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Josh D'Amaro, CEO de Disney
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Josh D'Amaro, CEO de Disney
Photo by Adam Kissick/SXSW Conference & Festivals via Getty Images

A 20 años de la compra de Pixar: cómo una operación de US$ 7.400 millones transformó a Disney en el gigante del entretenimiento global

Laura Mafud

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En mayo de 2006, Disney cerró la adquisición de los estudios de animación que producirían desde Ratatouille hasta Zootopia 2. Dos décadas después, esa movida —la primera gran apuesta de Bob Iger como CEO— es el eslabón fundacional de una empresa que hoy factura US$ 94.400 millones al año y cuyo negocio de Experiencias acaba de registrar su mayor ingreso operativo histórico.

5 Mayo de 2026 07.58

El 5 de mayo de 2006, The Walt Disney Company completó la adquisición de Pixar Animation Studios por US$ 7.400 millones en un canje de acciones: 2,3 títulos de Disney por cada acción de Pixar. Según el comunicado oficial emitido ese mismo día por Disney, la transacción convirtió a Steve Jobs —entonces CEO de Pixar y fundador de Apple— en el mayor accionista individual de la compañía y lo llevó al directorio. Para Robert A. Iger, recién asumido como CEO de Disney en octubre de 2005, era su primera gran jugada estratégica.

"Durante los últimos 15 años, Disney y Pixar compartieron una de las asociaciones más exitosas en la historia del entretenimiento", declaró Iger al anunciarse el cierre del acuerdo, según el comunicado oficial de Disney. La operación dejó a Ed Catmull al frente de los estudios de animación combinados y elevó a John Lasseter a Director Creativo, con reporte directo al CEO.

Según una nota publicada en NBC News en enero de 2006, cuando se anunció el acuerdo, Jobs explicó que gran parte de las conversaciones con Iger no habían girado en torno a números sino en torno a la preservación de la cultura Pixar. Ese espíritu —dos estudios separados, misma marca— fue la condición que selló el trato.

De la crisis de animación al dominio de la taquilla global

El contexto importa. A comienzos de los 2000, Disney Animation atravesaba una década complicada: Treasure Planet, Home on the Range y Brother Bear habían fracasado en taquilla. Pixar, en cambio, encadenaba éxitos desde 1995 con Toy Story. Según una nota de Forbes en febrero de 2020, “Pixar esencialmente 'era' Disney a los ojos del público general en materia de animación”. La adquisición no era, entonces, un capricho: era una necesidad de supervivencia.

Toy Story (Photo by Jeff Gritchen/MediaNews Group/Orange County Register via Getty Images)
(Photo by Jeff Gritchen/MediaNews Group/Orange County Register via Getty Images)

La apuesta salió bien. Bajo el paraguas de Disney, Pixar produjo algunas de sus obras más celebradas —Wall-E, Up, Ratatouille— y contribuyó a la restauración del prestigio creativo de los estudios de animación de la compañía. Según el artículo de Forbes, la adquisición de Pixar fue la primera de una serie de movidas que incluyeron Marvel (US$ 4.000 millones en 2009), Lucasfilm (US$ 4.000 millones en 2012) y 21st Century Fox (US$ 71.000 millones en 2019), y que redefinieron la industria del entretenimiento.

El propio Iger lo reconocería años más tarde, en la conferencia de resultados del primer trimestre del año fiscal 2026. “El deal de Fox fue, en muchos sentidos, adelantado a su tiempo. Sabíamos que necesitábamos más volumen de IP”, señaló el CEO saliente, según la transcripción oficial de ese earnings call, publicada en febrero de 2026. “Y también, visto en retrospectiva, fue un precio extraordinariamente bueno considerando lo que se está ofreciendo hoy por los activos de Warner Bros. Discovery”.

El balance 20 años después: US$ 94.400 millones en ventas anuales

Dos décadas después de la adquisición de Pixar, Disney presenta números que hubieran resultado impensables en 2006. Según el reporte anual, Disney cerró el año fiscal 2025 con ingresos anuales de US$ 94.400 millones.

El primer trimestre del año fiscal 2026 —el período entre octubre y diciembre de 2025— profundizó esa trayectoria. Según el reporte de resultados publicado por la empresa el 2 de febrero de este año, los ingresos del trimestre crecieron un 5% interanual hasta alcanzar los US$ 26.000 millones. El segmento de Experienciasparques, cruceros y productos de consumo— alcanzó ingresos récord de US$ 10.000 millones en el trimestre, la primera vez en la historia que ese umbral fue superado en un solo cuarto.

Bob Iger (Photo by Michael Reaves/Getty Images)
Bob Iger (Photo by Michael Reaves/Getty Images)

Los resultados muestran una compañía con tres motores bien diferenciados. El ingreso operativo del segmento Experiencias fue de US$ 3.309 millones en el trimestre —un aumento del 6% respecto al mismo período del año anterior. El segmento de Entretenimiento reportó ingresos operativos de US$ 1.100 millones , aunque el negocio de streaming (SVOD) mostró un salto notable: su ingreso operativo creció un 72% hasta los US$ 450 millones.

Los grandes del streaming también mostraron su músculo. Las suscripciones generaron US$ 4.424 millones en ingresos —un 13% más que en el mismo trimestre del año anterior— mientras que los ingresos publicitarios del streaming alcanzaron los US$ 922 millones, un 4% arriba. Para el año fiscal 2026 completo, la empresa proyecta un margen operativo de streaming (SVOD) del 10% y un crecimiento de ganancias ajustadas por acción de dos dígitos.

