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(Seattle City Council from Seattle).

Jeff Bezos habló del impacto de la IA: anticipa una semana laboral de tres días y escasez de empleados

Siladitya RayColaborador

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El fundador de Amazon aseguró que la inteligencia artificial podría generar aumentos de productividad de dos dígitos y permitir que algunas personas mantengan a sus familias con semanas laborales de apenas tres días. En una extensa entrevista con Fox News, también habló sobre los despidos en Amazon, el riesgo de una burbuja tecnológica, sus inversiones multimillonarias y los planes de Blue Origin para construir centros de datos en el espacio y regresar a la Luna.

8 Octubre de 2026 12.37

La posibilidad de que millones de empleos desaparezcan por el avance de la inteligencia artificial (IA) es una de las principales preocupaciones que rodean a esta tecnología. Para Jeff Bezos, sin embargo, la IA podría provocar el efecto contrario. El fundador de Amazon sostiene que los aumentos de productividad permitirán que algunas personas trabajen menos horas sin resignar su nivel de ingresos. Su pronóstico incluye familias que podrían sostenerse con un solo salario, semanas laborales de apenas tres días y un mercado en el que las empresas enfrenten dificultades para encontrar trabajadores.

Bezos expuso esa visión durante una extensa entrevista con Bret Baier, de Fox News, realizada en una fábrica de Blue Origin, su compañía espacial. Allí defendió el potencial económico de la inteligencia artificial y rechazó las predicciones que anticipan un deterioro generalizado del empleo. Para el empresario, el desarrollo de nuevas herramientas tecnológicas podría incrementar tanto la capacidad productiva de las economías que muchas personas tendrían la posibilidad de reducir voluntariamente su dedicación laboral. "Algunas personas también decidirán: 'Puedo mantener a mi familia si trabajo tres días por semana'. Eso es lo que significa la productividad en la economía", explicó.

La transformación que imagina Bezos no depende necesariamente de una reforma de las leyes laborales ni de decisiones empresariales para acortar la jornada. Su hipótesis es que la IA permitirá producir más con menos trabajo, lo que podría modificar las necesidades económicas de los hogares. En una familia donde actualmente trabajan dos personas, por ejemplo, una de ellas podría decidir abandonar su empleo si los ingresos del otro integrante resultaran suficientes para cubrir los gastos. El empresario considera que ese mismo proceso podría reducir la cantidad de personas dispuestas a aceptar jornadas extensas o mantener varios trabajos.

La expectativa de Bezos sobre la productividad es considerable. Consultado sobre la magnitud que podría alcanzar el impacto de la inteligencia artificial, reconoció que no dispone de una estimación precisa, pero planteó que "podríamos ver aumentos de productividad de dos dígitos en la economía", afirmó.

Por qué Bezos cree que la IA provocará una escasez de trabajadores

El pronóstico de Bezos contradice las advertencias de quienes consideran que la automatización desplazará a una parte importante de la fuerza laboral. Durante la conversación, el empresario aseguró que el problema podría ser exactamente el contrario: una escasez de mano de obra provocada por los aumentos de productividad. "Creo que habrá escasez de mano de obra. De hecho, será difícil contratar gente porque la productividad de la economía hará que, si las personas no quieren tener dos trabajos, no necesiten tenerlos", afirmó.

 Jeff Bezos aseguró que la IA podría permitir que algunas personas trabajen menos horas sin perder poder adquisitivo (Wikimedia Commons).
 Jeff Bezos aseguró que la IA podría permitir que algunas personas trabajen menos horas sin perder poder adquisitivo (Wikimedia Commons).

Bezos explicó que una economía más productiva podría otorgar a las personas una mayor libertad para decidir cuánto trabajar. Según su razonamiento, si los ingresos necesarios para sostener una familia pueden obtenerse con menos horas de actividad, algunos trabajadores optarían por dedicar más tiempo a otras ocupaciones. Eso reduciría la oferta de personal disponible para las compañías, incluso en un escenario de expansión económica. La idea supone un cambio profundo respecto de las preocupaciones habituales sobre la tecnología: en lugar de una competencia entre trabajadores y máquinas por una cantidad limitada de empleos, Bezos anticipa una economía en la que la necesidad de trabajar disminuya para parte de la población.

El empresario reconoció que sus previsiones no coinciden con las de otros especialistas. Ante una pregunta de Baier sobre el temor social a la inteligencia artificial y sus consecuencias sobre el empleo, admitió que esas inquietudes tienen fundamentos comprensibles, especialmente por las advertencias de expertos que esperan un escenario laboral más adverso. Sin embargo, reafirmó su desacuerdo. "Lo entiendo porque muchas personas inteligentes hacen esos pronósticos. Simplemente, no estoy de acuerdo con esas personas inteligentes", respondió.

Los despidos en Amazon y la contradicción con su pronóstico

La visión optimista de Bezos sobre el futuro del empleo dio lugar a una de las preguntas más incómodas de la entrevista. Baier le recordó que Amazon redujo alrededor de 30.000 puestos corporativos desde fines del año anterior, según la cifra que mencionó el periodista, y le pidió que explicara cómo podía conciliar esos recortes con su pronóstico de una futura escasez de trabajadores.

Según las estimaciones de Forbes, el patrimonio de Jeff Bezos asciende a unos US$ 378.600 millones, lo que lo coloca como la segunda persona más rica del mundo, solo por detrás de Elon Musk.

