Impulsada por la fiebre de la inteligencia artificial, una racha de balances positivos y el empuje del sector automotor, la compañía californiana sigue marcando récords en Wall Street.
Mientras los fabricantes de chips duplican su valor de mercado y las tecnológicas anuncian inversiones astronómicas, los grandes jugadores del negocio inmobiliario en centros de datos ven caer sus acciones, frenados por reglas que limitan su capacidad de endeudamiento, una red eléctrica colapsada y accionistas reacios al riesgo.
Con apenas 37 años y desconocido para el gran público, construyó una fortuna récord a partir de un negocio silencioso: los datos que alimentan a los modelos más avanzados del planeta.
Mientras la automatización redefine qué tareas hacemos y cómo, las palabras del magnate reavivan el debate sobre el futuro del empleo. Entre promesas tecnológicas y una creciente informalidad laboral, cada vez más trabajadores se preguntan si la estabilidad será un lujo del pasado.
Después de hacer fortuna con una refinería en India y una firma de eficiencia energética, el italiano Filippo Ghirelli apuesta fuerte con Infracorp, su nuevo vehículo de inversiones en infraestructura, energía y tecnología espacial.
Mientras los algoritmos amplían su alcance en tareas repetitivas, crece el debate sobre cómo sostener el empleo sin frenar la innovación. Referentes del sector tecnológico alertan sobre el costo de reemplazar personas por máquinas sin una estrategia de reconversión clara.
Bajo presión por reducir costos y acelerar trámites, clínicas, aseguradoras y laboratorios prueban asistentes inteligentes capaces de redactar autorizaciones médicas e interpretar historiales clínicos. Pero el desafío va más allá de la precisión: se trata de lograr que el sistema confíe.
Tras conseguir una inversión récord y disparar la valuación de su startup, los jóvenes fundadores de Mercor tomaron medidas que generaron malestar entre cientos de colaboradores: dieron de baja un programa clave, recortaron tareas sin previo aviso y ofrecieron recontrataciones con una paga inferior.
Impulsado por su obsesión con la cirugía mínimamente invasiva, Fred Moll apuesta millones a una nueva generación de robots quirúrgicos capaces de intervenir con precisión en operaciones complejas, incluso a distancia y sin supervisión directa.
Entre la presión por no quedar atrás en inteligencia artificial, la necesidad de sostener valuaciones exigentes y la obligación de integrar nuevas tecnologías sin romper lo que ya funciona, Apple ilustra cómo las decisiones estratégicas de hoy puede hacer tambalear a los gigantes del mercado.
Aunque prometen eficiencia y autonomía, los agentes automatizados chocan con límites concretos cuando se integran al trabajo diario: sin supervisión, reglas ni responsables claros, los errores se multiplican y la confianza se desvanece.
Los nuevos datos muestran que quienes dejan fármacos como Ozempic, Wegovy o Mounjaro recuperan casi todo el peso perdido y pierden los beneficios cardiometabólicos en menos de dos años, lo que obliga a repensar estos tratamientos como terapias crónicas, integradas con soporte nutricional y de estilo de vida.
La startup une las conversaciones con herramientas de IA con médicos online. Ya se testea en Argentina pero será global. Masterclass de un empresario serial, el único rioplatense que fue portada de Forbes Internacional en 109 años de historia.
Drew Fallon creó una plataforma que automatiza tareas financieras para firmas de alimentos y productos envasados, con el objetivo de mejorar el control del efectivo y evitar errores caros al manejar publicidad, inventario y proyecciones.
La compañía absorbió casi todo el equipo de Groq, incluida su cúpula directiva, y se queda con tecnología clave para acelerar tareas de inferencia, el segmento más competitivo del momento.
Conflictos culturales, muñecos virales, consumidores irónicos y adolescentes que prefieren charlar con un chatbot antes que con otra persona: cinco escenas que revelan hacia dónde va la sensibilidad del mercado y qué exige hoy el público a las empresas que quieren seguir siendo relevantes.
El precio de la memoria RAM, disparado por la demanda global vinculada a la IA, llevó a Sony y Microsoft a revisar los plazos para sus próximas consolas.
Con funciones que van de lo lúdico a lo técnico, el servicio demostró que una interfaz amable puede convertir tareas tediosas en ejercicios casi placenteros.