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Qué hay detrás del boom de yates y jets privados entre los ultrarricos

Jim Dobson

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Las embarcaciones más exclusivas dejaron de ser solo símbolo de lujo: hoy también funcionan como ámbitos reservados para reuniones, vacaciones y una agenda global con máxima privacidad.

27 Abril de 2026 18.50

Un nuevo informe de la consultora inmobiliaria global Knight Frank mostró cómo gastan hoy los ultrarricos, y la historia va mucho más allá del lujo tradicional. Para quienes tienen más plata, el lujo cambió: ya no pasa solo por tener activos exclusivos y ostentosos, sino por armar un estilo de vida privado en distintos puntos del mundo. Una casa en Londres, un yate en el Mediterráneo, un jet privado en Abu Dabi y una residencia alpina para la temporada de esquí todavía pesan, pero ahora suman más flexibilidad y control.

Esa fue la principal conclusión del Informe sobre la Riqueza 2026, el análisis anual de Knight Frank sobre la ultrariqueza global, y también quedó clara en mi charla con Liam Bailey, director de investigación global de la firma. "La conclusión más importante es la extraordinaria movilidad de la riqueza en la actualidad", comentó. "Los datos lo confirman, desde la migración por motivos fiscales y la compra de propiedades transfronterizas hasta la mayor demanda de activos que facilitan la gestión de una vida internacional", precisó.

El informe destaca el volumen de riqueza que se genera. En 2026, se estimó que habrá 713.626 personas con un patrimonio neto muy alto en todo el mundo y, en los últimos cinco años, 89 personas por día alcanzaron la marca de US$ 30 millones. El mercado no se redujo. Al contrario, creció y cada vez concentró más atención en el destino de las inversiones.

Edmiston
El superyate BREAKTHROUGH se vendió en una operación récord en 2025.Edmiston. (Foto: Edmiston).

El superyate como base de operaciones flotante

Un buen ejemplo de este cambio es el superyate. Andrew Hay, exdirector global de la división residencial de Knight Frank y actual asesor de familias y empresas privadas, lo definió como "un hotel de seis estrellas equipado con la infraestructura necesaria para gestionar una empresa global". Hoy, un superyate tiene una utilidad práctica concreta: funciona como un espacio privado y móvil, capaz de alojar una reunión de negocios reservada una semana y unas vacaciones familiares la siguiente.

Las ventas de superyates repuntaron con fuerza en 2025: el valor total subió 70 % frente al año anterior y llegó a US$ 8.500 millones, el mayor salto desde el auge que siguió a la pandemia en 2021. En el segmento de lujo, el avance fue todavía más rápido. Las ventas de yates de más de 61 metros crecieron 60 %, mientras que el precio promedio de venta trepó a US$ 16,6 millones.

La noticia más resonante fue la venta, por una suma millonaria, del yate Breakthrough, de Feadship, de 118 metros, con intermediación de Edmiston. Otra operación fuerte fue la del Project Omega, de Lürssen, de 123 metros, que Moran Yacht & Ship vendió cuando todavía estaba en construcción. Burgess tiene hoy en venta el Moonrise, de 100 metros, por US$ 381 millones. A mediados de febrero de este año, se habían vendido 58 yates por un total de US$ 647 millones, lo que implicó una suba de 34,6 % frente al año anterior.

Muchos yates de lujo en la famosa exposición de lanchas motoras del principado, los barcos más caros para las personas más ricas del mundo, corredores de yates
Yates de lujo en el Salón Náutico de Mónaco. (Foto: Getty Images).

Los compradores estadounidenses siguieron al frente de buena parte de la demanda. Stewart Campbell, director general de BOAT International, atribuyó la recuperación a una corrección de precios, aunque remarcó que la demanda de Estados Unidos todavía funciona como el principal motor. Knight Frank agregó que, apuntalada por la fortaleza de los mercados bursátiles y por los incentivos fiscales locales, la confianza en Estados Unidos siguió como el mayor impulso económico para las ventas globales de superyates.

La demanda de yates se expandió por todo el mundo. En India, los empresarios adinerados compraron yates para navegar por el Mediterráneo vía Dubái y Abu Dabi. Japón mostró un interés mayor a medida que mejoró su infraestructura marítima y flexibilizó las regulaciones. Arabia Saudita invirtió con fuerza en el Mar Rojo, con el objetivo de crear un destino de yates de lujo a través de proyectos como Amaala. Indonesia, con sus 17.000 islas, también captó atención, aunque la infraestructura y las normas de alquiler todavía necesitan mejoras.