Bezos respondió que Amazon atravesó circunstancias particulares durante la pandemia.. En ese período, la empresa amplió considerablemente su staff para atender el aumento de pedidos de consumidores que permanecían en sus casas. El empresario recordó que fue una etapa de enorme exigencia para la compañía y sus empleados.. En su explicación, ese incremento de personal constituye un elemento importante para interpretar los ajustes posteriores, aunque no ofreció un desglose de los recortes ni atribuyó una proporción específica de ellos a la inteligencia artificial.

Prometheus, la empresa de US$ 41.000 millones con la que Bezos quiere transformar la fabricación de productos

Una de las principales apuestas de Bezos en el campo de la inteligencia artificial es Prometheus, compañía que cofundó y de la que es codirector ejecutivo. El proyecto busca utilizar IA para transformar el desarrollo de productos físicos, un terreno que Bezos considera especialmente importante para impulsar la productividad.

El empresario definió la propuesta de Prometheus con una expresión contundente: "Pensalo como inteligencia artificial para los átomos". La propuesta de Prometheus se diferencia de herramientas como ChatGPT y Claude, cuyo funcionamiento se concentra principalmente en el procesamiento de información y la generación de contenidos digitales. Prometheus pretende desarrollar sistemas capaces de ayudar a ingenieros y otras personas a diseñar objetos, resolver problemas técnicos y avanzar hacia su fabricación. "Es una herramienta sofisticada que usa técnicas modernas de IA para ayudar a los ingenieros humanos a desarrollar nuevos productos, pero mucho más rápido", explicó.

Bezos sostuvo que transformar una idea en un producto continúa siendo una tarea compleja. El proceso suele requerir conocimientos de ingeniería, programas especializados de diseño y fabricación asistidos por computadora, recursos financieros y equipos de trabajo. Esas dificultades impiden que muchas ideas lleguen a convertirse en objetos reales. Prometheus busca reducir esas barreras mediante herramientas que faciliten el trabajo técnico. "Vamos a hacer que las herramientas sean tan fáciles de usar que cualquiera pueda ser ingeniero", afirmó.

La posible burbuja de la IA y su recomendación sobre las acciones tecnológicas

El entusiasmo de Bezos por la inteligencia artificial no implica que considere seguras todas las inversiones vinculadas con el sector. Durante la entrevista, Baier le recordó que anteriormente describió la tecnología como una posible burbuja industrial y le preguntó quiénes podrían perder dinero si las expectativas financieras terminaran por desinflarse.

Bezos respondió que las burbujas tecnológicas pueden provocar pérdidas importantes entre los inversores, pero que los desarrollos financiados durante esos períodos no necesariamente desaparecen cuando cae el valor de las compañías. Como antecedentes, mencionó la expansión de la biotecnología durante la década de 1990 y el auge de internet a comienzos de los años 2000. En ambos casos, sostuvo, numerosos inversores sufrieron pérdidas, aunque las innovaciones de aquellas etapas continuaron y generaron beneficios.

Su argumento es que las burbujas industriales pueden financiar proyectos muy diferentes entre sí. Algunas iniciativas tienen posibilidades de desarrollar productos útiles y negocios rentables, mientras que otras fracasan. Para los inversores, el problema consiste en distinguir unas de otras cuando existe un entusiasmo generalizado por una tecnología. Bezos considera que ese proceso puede resultar beneficioso para la sociedad, incluso si parte del capital invertido se pierde.

Cuando Baier le preguntó directamente si la inteligencia artificial atraviesa una burbuja en la actualidad, Bezos evitó dar una respuesta definitiva. "Es muy difícil saberlo. Creo que lo que sí sé es que la tecnología es real", declaró. La distinción resulta importante: el empresario confía en el potencial tecnológico de la IA, pero no aseguró que las valuaciones de todas las empresas dedicadas a su desarrollo estén justificadas.

Qué regulación propone Bezos para la inteligencia artificial

Otro de los asuntos que surgieron durante la entrevista fue el papel del gobierno de Trump en el desarrollo de la inteligencia artificial. Baier introdujo el tema a partir de una cumbre celebrada en la Casa Blanca y del debate sobre los compromisos voluntarios que pueden asumir las empresas tecnológicas. Bezos defendió la utilidad de ciertas reglas estatales, aunque advirtió sobre los riesgos de establecer restricciones demasiado amplias cuando una tecnología todavía atraviesa sus primeras etapas de desarrollo.

"La regulación gubernamental puede ser muy útil si se hace de manera moderada e inteligente", sostuvo. Como ejemplos de controles positivos, mencionó la certificación de seguridad de los aviones y los ensayos que exige la autoridad sanitaria estadounidense antes de autorizar medicamentos. Sin embargo, señaló que los gobiernos deberían distinguir entre una herramienta y los daños que algunas personas pueden causar a través de su uso.

Para explicar esa diferencia, Bezos recurrió a una comparación. "No querés regular los cuchillos. Querés regular el asesinato", afirmó. Según su razonamiento, las normas deberían concentrarse en conductas perjudiciales, como los delitos informáticos, en lugar de imponer restricciones generales a una tecnología que también puede ofrecer beneficios económicos importantes.

El fundador de Amazon resumió su posición sobre la naturaleza de la IA con otra definición: "Pensá en la inteligencia artificial como una herramienta. Eso es todo lo que es. Es una herramienta, solo que muy poderosa". Para Bezos, el desafío de los gobiernos consiste en establecer controles sobre los usos perjudiciales sin impedir los avances que podrían derivar en una mayor productividad.

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