Una temporada igual o incluso mejor que la pasada. Así lo aseguró en diálogo con Forbes Uruguay el ministro de Turismo, Pablo Menoni, al referirse a la llegada de turistas este verano. Los argentinos todavía son, por “paliza”, los que más visitan el país, aunque los paraguayos gastan más por estadía. El mayor desafío aún es mejorar la conectividad. Lo que sigue es un extracto del diálogo que mantuvo con Forbes Uruguay, durante la segunda quincena de enero.
¿Cómo define la temporada?
En términos generales fue una temporada tan buena o incluso mejor que la pasada. Es importante aclarar que el período va del 1° de diciembre al 28 de febrero, pero por ahora los números son muy alentadores. La diferencia relativa de precios con Argentina y Brasil se mantiene en niveles similares al año pasado; no es la ideal, pero sí representa una mejora sustancial. Además, reforzamos la promoción y la presencia del ministerio, especialmente en el sur de Brasil, desde San Pablo, donde se concentra un mercado de más de 50 millones de personas. El análisis final llegará al cierre de la temporada.
¿Cuál es la evaluación del número de turistas y gastos?
Cuando hablamos de turistas, separamos a los extranjeros de los uruguayos de la diáspora. En lo que tiene que ver estrictamente con el cierre del año pasado, tuvimos un incremento en el ingreso de divisas de más del 16% y pasamos del orden de US$ 1.700 millones a US$ 2.040 millones en 2025. Se consolidó como el segundo mejor de la historia respecto a visitantes extranjeros. En cuanto a gastos, los uruguayos de la diáspora gastan menos, en torno a US$ 50 por día por persona. El extranjero que gasta menos lo hace alrededor de los US$ 90.

¿Todavía son más los argentinos que vienen en verano?
Sí, por paliza. Los brasileños van en segundo lugar. Ahora tenemos un incremento de paraguayos y chilenos que también gastan. En el primer caso, si tomamos por estadía, son los que destinan más recursos.
¿Para crecer en turismo se apunta más a los argentinos o a los brasileños
Como todos los países, miramos a la región. En Brasil, desde San Pablo incluido hacia el sur, hay más de 50 millones de brasileños, pero solo nos visitan en el orden de 430 mil, 450 mil, menos del 1%. Es decir que ahí hay muchas oportunidades de crecimiento. Lo mismo en Argentina, pero con foco en el oeste, Rosario, Córdoba. Sin perjuicio de eso, hacemos promoción también en Paraguay, Chile, Colombia y un poco más extrarregión. Queremos mirar hacia República Dominicana porque es un país que crece de forma constante y sostenida en su PBI; por lo tanto, la capacidad de compra y de salir a hacer turismo aumenta.
¿Vienen de República Dominicana a Uruguay a hacer turismo?
No como quisiéramos, en parte porque no tenemos vuelos directos. La conectividad es una de nuestras obsesiones. Si logramos tener un vuelo directo, para lo que ya estamos en conversaciones, vamos a mejorar sustancialmente. De todas maneras, no van a venir a buscar las playas de aguas cálidas que ellos ya tienen. Si bien nuestra oferta desde ese punto de vista es muy amplia, buscan otras cosas, como gastronomía, turismo rural, patrimonial o cultural. También apuntamos a Europa y Estados Unidos, que son mercados más amplios. En ese sentido, como no nos vamos a poder mudar, no le vamos a poder poner rueditas a Uruguay, tenemos la dificultad de las 12 horas en un vuelo directo hacia Europa y 8 o 9 horas con Estados Unidos en el vuelo a Miami.
¿Los turistas hoy gastan más o menos que antes?
Gastan más, pero no lo que nosotros quisiéramos. Es necesario distinguir entre el consumo por día por persona y por estadía. Si logramos aumentar el tiempo de permanencia, el gasto total aumenta. Por ejemplo, un argentino y un paraguayo gastan más o menos lo mismo, pero el primero se queda seis días y el segundo más, entonces el gasto es mayor.
¿Cómo afectó la temporada la caída del dólar?
Lo que analizamos es la diferencia relativa de precios. Uno de los factores es el tipo de cambio y otro la inflación en el país emisor en comparación con la nuestra. Si miramos exclusivamente a Brasil, los niveles de inflación son similares y la diferencia relativa de precios se mantiene. En el caso de Argentina, tenemos una inflación mucho más baja, mientras que el dólar ha mostrado, a partir de las elecciones legislativas, una estabilidad que se refleja en el tipo de cambio. Quiero subrayar que esto es exclusivamente en referencia a cómo impacta en la economía uruguaya. La manera en la que impacta a la interna del pueblo argentino y de algunos sectores de la sociedad es harina de otro costal.
