Forbes Uruguay
Sara Goldberg. Imagen: Leonardo Mainé
Negocios

“Creo que muy pronto habrá nuevos unicornios uruguayos”

Irene Núñez

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Urucap nació en 2022 para conectar capital privado con startups de alto potencial. Hoy reúne inversores angeles, fondos corporativos, en un ecosistema que crece con fuerza.

17 Marzo de 2026 12.00

Para crear una startup se necesitan algunos elementos claves. Una idea innovadora, un problema por resolver, una o varias personas obsesionadas por encontrar esa solución y, claro, el ingrediente estrella: capital. A diferencia de otros países del mundo y la región, a nivel local no había una asociación que nucleara capital privado con el objetivo de impulsar nuevos emprendimientos. 

“No puede ser que Uruguay no tenga”, pensó Sylvia Chebi luego de un foro de inversión en Miami en el que participó como panelista. 

Esa idea fue el puntapié que permitió la creación de Urucap, organización sin fines de lucro fundada en 2022 que conecta a inversores ángeles, fondos de venture capital y corporativos con oportunidades de alto potencial. Sara Goldberg, actual directora ejecutiva, se sumó desde el inicio luego de su paso por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) y de trabajar como consultora independiente. 

Hoy cuentan con una red de socios que en 2025 invirtieron más de US$ 20 millones en startups, además de proveedores de servicio como consultoras. Sobre cómo ve al ecosistema y qué esperar de invertir en Uruguay, habló con Forbes Uruguay.​

¿Cómo evaluás la evolución del ecosistema inversor en los últimos años? 

Noto un aumento, con más personas interesadas. Tal vez no todas invierten, pero se acercan, se interiorizan. Lo mismo en el caso de fondos del exterior que ponen a Uruguay en el mapa de sus inversiones. Esto también ocurre porque muchos founders de grandes empresas vinieron a vivir acá. Los derrames de esas personas, del desarrollo de las startups y del ecosistema, han sido muy importantes, ahora tenemos más y mejores inversores.​

¿Qué cambió en el perfil del inversor? 

Está más informado. Generalmente los inversores ángeles en riesgo, en startups, son personas que vienen del mundo tecnológico. Tuvieron o tienen sus empresas, pero deciden alejarse un poco de la operación diaria. Eso los lleva a hacer mentorías o acompañar a inversores jóvenes. Algunos lo ven como una forma de seguir actualizados, otros como una manera de devolver lo que recibieron cuando empezaron a emprender. 

Saben el camino, porque lo hicieron y entienden lo difícil que es. De todas maneras, todavía falta que empresarios que hoy hacen inversiones más tradicionales —desde real estate, campos, bonos de distintos tesoros— se animen a invertir en startups. Es una inversión a más plazo y mucho más riesgosa, porque puede ir espectacularmente bien o no, pero vale la pena.​

Sara Goldberg. Imagen: Leonardo Mainé
Sara Goldberg. Imagen: Leonardo Mainé

¿Qué hace realmente atractivo a Uruguay para el capital privado? 

Siempre lo escuchamos y es muy cierto: la estabilidad jurídica y financiera. Además, las instituciones de investigación y las incubadoras locales son muy fuertes. Existe un ecosistema de apoyo tanto privado como público que lo vuelve muy rico y motiva a las personas a pensar: “Vale la pena mirar qué pasa en Uruguay”. Por otro lado, somos un país chico, lo que resulta atractivo para muchos porque acá pueden prototipar.​

¿Dónde pierde competitividad frente a otros mercados de la región? 

En este caso pro y contra es lo mismo. Tenemos un mercado muy chico y hay startups a las que no les interesa, prefieren mirar para otro lado. A eso se suma que somos un país caro y con muchas regulaciones, lo que dificulta probar. Estamos ultra regulados y eso genera cierta lentitud, lo que puede hacernos perder competitividad en el desarrollo de startups.​

¿Han tenido instancias de diálogo con el gobierno sobre este tema? 

Sí, totalmente. La calidad regulatoria es uno de los puntos que a este gobierno le interesa mucho afrontar. En la misma Ley de Presupuesto se trataron varios aspectos vinculados a levantar trabas, por ejemplo para las empresas de biotecnología o con productos basados en ciencia. Desde Urucap también aportamos, por ejemplo en temas como el tax holiday.​

¿Dónde ves el principal cuello de botella en lo que tiene que ver con inversiones privadas a nivel local? 

El principal cuello de botella es que haya más. Es necesario que más personas se animen. Por otro lado, también está el tema de los tickets: en casos de US$ 2 millones o US$ 3 millones, las startups tienen que buscar afuera. Pienso que deberían existir más incentivos, que pueden ser fiscales, para motivar la elección de este tipo de inversiones y no solo, por ejemplo, lo relacionado con la Ley de Vivienda Promovida.​

¿Qué se necesita para que haya otro unicornio? 

