Con una trayectoria de más de 15 años en el mercado uruguayo, Criba se ha consolidado como un actor clave en el sector de la construcción y el real estate rioplatense. La compañía atraviesa hoy un proceso de expansión sin precedentes, apalancada en dos megaproyectos que no solo desafían los límites de la ingeniería actual, sino que prometen transformar la configuración urbana del país.
Por un lado, el ambicioso proyecto Cipriani Ocean Resort & Club Residences en Punta del Este (que incluirá la torre residencial más alta de la región con 260 metros) marca el retorno al glamour internacional del antiguo Hotel San Rafael. La obra, que demandará más de 25.000 m³ de hormigón y 4.000 toneladas de acero, requiere un trabajo minucioso de restauración que combina lo histórico con lo moderno de forma única.
Por el otro, la constructora se posiciona como pieza clave en +Colonia, la "ciudad de las dos orillas". Este desarrollo disruptivo, diseñado para las nuevas generaciones de nómades digitales, busca duplicar la población de Colonia mediante un polo tecnológico y residencial ubicado a solo una hora de Buenos Aires.
En diálogo con Forbes, Santiago Tarasido, CEO y presidente de Criba, analizó los proyectos de la constructora en Uruguay. Se refirió a la importancia de este mercado, sobre todo ante un presente complejo que atraviesa la industria en la Argentina.
¿Por qué decidieron arrancar el proyecto de Cipriani en Punta del Este con todos los desafíos que implica?
Lo primero es decir que poder hacer este gigantesco proyecto no hubiera sido posible si no hubiéramos generado una trayectoria en Uruguay. Criba, más allá de sus casi 75 años de historia, en Uruguay tiene 15 años de trabajo con otros proyectos que nos permitieron llegar a un posicionamiento y escala necesarios. Hicimos las torres Le Parc, Aldeana Manantiales, participamos en el Centro Comercial Atlántico, el Gran Hotel y el Centro de Convenciones. Diversas obras que nos dieron la experiencia para este desafío.
¿Cómo vienen los plazos de construcción?
Estamos trabajando muy fuerte con hitos específicos. Un primer gran hito ya cumplido fue la reconstrucción exterior, es decir la fachada del hotel San Rafael con los mismos materiales originales. Ahora trabajamos en la entrega del casino, el centro de convenciones y el hotel. La intención es que gran parte esté operativo para la próxima temporada de verano.
Van a tener que trabajar fuerte este año porque no falta tanto para la temporada…
Hay mucho trabajo posterior a la obra: equipamiento, ebanistería, pruebas y capacitación de la gente que trabajará en el hotel, casino, restaurantes, spa y retail. El equipo de Cipriani ya está trabajando a fondo en la puesta en marcha de cada sector.
Hoy están avanzando un piso por semana en la torre. ¿Cómo logran esa rapidez en una obra tan compleja?
Estamos organizados en distintos frentes de trabajo y equipos con jefaturas de obra coordinadas. Hay un equipo para el hotel, otro para el casino y centro de convenciones, otro para zonas exteriores y otro para la torre. Son como muchas obras en una.
Lo del piso por semana es específicamente en la torre, ¿cierto?
Sí, en la torre que será la más alta de Uruguay y de la región. Nosotros hicimos la Alvear Tower en Puerto Madero, que tiene 235 metros y hoy es la torre residencial más alta de la región. A futuro lo será esta de Cipriani con 260 metros.
¿Qué significado tiene esto para el mercado de Real Estate y el posicionamiento de Uruguay?
Es pasar a jugar en otra liga. Para Punta del Este por un lado es recuperar el glamour del San Rafael reconvertido en Cipriani, apuntando a un público internacional. Esto genera una lógica que se expande, como ocurre con el equipo de Fasano en el Conrad o lo que pasa en José Ignacio. Nosotros estamos lanzando un desarrollo muy lindo allí llamado Faro José Ignacio, en la zona de La Juanita, con el estudio de arquitectura que trabajó en Fasano. Punta del Este es hoy una ciudad muy internacional. Es el público extranjero y también el inversor internacional que ya no es solamente de Uruguay o Argentina.
Criba lleva 15 años en Uruguay. ¿Qué importancia tiene hoy este mercado frente a Argentina?
Criba ya es una empresa local en Uruguay con presencia en Punta del Este, Maldonado, José Ignacio, Montevideo y Colonia. En paralelo, Criba Argentina sigue trabajando fuerte y muy federalizada con obras en Mendoza, Salta, Bahía Blanca y Santiago del Estero.
¿Cómo hacen para que los números cierren en Argentina con el costo de construcción alto y el freno en la obra pública?
Se ha generado una reestructuración de variables que a largo plazo es positiva para el sector. Reencausar la macro con un solo tipo de cambio y acceso a tecnología es un desafío, pero necesario. El costo distorsionado que tuvimos antes era una utopía; la gente compraba bienes como reserva de valor porque no podía tener dólares. Hoy el mercado se sinceró y hay que buscar eficiencia y productividad interna.
¿Cómo se logra esa eficiencia?
En Criba siempre nos enfocamos en eso porque trabajamos con clientes privados exigentes. Innovamos y usamos tecnología de punta, como el autotrepante que usamos en la torre Cipriani, que se mueve solo sin necesidad de grúa para el núcleo central de hormigón. También nos asociamos con empresas de Brasil para la estructura metálica y estamos viendo cómo la Inteligencia Artificial nos ayuda a mejorar procesos.
El mercado de Uruguay parece muy diferente al argentino por su estabilidad y seguridad jurídica. ¿Qué diferencias notás al trabajar allá?
Es clarísimo. Por ejemplo, en el proyecto +Colonia se han conseguido créditos para no residentes con tasas cercanas al 5%. Esto permite a muchos inversores financiar sus departamentos aún no terminados, lo que potencia el nivel de actividad.
¿De qué se trata +Colonia? Es la generación de una ciudad nueva, ¿no?
El desafío es duplicar la población de Colonia. Es la "ciudad de las dos orillas" vinculada a Buenos Aires. Se está planificando desde cero un lugar pensado para vivir caminando, con mix de usos y un foco tecnológico para nuevas generaciones nómades que pueden trabajar y vivir en el mismo lugar.
¿Por qué Criba decidió sumarse a este proyecto?
Porque tiene mucho sentido. Buenos Aires se expandió hacia todos los puntos cardinales y esta es la expansión hacia el este. Cruzás el río en una hora, la mitad de lo que tardás en ir a Pilar un viernes. Responde a las nuevas lógicas de vida pospandemia.
¿Cuándo estaría terminado?
Son muchas etapas. Estamos con los primeros proyectos de arquitectura e infraestructura, pero es un proyecto a largo plazo, más de 10 años.