfeccionar esas capacidades, incluso incorporó herramientas de inteligencia artificial.
Bloch contó que uno de sus colegas creó avatares impulsados por IA para que los estudiantes practiquen distintas situaciones profesionales. “Estos avatares representan a distintas personas según el contexto. Uno podría interpretar a un inversor de capital de riesgo ante quien el estudiante deba presentar su proyecto. Otro podría guiarlo durante una revisión técnica de su producto", detalló.
El objetivo consiste en "aprovechar estas nuevas tecnologías para que nuestros estudiantes se conviertan en mejores ingenieros, no solo desde el punto de vista técnico, sino también en todos los aspectos esenciales del trabajo en equipo dentro del ámbito laboral", afirmó Bloch.
Case Western Reserve University, una universidad privada de investigación ubicada en Cleveland, también integró la lista de New Ivies de este año. Susan Hagness, decana de la Facultad de Ingeniería, explicó que la institución también prioriza el desarrollo de habilidades humanas transferibles, que los estudiantes necesitarán más allá de los avances que alcance la IA.
"Nuestros estudiantes de ingeniería pueden cursar una amplia variedad de materias de todo el plan de estudios y, de hecho, suelen hacerlo", explicó Hagness. También remarcó: “Muchos eligen cursos de Filosofía y otras disciplinas de Humanidades. Creo que esa formación los ayuda a diferenciarse porque, aunque los conocimientos sobre inteligencia artificial resultan cada vez más esenciales, los empleadores nos aseguran que valoran las capacidades humanas que la IA simplemente no puede replicar”.

Hagness señaló que el 98% de los graduados de Case Western de 2025 que buscaron un puesto permanente consiguió un empleo de tiempo completo en los tres meses posteriores a la graduación. Entre los estudiantes de ingeniería, el 23% obtuvo puestos con salarios iniciales superiores a US$ 100.000, precisó.
Muchos estudiantes de Case Western comienzan a buscar empleo unos diez meses antes de graduarse y consideran oportunidades que van más allá del campo tradicional de sus carreras, según Hagness. "Les enseñamos a pensar de manera crítica, ser creativos y resolver problemas", explicó. "Todos los sectores siempre demandaron estas habilidades. Por eso, nuestros estudiantes no solo se incorporaron a empresas de ingeniería, sino también a compañías de consultoría, salud y servicios financieros", añadió.
¿Y qué ocurrió con Baldwin-Williams, el joven de Detroit graduado de la Universidad de Michigan? Mientras continúa en la búsqueda de un empleo de tiempo completo en el sector tecnológico, aprovecha sus distintos intereses y habilidades de comunicación para desarrollar un negocio independiente con el que ayuda a marcas de moda a crear sitios web y otras soluciones digitales. "Tenía que encontrar la manera de perseguir mis sueños", afirmó. Además, contó que los círculos creativos locales ahora lo conocen como "el experto en tecnología".
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.