Yo creo que muy pronto habrá nuevos unicornios, no tengo dudas. Por ejemplo Prometeo de Ximena Alemán, Datanomik también. Para mí lo que hace falta es tener empresas, emprendimientos, que identifiquen un problema que sea global, con una solución innovadora y escalable. 

Pasa en el agro, por ejemplo, que muchas veces la solución sale de los innovadores, de los emprendedores, pero no siempre hablan con el productor para ver si realmente ese problema que ellos identifican es el que verdaderamente tienen.​

¿Crees que es un buen momento para arriesgarse o para preservar el capital? 

Para arriesgarse, sin dudas. ChatGPT apareció hace apenas tres o cuatro años y, hacia fines de 2025, ya había empresas buscando soluciones de inteligencia artificial para optimizar procesos, ganar competitividad e innovar. 

Hoy estamos en una etapa en la que los productos basados en IA permiten a compañías tradicionales reposicionarse y, justamente, serán las startups las que lideren ese camino. Es un momento para tener los ojos abiertos, escuchar y detectar a esas startups que resuelven problemas globales.​

¿Es ser parte del cambio? 

Exactamente. Pero para eso hay que animarse, que no es lo mismo que arriesgarse. Hoy hay un giro, la gente de la industria ya no quiere decir “capital de riesgo”, que es una mala traducción del “venture capital” del inglés. Hoy es mejor hablar de “capital emprendedor”. Hay que meterse, hay que animarse.​

¿Qué consejo le das a alguien que quiere invertir, pero que no sabe por dónde empezar? 

Primero, acercarse a distintas instituciones que trabajan con emprendimientos. Puede ser Urucap, Endeavor, el CIE de la Universidad ORT o cualquier otra, y empezar a escuchar. También es útil hablar con quienes ya invierten. 

Hay inversores ángeles muy reconocidos que hace años están en esto. Otra opción, para quien no se anime a hacerlo solo, es vincularse a fondos de inversión. Ellos se encargan de buscar emprendimientos y oportunidades, evaluarlos, invertir y hacer seguimiento. Luego, cuando crecen, realizan lo que se llama el exit, es decir, la venta de la participación. 

Hace poco Urucap lanzó un comunicado para sus socios con cuatro fondos que están en proceso de fundraising. Lo mismo hacemos en el caso de las startups cuando tienen rondas de inversión abiertas.​

¿Qué pueden ganar, más allá de una cuestión económica? 

En el caso de los fondos, por un lado permite ampliar la cartera. En vez de poner un ticket de US$ 50.000 en una startup, se pone en un fondo. Eso permite diversificar el riesgo y acercarse a los que tienen la experiencia y el conocimiento, porque generalmente ya invirtieron en diversas startups. 

Si no fuera a través de un fondo, además de la parte financiera, también ganan la posibilidad de estar cerca de emprendedores jóvenes, con pasión, seguir de cerca lo que ocurre en las últimas tecnologías y ser parte de algo nuevo. De todas maneras, no se trata solo de lo que reciben, sino también de lo que pueden aportar: conocimiento, experiencia y redes de contacto, que para un emprendedor pueden marcar una gran diferencia.​

Frente a la incertidumbre global y cambios en política monetaria en mercados avanzados, ¿qué rol juegan las tasas de interés y la percepción de riesgo en la reasignación de capital hacia economías como la nuestra? 

Un rol enorme. Suben las tasas y el dinero que podría estar en startups sale para inversiones más tradicionales, bajan las tasas y vuelve el capital. Es un rol enorme. También para los fondos de inversión, que dependen de levantar capital de sus limited partners (LP). Si las tasas suben, esos LP prefieren alternativas más seguras y dejan de invertir en fondos, lo que reduce el financiamiento disponible para startups.​

¿Qué debería preguntarse hoy un empresario uruguayo? 

Creo que todo lo que refiere a cómo ser más productivo y más competitivo. ¿Hacia qué mercados me tengo que desarrollar? ¿Qué oportunidades tengo de asociarme con otras empresas con las que podemos ir juntos a nuevos mercados? ¿Cómo me puedo acercar a un generador de conocimiento para innovar y buscar soluciones nuevas? ¿Cómo puedo retener a los que trabajan conmigo o atraer talento? Esas son las preguntas que yo me haría.​

¿Cuáles son los proyectos que más te atraen? 

Los que tienen bien identificado un problema y buscan solucionarlo. Me gusta cuando son emprendedores comprometidos, especialistas en resolver una dificultad puntual. También es importante que la curva para replicarlo lleve un tiempito, que tengan ese diferencial que va a hacer que sean competitivos.

Fotos: Leonardo Mainé
 

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