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Atsuyoshi Koike, director ejecutivo de Rapidus
Negocios

Una fábrica de chips en la Luna: el plan con el que Japón quiere desafiar a TSMC y Samsung

Julia Pomares

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Rapidus busca producir semiconductores fuera del satélite natural, respaldada por Tokio e IBM, aunque los costos, la radiación y la logística siembran dudas sobre su viabilidad.

7 Abril de 2026 17.20

Los planes para construir en la Luna avanzan con fuerza. Mientras la misión Artemis II sobrevuela el satélite natural para estudiar sus posibilidades, empresas de todo el mundo ya empiezan a trazar proyectos para explotar el territorio lunar. Hay iniciativas que van desde centros de datos hasta catapultas para satélites y las expectativas son altas. La gran pregunta, sin embargo, es si todo eso de verdad resulta viable.

Uno de los impulsores de esa idea es el japonés Atsuyoshi Koike, quien planea fabricar chips informáticos en la Luna a través de su empresa, Rapidus Corporation. La compañía, que cuenta con el respaldo del gobierno japonés, lucha por mantener un lugar de peso entre los principales fabricantes de chips del mundo.

Fundada en 2022, Rapidus produjo en julio su primer prototipo de chip de dos nanómetros, con una tecnología desarrollada junto con IBM. Los chips se diseñaron con transistores nanosheet gate-all-around (GAA) con múltiples tensiones de umbral, una característica que les permite ejecutar operaciones complejas con un menor consumo de energía.

Esos chips son los más avanzados para procesadores que se usan en centros de datos de inteligencia artificial, teléfonos celulares y autos autónomos. Hoy, solo los producen a gran escala líderes del sector como Taiwan Semiconductor Manufacturing, más conocida como TSMC, y Samsung Electronics.

Para 2026, Rapidus planea brindar a sus clientes información y herramientas para diseñar los chips que quieren que la empresa fabrique. La meta es poner en marcha la producción en masa al año siguiente.

 Atsuyoshi Koike  planea fabricar chips informáticos en la Luna a través de su empresa, Rapidus Corporation.
 Atsuyoshi Koike  planea fabricar chips informáticos en la Luna a través de su empresa, Rapidus Corporation.

La empresa consiguió cerca de US$ 1,7 mil millones en financiamiento adicional en febrero, incluidos más de US$ 600 millones aportados por el gobierno japonés. Entre los inversores del sector privado figuran Sony, Toyota y NTT.

Para Koike, la ventaja estará en la velocidad. En una fábrica convencional, varios discos de silicio, conocidos como wafers, se procesan en conjunto y pasan por cada etapa de fabricación al mismo tiempo. Rapidus quiere avanzar de otra manera: apunta a producir un wafer por vez y procesar cada unidad de inmediato, sin esperar al resto.

De todos modos, todo indica que la compañía todavía tiene un largo camino por recorrer para competir con esos gigantes. Ese recorrido exige más de decenas de miles de millones de dólares, algo que Koike reconoce. TSMC, por ejemplo, afirmó que este año invertirá hasta US$ 56 mil millones para responder a la alta demanda.

Cómo entra la Luna en ese plan

La ambición de Koike a largo plazo es construir una fábrica de semiconductores en la Luna. Cree que la baja gravedad y el vacío del espacio harían más simple y eficiente la fabricación de chips.

Construir cualquier estructura en la Luna, sin embargo, representa un desafío histórico. Las temperaturas extremas, la falta de atmósfera, la radiación intensa y el impacto constante de micrometeoritos son algunos de los obstáculos que cualquier fábrica debería superar. A eso se suma una logística de transporte muy compleja: cada kilo enviado cuesta decenas de miles de dólares.

De todos modos, quienes miran ese escenario con optimismo consideran que se trata de trabas que pueden resolverse. La NASA canceló hace poco los planes para instalar una estación en órbita lunar y destinó esos recursos a la construcción de una base directa en la superficie de la Luna, con una inversión prevista de US$ 20 mil millones para los próximos siete años. El proyecto incluye sistemas de energía e infraestructura para posibilitar una presencia humana a largo plazo.

 La NASA canceló hace poco los planes para instalar una estación en órbita lunar .
 La NASA canceló hace poco los planes para instalar una estación en órbita lunar .

China tampoco se queda atrás: completó con éxito pruebas clave para un alunizaje tripulado previsto para 2030, en línea con su apuesta por afianzar su liderazgo en infraestructura de comunicaciones y de navegación lunar.

Para Koike, de Rapidus, la construcción de la fábrica de semiconductores podría concretarse en algún momento de la década de 2040.

Una tendencia global

Japón no es el único país que busca desarrollar esta producción tecnológica puertas adentro. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presiona a fabricantes globales de chips para que produzcan en ese país, mientras China invierte en productores nacionales.

En los últimos tiempos, Tokio reforzó el apoyo estatal al sector de los semiconductores, un rubro que Japón supo liderar antes de quedar detrás de competidores como Taiwán y Corea del Sur.

El desarrollo de la industria japonesa quedó afectado, sobre todo, por cuestiones estructurales. Mientras empresas como Hitachi y Toshiba insistían con un modelo integrado entre diseño, fabricación y ventas, TSMC impulsó el modelo foundry, especializado de manera exclusiva en la producción. Eso bajó el costo de entrada al sector y dejó a Japón atrás en esa carrera.

El presidente de Rapidus, Tetsuro Higashi, ya afirmó que la empresa es la "última chance" del país para recuperar una posición de liderazgo global en el sector.

*Este artículo fue publicado originalmente en Forbes.br.

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