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Foto: CFOTO/Future Publishing vía Getty Images.
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Los resultados de una terapia experimental contra el melanoma impulsaron el salto, aunque los operadores esperaban una reacción mucho menor.

26 Agosto de 2026 18.31

Las acciones de Moderna acumularon una suba cercana al 440% en un año y vivieron su jornada más explosiva el 19 de agosto de 2026, cuando treparon un 177%. El salto se produjo después de que la compañía y Merck anunciaron resultados positivos de su terapia experimental contra el melanoma.

El ensayo de fase III evaluó la combinación de intismeran autogene, una terapia personalizada de ARN mensajero diseñada a partir del tumor de cada paciente, y KEYTRUDA, una inmunoterapia que ayuda al sistema inmunitario a detectar y atacar las células cancerosas. Los resultados mostraron que el tratamiento prolongó el tiempo sin que la enfermedad reapareciera ni se extendiera a otras partes del cuerpo, un proceso conocido como metástasis.

La fase III es uno de los últimos pasos antes de solicitar la aprobación de un medicamento. En esta etapa, los investigadores prueban su eficacia y seguridad en un amplio grupo de pacientes y comparan los resultados con los del tratamiento habitual.

El anuncio resolvió una incertidumbre que el mercado había seguido durante más de un año. Sin embargo, el avance del estudio, su esquema de financiamiento y los precios de las opciones ya ofrecían señales públicas sobre la magnitud del riesgo, aunque no permitían anticipar el resultado.

El reclutamiento para el ensayo de melanoma ya había concluido

Un científico en bata de laboratorio utilizando equipos de laboratorio avanzados en un laboratorio limpio y moderno. (Foto: Pexels)
El intismeran utiliza información del tumor de cada paciente para estimular una respuesta inmunitaria personalizada. (Foto: Pexels)

Moderna había dado una primera señal en febrero de 2025, cuando informó que ya había incorporado a todos los pacientes necesarios para el ensayo. El estudio evaluaba la terapia en personas operadas de melanoma para determinar si podía reducir la probabilidad de que el cáncer regresara. Además, era uno de los diez programas prioritarios de la compañía.

Con esa etapa concluida, la investigación entró en un período de espera. Los médicos debían seguir la evolución de los pacientes durante el tiempo suficiente para comprobar si el tratamiento funcionaba. Todavía no se sabía cuándo llegarían los resultados ni si serían positivos.

Los recortes y el aporte de Merck aliviaron la presión financiera

Las cifras mostraban una empresa bajo presión. Al cierre del segundo trimestre fiscal de 2025, el último reporte trimestral presentado antes del comienzo del repunte, los ingresos acumulados en los 12 meses anteriores sumaban US$ 3.060 millones. La cifra representaba una caída interanual del 38,8%, mientras que el margen operativo se situaba en -107,1%.

Junto con esos resultados, Moderna anunció un recorte de aproximadamente el 10% de su personal. La medida formaba parte de una estrategia más amplia para reducir gastos mientras los ingresos vinculados con las vacunas contra el coronavirus continuaban en descenso.

A su vez, Merck cubría la mitad de los costos relacionados con intismeran. Según el acuerdo entre ambas compañías, los gastos, las ganancias y las pérdidas del programa se repartían en partes iguales. Esa participación reducía la carga financiera que Moderna debía asumir mientras esperaba los resultados.

Merck desarrolla intismeran junto con Moderna y aporta KEYTRUDA a la combinación experimental contra el melanoma. (Foto: Merck)

El mercado dejó de anticipar un movimiento excepcional

Para el 8 de agosto de 2025, la volatilidad implícita de Moderna había caído al 12% de su rango anual, frente al 34% registrado a principios de julio de ese mismo año. Este indicador refleja cuánto movimiento esperan los operadores para una acción a partir del precio de sus opciones, contratos financieros que permiten comprar o vender un activo bajo determinadas condiciones.

Un porcentaje bajo no anticipaba una suba. Indicaba que los operadores esperaban una variación menor que la habitual, cualquiera que fuera la dirección. La volatilidad implícita registraba un valor de 56,9% y se ubicaba en el 12% al compararla con sus niveles de los doce meses anteriores.

En otras palabras, los precios del mercado de opciones reflejaban una menor expectativa de que la acción registrara un movimiento excepcional. Esa lectura resultó muy diferente de lo que finalmente ocurrió.

Qué mostraban las señales y cuáles eran sus límites

Durante el último año, la acción registró un rendimiento cercano al 440%, frente a una suba de alrededor del 21% del S&P 500. Pfizer avanzó un 18,4%, mientras que Alnylam Pharmaceuticals cayó un 48,5% en el mismo período. La diferencia mostró que el movimiento de Moderna no respondió a una revaluación general del sector.

Fotos de stock gratuitas de acción, acciones, alcista. (Foto: Pexels)
El 19 de agosto, los papeles de la biotecnológica treparon 177% tras conocerse los resultados del ensayo. (Foto: Pexels)

Tras la publicación de los datos sobre melanoma, los inversores que apostaban a una caída de la acción sufrieron pérdidas récord en una sola jornada. El mercado estaba preparado para una variación mucho menor y debió ajustar rápidamente sus expectativas.

Las señales previas al rally no revelaban si el ensayo tendría éxito. Mostraban cómo se manifestaba el riesgo. El reclutamiento de pacientes había terminado; Moderna compartía los costos con Merck y los precios de las opciones reflejaban una menor expectativa de movimientos excepcionales.

Al cierre de esta edición, la acción cotizaba cerca de US$ 150, en la parte alta de su rango de 52 semanas, que iba de US$ 22,36 a US$ 174,38.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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