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Foto por Sam Hodde/Getty Images

Preocupación por los drones: la carrera de US$365 millones para proteger la Copa del Mundo

Sofia Chierchio

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El Mundial será el mayor ensayo de seguridad aérea en suelo estadounidense, con estadios colmados, millones de asistentes y una amenaza que ya cambió la guerra moderna.

5 Junio de 2026 12.56

En la Copa del Mundo de este año, mientras los hinchas miren a los jugadores, compañías como Ondas Holdings y Fortem Technologies vigilarán el cielo.

El torneo no solo definirá la supremacía del fútbol. También pondrá a prueba la capacidad de Estados Unidos para proteger estadios repletos frente a una amenaza de seguridad que evoluciona a gran velocidad: drones baratos, ágiles y autónomos que revolucionaron la guerra moderna en Ucrania e Irán.

En estadios como el MetLife Stadium, en Nueva Jersey, y el AT&T Stadium, en Dallas, Fortem, una startup con sede en Utah, usará su radar para rastrear actividad sospechosa en el cielo. Si un dron desconocido sobrevuela la zona, se activará un sistema llamado DroneHunter para perseguirlo y se disparará una red que lo capturará en pleno vuelo. Luego, podrá bajarlo mediante un cable o un paracaídas para que las fuerzas de seguridad lo recuperen como prueba.

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Fortem busca convertir la defensa antidrones en una pieza clave de la seguridad del Mundial 2026. (Foto: FORTEM)

En todo el país, en estados como California, Massachusetts y Florida, Ondas, una empresa de tecnología de defensa con una capitalización bursátil de US$ 6.700 millones, planea desplegar su sistema Sentrycs, basado en sensores, para proteger lugares concurridos frente a drones hostiles.

A diferencia de los sistemas tradicionales de interferencia, que pueden afectar las radios policiales o las comunicaciones cercanas, Sentrycs escucha de manera pasiva el enlace de radio entre un dron y su piloto para identificar la aeronave y determinar desde dónde opera. Si el dron resulta sospechoso o representa una amenaza, Sentrycs puede tomar el control de su piloto automático para aterrizarlo en un área designada.

Ambas empresas tienen contratos multimillonarios con el gobierno de EE.UU. para proteger los estadios de la Copa del Mundo. El gobierno federal destina US$ 365 millones a la seguridad antidrones para los 104 partidos que se jugarán en Estados Unidos, Canadá y México. Esa cifra incluye US$ 250 millones de la FEMA, destinados a los 11 estados que albergarán partidos del Mundial, y otros US$ 115 millones del DHS para tecnología antidrones en las sedes del torneo. 

"La actividad no autorizada de drones plantea riesgos graves para la seguridad aérea, las operaciones policiales, los esfuerzos de respuesta ante emergencias y la seguridad de los asistentes", señaló un vocero del Departamento de Seguridad Nacional a Forbes, y agregó que el aumento de la inversión busca "combatir de manera enérgica el uso ilegal de drones que ponen en peligro la seguridad del pueblo estadounidense". La FIFA no respondió al pedido de comentarios de Forbes.

Lo que funcione durante el torneo podría ayudar a definir cómo Estados Unidos protegerá la próxima serie de eventos de alto perfil, desde las celebraciones por el 250° aniversario del país hasta los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

"La mayor sorpresa es que no hayamos sufrido un atentado como el del 11-S", afirmó Eric Brock, de 55 años, director ejecutivo de Ondas Inc. "Tenemos un país enorme, con vulnerabilidades enormes que no teníamos hace apenas 12 meses", advirtió.

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Brock advierte que la amenaza de drones exige nuevas reglas, infraestructura y capacitación antes del próximo gran evento. (Foto: Ondas Inc.)

En Ucrania e Irán, los drones baratos hicieron que los ataques resultaran más precisos y más fáciles de ejecutar. Rusia los utilizó para matar a cientos de civiles en Ucrania, e Irán los desplegó para dañar bases militares y depósitos de petróleo en el Golfo Pérsico. En marzo, jugadores y personal de un evento de la ATP en Emiratos Árabes Unidos tuvieron que huir tras un ataque con drones iraníes que provocó un incendio en una terminal petrolera cercana. La propuesta presupuestaria más reciente del Pentágono subraya la urgencia. La entidad destina más de US$ 74.000 millones a gastos vinculados a drones.

