VerdeAgua invertirá US$ 4,5 millones en tecnología hidropónica y proyecta duplicar su producción de lechugas para 2028
La empresa uruguaya de horticultura hidropónica arrancó 2026 con un nuevo invernadero operativo desde diciembre y ya planea replicar el sistema antes de fin de año. La inversión total incluye dos robots de producción y la infraestructura asociada.

VerdeAgua inauguró en mayo su nuevo invernadero tecnológico en Melilla, aunque el sistema lleva ya seis meses funcionando. Se trata de un modelo de origen danés que automatiza el ciclo productivo y que, según su fundador y CEO Sebastián Figuerón, en ese período ya produjo 500.000 unidades de lechuga. "Llevo en esto una vida, los últimos diez años con alta tecnología, y nunca vi una cosa igual", dijo Figuerón a Forbes Uruguay.

El sistema, que requiere apenas seis personas para operar, registra hasta ahora un incremento de productividad del 30% respecto a la operativa tradicional de la empresa. Figuerón aclara que la cifra es todavía parcial porque el invernadero no completó un año de funcionamiento corrido, por lo que los datos definitivos llegarán más adelante. La empresa estima que, a plena capacidad.

Para noviembre, VerdeAgua planea incorporar dos robots más del mismo sistema dentro de la infraestructura ya construida, lo que implicaría sumar un 200% de capacidad adicional a la instalada hoy y el sistema podría permitirle producir 2 millones de lechugas adicionales por año. La inversión en los dos sistemas rondará los US$ 3 millones, y el total de la infraestructura asociada (que incluye producción automatizada y procesamiento) llegará a los US$ 4,5 millones hacia 2028. El financiamiento se apoya en Banco Itaú y en IBF Negocios, el grupo inversor uruguayo que a fines de 2024 adquirió el 70% de la empresa.

Invernadero tecnológico de VerdeAgua

Este proyecto es, en buena medida, el fruto de esa sociedad. Figuerón cuenta que la tecnología estaba en los planes de la empresa desde hace una década, pero su ejecución requería un respaldo financiero que hasta ese momento no tenían. 

"Lo que nos permitió la sociedad fue ejecutarlo de manera concreta, poder armarlo y operarlo, porque es de capital intensivo y requiere un apoyo económico muy fuerte y sostenido", explicó.

El nuevo sistema cambia la lógica del negocio en más de un sentido porque desde el punto de vista comercial, la regularidad y precisión de la producción le permite a VerdeAgua ofrecer precios relativamente estables durante el año, algo que hasta ahora era difícil de garantizar. 

"Como tenés una regularidad de costos y producís de manera muy precisa, podés calcular mejor y costear mejor", señaló Figuerón. Eso abre la puerta a acuerdos con clientes que necesitan abastecimiento permanente y con características de producto estables.

Instalaciones de VerdeAgua

En esa línea, la empresa está ampliando su cartera. Además del trabajo con cadenas como McDonald's y Fresh Market, VerdeAgua trabaja con una línea exclusiva para TaTa

También está reforzando el segmento food service, con hoteles, restaurantes y catering, y sumando distribuidores, entre ellos Ártico. En paralelo, está adquiriendo una distribuidora propia y desarrollando un canal para llegar al interior del país.

Tecnología, oportunidades y el factor humano

El sistema también tiene un componente tecnológico que va más allá de la robótica. VerdeAgua trabaja con un laboratorio de inteligencia artificial ubicado en el World Trade Center de Montevideo (identificado como LAiB) que provee servicios de IA conectados al software de trazabilidad de la empresa y a las estaciones de control climático y meteorológico. El objetivo es maximizar la eficiencia del sistema y, a futuro, entender cómo escalar el modelo.

Porque la mirada de Figuerón apunta hacia el mercado local pero no descarta el exterior, aunque con otro modelo de negocio. Exportar el producto fresco tiene barreras sanitarias difíciles de sortear dado que se trata de un producto muy perecedero, pero exportar el modelo es otra historia. "Lo que nos permite es abastecer otros mercados con el modelo y con la tecnología", dijo. Para eso, la empresa evalúa asociarse con jugadores locales que ya estén instalados en esos mercados y que conozcan el producto aunque, como dice, será un camino largo para recorrer.

El cambio tecnológico también tiene una dimensión social. El sistema elimina las tareas físicamente más exigentes (el trabajo agachado, cargar cajones, caminar entre surcos) porque es el cultivo el que se desplaza hacia el operario. Eso implica reconvertir los puestos de trabajo hacia funciones de operación y gestión automatizada. "Las mismas posiciones de trabajo que están funcionando hoy las coloca en una posición más de decisión y operación automática", explicó. Ese proceso de reconversión ya comenzó.

Con estas certificaciones (Empresa B, Global GAP y BRCGS Full) y una tasa de crecimiento en volumen que ronda el 25% interanual, VerdeAgua sigue creciendo en el sector hortícola uruguayo. Mientras tanto, el nuevo invernadero robotizado ya es un hecho.