Zootopia 2 y la lógica del IP que todo lo atraviesa

La película que Walt Disney Animation Studios (Zootopia no es de Pixar, sino de Disney Animation) desarrolló como una franquicia original en 2016 pasó, en 2025, a convertirse en el film animado más taquillero de la historia de Hollywood. Según las declaraciones de Bob Iger y el nuevo CEO Josh D'Amaro, Zootopia 2 superó los US$ 1.900 millones en taquilla global —lo que la colocó como la octava película más taquillera de todos los tiempos. Fue, además, el film extranjero más visto en la historia del cine chino.

Josh D'Amaro y Bob Iger, (Photo by Handout/Getty Images)
En esta imagen proporcionada por Disneyland Resort, Josh D’Amaro, en ese momento presidente de Disney Experiences, y Bob Iger, entonces director ejecutivo de The Walt Disney Company, hablan durante las celebraciones del 70.º aniversario de Disneyland Resort el 17 de julio de 2025 en Anaheim, California (Photo by Handout/Getty Images).

Ese efecto cruzado —taquilla, streaming, parques, productos— es exactamente la lógica que subyace a todas las grandes adquisiciones que comenzaron con Pixar. "El gran storytelling genera valor a través de nuestros negocios interconectados", dijo Iger en febrero de 2026. En ese periodo, la producción de Avatar: Fire and Ash también superó el umbral del billón de dólares.

En la reunión anual de accionistas del 18 de marzo de 2026, D'Amaro —quien asumió ese mismo día en reemplazo de Iger— ofreció una síntesis contundente: el negocio de Experiencias cerró el año fiscal 2025 con un ingreso operativo de US$ 10.000 millones, el más alto de su historia. Los productos de consumo generaron US$ 62.000 millones en ventas minoristas globales. "En los últimos meses recibimos a nuestro huésped número 900 millones tanto en Disneyland en Anaheim como en Tokyo Disney Resort", destacó D'Amaro.

El fin de la era Iger y el comienzo de la era D'Amaro

Según el comunicado oficial emitido el 3 de febrero de 2026, el Directorio de Disney eligió por unanimidad D'Amaro como CEO, efectivo el 18 de marzo de 2026. Dana Walden fue designada simultáneamente como Presidenta y Directora Creativa de la compañía. Iger continuará como asesor senior y miembro del Directorio hasta su retiro el 31 de diciembre de 2026.

Josh D'Amaro, CEO de Disney (Photo by VCG/VCG via Getty Images)
Josh D'Amaro, CEO de Disney (Photo by VCG/VCG via Getty Images)

"Estoy increíblemente orgulloso de retirarme en un momento en que el futuro de Disney nunca ha sido más brillante", señaló Iger. "Estoy convencido de que Disney continuará innovando... desde su nuevo parque en Abu Dabi hasta las innovadoras asociaciones recién anunciadas con OpenAI y la NFL".

En el contexto de los 20 años de la compra de Pixar, esa declaración funciona casi como un resumen de mandato: Disney pasó de una empresa que dependía de la animación a un conglomerado con parques, streaming, deportes y tecnología de inteligencia artificial integrada en su oferta.

El panorama no es, sin embargo, sin nubarrones. El primer trimestre del año fiscal 2026 mostró que el ingreso operativo total de los segmentos cayó un 9%, hasta los US$ 4.600 millones, según el reporte financiero. El flujo de caja libre fue negativo en US$ 2.278 millones principalmente por el pago de impuestos atrasados ligados al alivio fiscal por los incendios en California y la mayor inversión en infraestructura de parques.

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(Foto: Pexels)

El segmento de Deportes (ESPN) también mostró presiones: el ingreso operativo cayó un 23%, afectado en parte por la suspensión temporal del acuerdo de distribución con YouTube TV —con un impacto estimado en US$ 110 millones en el trimestre. Y el segmento de Entretenimiento vio caer su ingreso operativo un 35%, hasta los US$ 1.100 millones.

Sin embargo, la guía para el año fiscal completo sigue siendo optimista: crecimiento de doble dígito en el ingreso operativo de Entretenimiento, margen del 10% en streaming, crecimiento de alto un dígito en Experiencias y EPS ajustado con aumento de doble dígito, además de recompra de acciones por US$ 7.000 millones y generación de caja operativa de US$ 19.000 millones.

En 2006, cada acción de Pixar se intercambió por 2,3 acciones de Disney, valuadas en ese momento en US$ 25,99 cada una. El resultado fue una transacción de US$ 7.400 millones que, vista a 20 años de distancia, puede considerarse uno de los mejores negocios de la historia corporativa moderna, dado que fue el catalizador que le devolvió a la empresa su razón de ser: el poder de la narrativa como motor de negocios.

"Desde Toy Story hasta The Incredibles, el éxito de esas películas animadas se debió a la creatividad, la innovación y el inmenso talento del equipo de Pixar", dijo Iger en el comunicado del cierre de la adquisición, en mayo de 2006. Dos décadas después, esa creatividad se multiplica en 12 parques temáticos, 57 hoteles, una flota de cruceros en expansión, dos plataformas de streaming y un ecosistema digital que está siendo redefinido por la inteligencia artificial. 

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