"El ataque de Irán a la infraestructura civil apareció en el noticiero nocturno de CBS. Ahora todo el mundo piensa en eso", señaló Jon Gruen, director ejecutivo de Fortem. Además, agregó: “Ese tipo de presión o preocupación política elevó la prioridad, de modo que quienes gestionan este tipo de eventos saben que deben actuar de manera proactiva, en lugar de simplemente esperar que no ocurra”.

Durante años, las leyes destinadas a las aeronaves regularon los drones, incluida la Ley de Sabotaje Aéreo, que prohibía a la mayoría de las fuerzas de seguridad dañar, inutilizar o derribar cualquier aeronave que volara en el espacio aéreo estadounidense. Recién en diciembre del año pasado, una nueva ley otorgó a las fuerzas de seguridad estatales y locales especialmente capacitadas la autoridad para detectar e inutilizar drones que representen una amenaza en grandes eventos y en otros lugares de alto riesgo, como aeropuertos.

"Hoy en día, si estás en un estadio de la NFL y ves que se acerca un dron con una bomba, no podés tocarlo por las normas", dijo Brock. "Eso es inaceptable", remarcó.

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Gruen ve en el Mundial 2026 una prueba decisiva para llevar la defensa antidrones al centro de la seguridad pública. (Foto: FORTEM)

Algunos legisladores sostienen que el gobierno necesita más herramientas antes de la próxima ola de grandes eventos. El representante Michael McCaul, republicano por Texas, quien preside un nuevo grupo de trabajo del Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. encargado de supervisar los preparativos de seguridad, presentó recientemente la Ley de Protección de los Cielos. Si el Congreso norteamericano la aprueba, la norma otorgaría a la Guardia Nacional del país autoridad para ayudar a responder a amenazas de drones más sofisticadas, como los sistemas que transporten armas químicas.

El cambio legislativo también impulsó un mercado de sistemas antidrones de rápido crecimiento. DroneShield, una empresa que cotiza en bolsa y tiene una capitalización bursátil de US$ 3.000 millones, afirma que sus sistemas pueden escanear áreas extensas en busca de drones. La compañía desplegará esa tecnología en Kansas City para monitorear el espacio aéreo urbano de baja altitud alrededor de los partidos del torneo. A principios de este mes, Motorola Solutions acordó pagar US$ 1.500 millones por la empresa israelí D-Fend Solutions, cuya tecnología puede tomar el control de un dron al interceptar su piloto automático.

Gruen, de 51 años, comenzó su carrera con sistemas de aeronaves no tripuladas como miembro de los SEAL de la Marina de Estados Unidos antes de pasar más de una década en Lockheed Martin. Bajo su liderazgo, Fortem desplegó DroneHunter en bases militares estadounidenses en Medio Oriente y lo utilizó en Ucrania, lo que ayudó a la empresa a atraer en abril una inversión de US$ 25 millones de Lockheed Martin para ampliar su capacidad de fabricación. PitchBook estima que la compañía tiene una valuación de US$ 288 millones.

Ondas se dedica principalmente a fabricar sistemas de comunicación inalámbrica para trenes. La guerra en Ucrania expuso la rapidez con la que los drones podían convertirse en un arma central de la guerra moderna.

Brock afirma que eso impulsó a la empresa a invertir en tecnología antidrones, incluida la adquisición de Sentrycs en noviembre por US$ 225 millones. El software de esta startup israelí, fundada en 2017 por dos miembros de la unidad de elite 8200 de las Fuerzas de Defensa de Israel, constituye la base de la plataforma integral de defensa antidrones de Ondas, que también incluye drones y misiles conectados en red desplegados en Medio Oriente.

Aunque el Mundial logre prevenir ataques con drones, Brock afirma que eso no significará que el problema esté resuelto. Incluso después de que se aclaren los aspectos legales, proteger el espacio aéreo alrededor de estadios, aeropuertos y, ahora, centros de datos exigirá años de nueva infraestructura y de capacitación para las fuerzas de seguridad. El torneo aceleró ese proceso, pero Brock advierte que esperar demasiado podría afectar la sensación de seguridad de los estadounidenses cuando asistan al próximo gran evento.

"No queremos empezar a trabajar después de que ocurra un incidente grave", afirmó. "Nadie volverá a ir a un partido hasta que esa amenaza quede mitigada. Eso lo cambia todo", concluyó.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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