Con una propuesta mejorada que superaría los 30 dólares por papel, Paramount volvió a la carga y obligó a Warner Bros. Discovery a reabrir el análisis pese a que el pacto firmado con Netflix aún sigue vigente.
Con sueldos que pueden superar los 20 millones de dólares por producción y un patrimonio estimado en 130 millones, el actor australiano consolidó una carrera donde los negocios e inversiones ya son parte del libreto.
De los laboratorios del siglo XIX a los servidores de Silicon Valley, un repaso cinematográfico por las vidas de los cerebros que marcaron el rumbo de Estados Unidos a fuerza de obsesión, negocios y alguna que otra traición.
Con una batería de secuelas, tanques de marca registrada y proyectos de autor con figuras estelares, los estudios esperan superar los US$ 9.000 millones en EE.UU., pero las entradas vendidas siguen en caída y la concentración del mercado achica el margen para recuperar terreno.
Las cifras de recaudación muestran que el cine de autor y las propuestas originales pueden competir de igual a igual con las superproducciones, tanto en premios como en boletería.
Con varios éxitos monumentales en taquilla y una tercera película de Avatar que muchos anticipan que superará los US$ 2.000 millones en recaudación, el director ganador del Óscar ya forma parte de un grupo muy exclusivo dentro de Hollywood.
Aunque rompió récords en boletería y arrastró multitudes a las salas, el balance financiero expone márgenes más ajustados de lo que suena. Entre gastos millonarios, reintegros fiscales y un marketing feroz, Disney obtuvo mucho menos de lo que aparenta.
Lejos de las salas, Mark Wahlberg construyó un modelo de negocio que lo ubica entre los mejores pagos de la industria. Con películas pensadas para el streaming y su nombre como imán, se volvió un favorito indiscutido de las grandes plataformas.
La secuela mostrará cómo cambió el juego en la industria editorial y reunirá al elenco original con nuevas incorporaciones de peso. Lady Gaga, las redes sociales y una redacción en crisis se suman al universo de Runway.
Construyó una carrera millonaria con personajes torpes, de mundos sombríos y un sello visual inconfundible. Entre animaciones, éxitos taquilleros y colaboraciones memorables, su universo oscuro sigue generando fanáticos y dinero a partes iguales.
La industria del cine, emblema del entretenimiento global, atraviesa su mayor sacudón en más de un siglo. La inteligencia artificial ya permite crear películas sin estudios, cámaras ni equipos técnicos. La amenaza no es solo tecnológica: es cultural, económica y, sobre todo, simbólica. Datos, tendencias y la visión de la especialista Rocío Taboada sobre el futuro de la meca del espectáculo.
Un sistema de reembolsos generosos convirtió a los estudios británicos en la meca de las superproducciones de Hollywood. Mientras California pierde terreno, Marvel y Star Wars encuentran en Londres un nuevo hogar, con miles de millones en subsidios públicos como incentivo.
Con aval político y una ingeniería societaria quirúrgica, el heredero de Skydance se convirtió en el nuevo mandamás del estudio detrás de CBS y Nickelodeon. Pero el músculo financiero sigue siendo de su padre, el magnate de Oracle, que ahora pisa fuerte en el negocio de los contenidos.
La superproducción de Disney acumuló polémicas desde antes de rodarse: denuncias de racismo, cuestionamientos políticos y una fuerte discusión sobre la representación de los enanos. A pesar de los ataques y la catarata de reseñas negativas, logró un lugar destacado en la taquilla global.
Ryan Coogler, el director de Sinners y franquicias reconocidas como Black Panther, se convirtió en uno de los cineastas afroamericanos de mayor recaudación. Además de un porcentaje de la ganancia por la recaudación, el cineasta logró incorporar una cláusula pocas veces incluida en este tipo de contratos: cuál es.
La superproducción financiada por Apple llevó a la pantalla grande trajes cargados de insignias, autos decorados con emblemas corporativos y alianzas con compañías que se quisieron asegurarse un lugar en el film. La película se transformó en el ejemplo más extremo de cómo la publicidad puede sostener un proyecto de Hollywood.
Los grandes estudios han encontrado su fórmula maestra. En una industria cada vez más dominada por franquicias, videojuegos, cómics y juguetes, priorizan las propiedades intelectuales (IP) como estrategia central para minimizar riesgos y maximizar beneficios. Mientras películas originales luchan por encontrar financiación y audiencia, títulos como Minecraft y Barbie se convierten en plataformas transmedia que extienden su influencia mucho más allá de la pantalla.
El director manchego filma por primera vez con un elenco estadounidense, aunque mantiene sus reglas en una historia contenida sobre el fin de una amistad