Cuánto valen las lágrimas de Messi
Forbes evalúa fortunas, pero hay momentos que no tienen precio. Épica de una clasificación al límite, el flagelo de los “tele-hinchas” y el show para una elite más interesada en las redes que en el fútbol.
Forbes evalúa fortunas, pero hay momentos que no tienen precio. Épica de una clasificación al límite, el flagelo de los “tele-hinchas” y el show para una elite más interesada en las redes que en el fútbol.
Más allá de la pelea por levantar la Copa del Mundo, el torneo también define un reparto económico histórico. El mundial 2026 distribuye los US$ 871 millones entre las 48 selecciones participantes y el campeón recibirá un premio récord de US$ 50 millones.
La habilitación del delantero estadounidense para enfrentar a Bélgica dejó de ser una discusión sobre una tarjeta roja después de que Donald Trump admitiera que habló con Gianni Infantino para pedir una revisión de la sanción. La decisión de la FIFA desató una dura reacción de la UEFA y de Bélgica, y abrió un debate sobre la aplicación de las reglas y el precedente que puede dejar para el resto del Mundial.
Aunque FIFA impone su política de “estadios limpios” para proteger a sus patrocinadores, algunas marcas encontraron una grieta creativa: con logos tapados, guiños en redes y bajo presupuesto, lograron meterse en la conversación global del Mundial sin pagar los millones que cuesta ser sponsor oficial.
Gianni Infantino confirmó la asistencia del mandatario estadounidense a la gran final en el MetLife Stadium, luego de que la prensa destacara su ausencia en los partidos iniciales.
La fase de grupos del torneo expone numerosos desequilibrios. En uno de ellos, los 26 jugadores de un plantel apenas suman, en valor de transferencia, una décima parte de lo que vale un delantero rival.
La Copa del Mundo también se jugará fuera de la cancha: según la sede, la residencia fiscal y los tratados vigentes, algunas estrellas podrían enfrentar facturas impositivas millonarias por sus días de actividad en Estados Unidos.
Con un promedio de US$ 780 por entrada, la Celeste es la selección competitiva más accesible del Mundial 2026.
Con 48 selecciones, 104 partidos y una audiencia proyectada de más de 6.000 millones de personas, las marcas y cadenas de televisión buscarán captar una vidriera inédita para conectar con consumidores de todo el mundo.
El Museo de la máxima autoridad del fútbol mundial instala en Rockefeller Center su exposición gratuita presentada por Hyundai: trofeos, camisetas, objetos originales y experiencias inmersivas para recorrer 96 años de fútbol.
El FBI detectó páginas que imitan a la FIFA, sorteos apócrifos y ofertas de entradas con las que los delincuentes buscan robar datos personales de los hinchas.
El ente rector del fútbol mundial apostará por Netflix Games para llevar el Mundial 2026 al televisor, mediante una propuesta incluida en la suscripción y pensada para usarse desde el celular.
El Mundial será el mayor ensayo de seguridad aérea en suelo estadounidense, con estadios colmados, millones de asistentes y una amenaza que ya cambió la guerra moderna.
El cambio entusiasma a las marcas, pero inquieta a los hinchas más tradicionales, que ven en la transformación una amenaza para la identidad histórica del fútbol.
El mercado secundario muestra una caída del 23% en el valor promedio de las entradas, mientras la falta de certezas sobre el stock disponible, la estrategia comercial de la FIFA y los costos logísticos abren dudas sobre la demanda real del torneo.
Con el equipo de 30 creadores de contenido de la FIFA en la red social china, además de un acuerdo exclusivo con YouTube, se avecina un Mundial en el que usuarios, plataformas y emisoras competirán por la atención de los hinchas durante la competencia.
Lesiones graves y selecciones que quedaron afuera privarán a los hinchas de ver a figuras de Brasil, Francia, Italia, Países Bajos y Georgia.
Un estudio analizó qué tan preparadas están las ciudades anfitrionas para recibir grandes multitudes durante el torneo: Boston, Houston y Ciudad de México figuran entre las más accesibles, mientras Los Ángeles, Vancouver y Toronto aparecen como las más difíciles para llegar y salir del estadio.
Los acuerdos comerciales de FIFA exponen cómo las grandes marcas que acompañan al torneo también reflejan tensiones geopolíticas, intereses industriales y disputas por influencia entre potencias.