Forbes Uruguay
Innovación

Foto: @nico_laqua en X

La insurtech de IA que se convirtió en unicornio y duplicó su valuación a US$ 2.600 millones en semanas

Richard Nieva

Share

Bienvenidos al mundo frenético de la IA, donde una startup con dos años de vida, fundada por un joven de 26 años, puede tener un perro de la empresa, operar una cafetería abierta las 24 horas y recaudar cerca de US$ 106 millones apenas un mes después de convertirse en unicornio.

1 Junio de 2026 14.15

Apenas unas semanas después de que Corgi, una startup de seguros impulsada por inteligencia artificial, anunciara una ronda de financiación que catapultó a la joven empresa al estatus de unicornio, la compañía recaudó otra ronda de US$ 106 millones que duplicó su valuación hasta los US$ 2.600 millones, según le dijo a Forbes su CEO, Nico Laqua.

La nueva ronda, anunciada el jueves, solo estuvo abierta a los inversores existentes. La firma de capital de crecimiento TCV lideró la operación, con la participación de firmas de venture capital como Kindred Ventures y Prime Capital, según Corgi, que considera esta nueva ronda como una Serie B1. La operación llega después de una Serie B de US$ 160 millones que cerró a fines de abril y que valuó a la empresa en US$ 1.300 millones. "No teníamos previsto hacerlo", afirmó Laqua. Además, agregó: “No era algo que buscáramos activamente”.

En cambio, según insiste, los inversores actuales contactaron a Corgi para aportar más dinero. "No queríamos aceptar demasiado, pero creo que la empresa vale mucho más que hace apenas un par de semanas", afirmó Laqua. "Es importante que tengamos una posición financiera sólida como institución", remarcó.

La rápida ronda de financiación posterior ilustra el frenesí implacable por financiar compañías de IA, mientras los inversores compiten por inyectar capital en startups. En el extremo superior, empresas como OpenAI y Anthropic recaudaron rondas inéditas de US$ 122.000 millones y, según trascendió, US$ 30.000 millones, con valuaciones antes inimaginables de US$ 852.000 millones y US$ 900.000 millones, respectivamente. 

Mientras tanto, fundadores jóvenes recaudan cientos de millones de dólares con una facilidad llamativa. Laqua, de 26 años, compara el clima actual con la era de la Web 2.0 de Google y Facebook, y luego con la era móvil de Uber y Airbnb. "Este momento me parece incluso más importante que cualquiera de esos en términos de potencial", afirmó. No importa que no hubiera nacido cuando se fundó Google ni que ni siquiera fuera adolescente cuando se fundaron las otras empresas.

Corgi, por su parte, personifica el absurdo del momento. Fundada hace apenas dos años, utiliza IA para generar cotizaciones para sus clientes: evalúa sus flujos de trabajo y luego calcula el precio de sus pólizas de seguro. También usa IA para gestionar reclamos, en lugar de remitirlos a equipos de evaluadores humanos que a menudo trabajan en el exterior. Además de ofrecer seguros a startups como Deel, la empresa de recursos humanos y nómina, también les permite vender seguros a sus propios clientes. 

Sin embargo, el entorno laboral particular de Corgi marca su verdadera diferencia. Los empleados comparten la tenencia de una corgi de dos años llamada Trudy, a la que alimentan, pasean y bañan con la ayuda de un bot de IA en Telegram que les recuerda cumplir esas tareas. La startup es dueña y operadora de Corgi Cafe, una cafetería que permanece abierta las 24 horas del día. Y su fundador y CEO duerme en un colchón en la oficina, gracias a la política de la empresa de trabajar de manera presencial los siete días de la semana.

Nico Laqua, fundador de Corgi - SE PUEDE USAR - (Foto: LinkedIn de Nico Laqua)
Nico Laqua, fundador de Corgi - SE PUEDE USAR - (Foto: LinkedIn de Nico Laqua)

De hecho, uno de los factores que atrajo a Kanyi Maqubela, socio de Kindred Ventures, a la empresa fue su primera visita a la oficina, en la que vio un colchón en una sala de reuniones. "Pensé: 'Un momento, ¿viven acá?'", recordó. Cuando Laqua respondió que sí, Maqubela preguntó cuántos vivían allí. "Hay un colchón en la otra sala", contestó.

"Era un poco precario y, honestamente, olía un poco a transpiración", dijo Maqubela. "Pero me transmitía la esencia de las startups clásicas fundadas en un departamento o en un garaje", agregó. Él lo define como "integración entre la vida laboral y personal", en lugar de equilibrio entre ambas, y suma que Kindred Ventures volvió a invertir porque creía que Corgi podía moverse con rapidez en el mundo de los seguros, un sector que tradicionalmente avanza a ritmo lento.

Laqua reconoce que no todos sus inversores celebran la política de Corgi de trabajar todos los días. "Quizás lo que más piden los inversores es, ya sabés, que nos relajemos. O tal vez que bajemos a seis o cinco días [por semana], o algo así", señaló. Aun así, cree que es la decisión correcta para una empresa de crecimiento acelerado como Corgi y no piensa cambiarla pronto. De hecho, agrega que su "único arrepentimiento es que no haya ocho días en una semana".

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

10