Vista trasera de un hombre de negocios caminando hacia un avión privado.
Viajar en jet privado les facilita a las personas adineradas el manejo de una agenda cargada. (Foto: Getty Images).

Las rutas aéreas de los ricos y famosos

Para los ultrarricos, tener un jet privado hoy ya no pasa tanto por la ostentación, sino por resolver necesidades concretas. Les permite ordenar una vida intensa, atravesada por distintos hogares, negocios y destinos lejanos.

El informe de Knight Frank, basado en datos de VistaJet, muestra en detalle esos patrones de viaje. En 2025, los vuelos entre Abu Dabi y Londres aumentaron 238%. Los trayectos de Milán a París subieron 66%. Los viajes de Londres a la región suiza de Saboya crecieron 50%. Y los vuelos de Nantucket a Nueva York se dispararon 192%.

El año pasado también se vio un alza de 269% en la ruta Jeddah-Riyadh, de 137% en Niza-Palma y de 133% en Farnborough-Samedan. Washington-White Plains subió 107%, Cannes-París 100%, Boca Ratón-Nueva York 70%, Bombay-Nueva Delhi 68% y Hong Kong-Tokio 65%.

Una joven adinerada pone las manos sobre los hombros de su pareja mientras se prepara para bajar de un avión privado estacionado en la pista de un aeropuerto.
El informe muestra que el 47% de los viajeros que utilizaban un jet privado por primera vez a principios de año eran menores de 45 años. (Foto: Getty Images).

Las rutas de larga distancia también crecieron. Entre las de mayor avance aparecen África-Asia, con una suba de 42%; Oriente Medio-Norteamérica y Sudamérica-Europa, ambas con un alza de 28%; Norteamérica-África, con 26% más, y Asia-Oriente Medio, con un incremento de 20%.

También cambió el perfil de los pasajeros. Knight Frank detectó que el 47% de quienes viajaron por primera vez en un jet privado a comienzos de 2026 tenía menos de 45 años. Los clientes jóvenes y adinerados todavía valoran la privacidad y el servicio, pero le dan menos importancia a la propiedad. La encuesta de Knight Frank a Family Offices mostró que ahora más clientes prefieren pagar una tarifa más alta por vuelos chárter de último momento antes que cargar con las complicaciones de tener y administrar sus propios jets.

A medida que más personas adineradas se mueven en avión privado entre distintas ciudades, un club privado con trayectoria ya funciona como una plataforma para cerrar negocios y socializar. La tendencia de los clubes privados, que arrancó en Londres y Nueva York, ahora también se expandió hacia lugares como Miami, Milán y Singapur. Estos clubes les dan a los clientes de alto poder adquisitivo una sensación de pertenencia y acceso a espacios de bienestar que, muchas veces, suelen encontrarse en clínicas de alta gama.

Un numeroso grupo de turistas celebra haber culminado su ascenso a la cima de la montaña.
Viajar con un propósito a través de momentos que cambian la vida y aventuras extremas. (Foto: Getty Images).

Momentos que cambian la vida

Para quienes están en la cima del mercado, el valor dejó de estar puesto solo en la posesión de artículos exclusivos. Ahora, lo que más pesa es la privacidad, el tiempo y las experiencias únicas, incluso entre quienes sienten que ya tienen todo.

"El lujo sigue siendo una inversión atractiva, pero lo que se considera lujo está cambiando. Las expectativas son más altas y cada vez más compradores buscan experiencias, no solo cosas", dijo Bailey.

Martin Raymond, cofundador de The Future Laboratory, también destacó en el informe el peso de la transformación personal. "A menudo se trata de momentos que cambian la vida, como viajes extraordinarios o un encuentro excepcional con alguien o algo. Hay un propósito en ello. Hay algo excepcional. Se trata de un cambio genuino y vital", señaló.

Por eso, un yate ahora vale más que como símbolo de estatus, y un jet privado supera la idea de un simple medio de transporte. Tener propiedades en distintos lugares del mundo implica integrar una red global, y no apenas contar con un refugio privado. Los ultrarricos siguen gastando mucho, pero lo hacen con un objetivo más definido y con una idea más clara de lo que buscan.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com

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