¿El gobierno de Javier Milei favoreció al turismo al reducir las restricciones que había antes?
Todo lo que sea liberar restricciones, tanto de la cantidad de dólares que se puedan comprar como las compras con tarjeta de crédito, por supuesto que nos favorece. Esto, con la misma salvedad anterior.

La Confederación de Cámaras Empresariales planteó que en realidad, si no hubiera bajado tanto el dólar, la temporada habría sido mucho mejor para el turismo en general.
Estamos hablando de hechos contrafácticos, pero podemos incorporarlos en nuestro modelo matemático, y así lo hacemos. La correlación es positiva: cuanto más alto el tipo de cambio, más turistas llegan. En ese sentido, estamos alineados y valoramos las medidas del Ministerio de Economía y Finanzas y del Banco Central del Uruguay, que pueden paliar en parte la baja del tipo de cambio. Sin embargo, asistimos a una caída global de la que no somos ajenos.
En una encuesta que presentó la Cámara de Turismo, se mencionaban como factores negativos del sector los costos operativos y los impuestos que se deben afrontar. ¿Cómo se piensa abordar ese tema?
Sí, es totalmente comprensible. Tenemos un equipo de trabajo de economistas nuestros y de la Cámara de Turismo, con el apoyo del Ministerio de Economía y Finanzas, para analizar todos los componentes de la ecuación del costo de los operadores. Vamos a evaluar, por aquello de aplicar el método científico a la gestión pública, cuáles son los factores que impactan más. Por supuesto que hay costos operativos muy elevados. Estamos viendo cuáles son los que podemos modificar para primero dar certezas y tratar de que bajen.
Para algunos es caro vacacionar en Uruguay y optan por viajar a otros países, ¿cómo se piensa abordar eso?
Hay que hacer una ecuación muy fina. Depende primero de la composición del núcleo familiar, porque si es tipo, son cuatro pasajes. Si uno está o quiere hacer turismo solo, ahí la cosa cambia. Por supuesto que hay que mejorar. Tenemos los incentivos fiscales de reducción del IVA a los uruguayos, a los residentes, que eso se mantiene. También trabajamos en una de nuestras verticales que es el turismo social, en el entendido de que es un derecho humano. Hay personas que por diferentes razones, pero sobre todo socioeconómicas, no lo pueden hacer de forma regular. Ahí tenemos uno de los cinco artículos que se aprobó en la Ley de Presupuesto y que nos presupuesta con $20 millones el primer año.
¿Y cuál es la línea de trabajo ahí?
Subsidiar, esencialmente.
¿Quién va a poder acceder?
Los que tengan menos recursos, por supuesto. Vamos a hacer una evaluación progresiva. Quienes tengan menos recursos, de determinados BPC para abajo, van a recibir hasta un 100% de subsidio una vez al año, que aplica a estadía, transporte, gastronomía y experiencias.
Usted mencionó en otras oportunidades la idea de brindar incentivos para que las aerolíneas abran nuevas rutas. ¿Qué se evalúa concretamente?
Este es otro de los cinco artículos de la Ley de Presupuesto. Fue aprobado y ahora necesita presupuesto, aunque hay una reserva para empezar a aplicarlo este año. Lo que tenemos que hacer es reglamentar. La premisa fundamental es una devolución en efectivo por cada pasaje incremental vendido a extranjeros en el año inmediatamente anterior. La idea es hacer una devolución en partes iguales: el Estado y los aeropuertos. Esperamos anunciar a mediados de marzo cómo se va a implementar.
¿La idea es fomentar el destino?
Claro. Creemos que eso va a incentivar a las aerolíneas a hacer más marketing y tratar de esforzarse en vender más a extranjeros que vengan a Uruguay.
¿Cuál es la situación de la conectividad?
Escasa. Si queremos traer más brasileños, que entre otros aspectos es a lo que apuntamos, necesitamos por lo menos duplicar la frecuencia actual. El Aeropuerto de Carrasco tiene una capacidad operativa para recibir 4 millones de pasajeros al año y el récord fue el año pasado con 2 millones y poco. Esto marca que hay una capacidad ociosa importante. Sin perjuicio de eso, entendemos que va a crecer.


