Este año, durante el Mundial de Fútbol, la marca Predict Street fue una de las que tuvo mayor presencia en todos los partidos. Esta empresa, de origen reciente y carrera opaca, puso en boca de todo el mundo a los mercados de predicciones. Si bien existen desde hace varios años, el fútbol los hizo explotar. “El juego de los pronósticos”, un minidocumental reciente de Netflix, explora este mundillo tan masivo como controvertido.
Un mercado de predicciones es, esencialmente, un espacio de apuestas aunque no se lo presente así. Son plataformas online en donde los individuos pueden expresar sus pronósticos y opiniones de forma binaria a través de la compra de votos.
¿Qué día terminará la guerra en Irán? Tal fecha o tal otra son las opciones que ofrece el sistema. Votar por una o por otra implica pagar. Acertarle, ganar y errarle, lo contrario. Lo mismo vale para casi cualquier otra pregunta que surja en torno a los temas más variados. ¿Quién será senador por tal estado? ¿Cómo estará el clima en determinado momento? ¿Qué recaudación bruta tendrá La odisea cuando termine el año? ¿Qué dirán en la Nasa durante su próxima conferencia de prensa? ¿Confirmarán los Estados Unidos que existen los extraterrestres?
Las preguntas son infinitas. Tanto que uno de los entrevistados sostiene que, en sistemas como este, lo que se refleja no es la pulsión por apostar, sino la “sabiduría de las masas”.

En ese sentido, también se afirma que lanzar una opinión que va de la mano de un riesgo monetario la vuelve seria; esto hace que la persona reflexione un poco más antes de expresarse sobre posibles resultados de algún conflicto geopolítico (de un partido de fútbol, del mercado de las artes plásticas o de cualquier tema).
Por oposición y de acuerdo a estos puntos de vista, en una encuesta del tipo que sea, las opiniones se expresarían de manera más irreflexiva o impulsiva.
En cierta forma, el juego en estos mercados consiste en monetizar la opinión incluso más que en redes como X, Truth o Facebook. Además, sin egos, porque el punto de vista individual se convierte en cifra y se integra a una estadística. Para quienes defienden los mercados de predicciones, esas opiniones son prudentes y, por lo tanto, merecen ser consideradas en otros niveles.
Quienes hacen gala de sus egos son los influencers relacionados a estos ámbitos. El documental muestra flashes de varios de ellos, todos exhibiendo supuestas ganancias instantáneas debidas a Kalshi y Polymarket, que son las dos plataformas que están en el foco acá.
Estos influencers se parecen mucho en discurso y aspecto físico a las figuras que pueblan la llamada machosfera, aunque sobre esto el documental no indaga (más allá de mostrar una fiesta en Las Vegas durante la final del mundial, que se intuye como parte de ese mundillo masculino).
El documental (o programa, según los viejos términos televisivos) tiene la virtud de darle espacio a voces bastante variadas. Como buen periodismo, lo hace sin juzgar, sino sumando puntos de vista. Uno de ellos es el de un joven apostador que tiene casi todo su dinero mensual metido y jugado en distintas apuestas de Polymarket. Su conducta y arriesgada forma de vida hablan por sí solas. Lo mismo otro apostador, cuyo mayor logro es haberse comprado una cortina automática y un televisor gracias a las apuestas.

Hay un libro del personaje radial Darwin Desbocatti que se llama No es digno, pero es legal. La expresión se podría aplicar perfectamente a este universo. Los CEO de Polymarket y Kalshi hablan con mucha tranquilidad sobre cómo logran sus estatus legales esquivando la denominación de apuesta para sus sistemas.
También se cuenta cómo Donald Trump Jr. ha llegado a avalar y proteger estos sistemas, que integran el segundo sector tecnológico con mayor crecimiento después de la inteligencia artificial.
Tal como el informe central de un programa de televisión, Instadocs no tiene un director o un guionista acreditados. Como firma figura su creador y showrunner, Steve Yaccino, productor de numerosos documentales sobre política, crímenes y familias poderosas.
Del mismo modo que el eficiente canal de YouTube Historias innecesarias, Yaccino logra aquí una propuesta que va al nudo, es seria y respeta el tiempo del espectador porque no le pide más de lo que su tema amerita para estar adecuadamente informado.