Durante meses el celular de Carlos Lecueder tuvo la galería llena de fotos de un techo. Pero no uno cualquiera. Esas fotos mostraban el principio, el desarrollo y el final de la instalación de la planta fotovoltaica que se instaló en el shopping y terminar Tres Cruces, uno de los proyectos de generación solar urbana más relevantes desarrollados en Uruguay.
“Hoy es un día de alegría y de orgullo. Inaugurar algo siempre es una apuesta al futuro, sea lo que sea, cuando uno da el primer paso para poner algo en marcha y funcionamiento siempre piensa en todo el esfuerzo que se hizo antes y en todo el tiempo que llevó concretarlo”, dijo Lecueder, presidente del directorio de Tres Cruces, durante la inauguración.
La planta, que tiene una potencia instalada de 1,4 MW, implicó una inversión superior a los US$ 1,2 millones y la instalación de 2.415 paneles solares sobre una superficie de 6.244 metros cuadrados, principalmente en las cubiertas del edificio.
El proyecto apunta a reducir el consumo de energía proveniente de la red y avanzar en la descarbonización de uno de los principales centros de actividad del país, que combina terminal de transporte y shopping con alta demanda energética durante todo el año.
“Es un hito más vinculado a la sostenibilidad de la empresa. Esta inauguración se hace en el marco de una certificación 50001, el premio de eficiencia energética, la gestión eficiente de otros recursos naturales como el agua y ahora con la generación propia a través de energía renovable”, dijo a Forbes Uruguay Marcelo Lombardi, gerente general de Tres Cruces.
El ejecutivo recordó que la energía solar no es una energía en firme, justamente porque depende de la existencia del sol. De todas maneras, aseguró, se espera que en el promedio general se genere un ahorro del 35%. “En algunos momentos, dependiendo de la hora y del día podría llegar al 55% y seguramente en algunos momentos podamos ser excedentarios en la generación de energía. Para esos casos la planta tiene las previsiones para poder volcarlos a la red. Eso seguramente pueda ocurrir en enero o febrero, los meses de mayor presencia de sol”, destacó.
Toda la instalación alcanza una potencia nominal de 1.200 kW en corriente alterna —equivalente a 1.400,7 kWp de potencia pico—, sumando cerca de 18 km de cableado solar y operando con una eficiencia de conversión del 98,4%. A su vez, el sistema es supervisado en tiempo real a través de la plataforma de monitoreo que permite seguir el desempeño y anticipar las tareas de mantenimiento.
Más allá del caso puntual, el proyecto se inscribe en una tendencia creciente hacia el autoconsumo y la generación distribuida en entornos urbanos, donde empresas buscan mayor eficiencia energética y previsibilidad de costos.

Desde el gobierno, la iniciativa fue destacada como un ejemplo del rol que puede jugar el sector privado en la transición energética. Uruguay cuenta con una matriz eléctrica mayormente renovable, pero enfrenta nuevos desafíos vinculados a la electrificación de otros sectores de la economía, como el transporte.
En ese marco, desde el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) subrayan la importancia de avanzar en generación distribuida para complementar el sistema eléctrico y, potencialmente, contribuir a aliviar la demanda sobre la red en determinados momentos del día.
“En el mundo hay una tendencia a la reducción de los costos de la energía solar y eólica, respecto a las energías tradicionales. Todo ahorro de costos energéticos mejora la competitividad del país, contribuye a que el ingreso disponible de los hogares mejore”, indicó Daniel Olesker, subsecretario del MIEM.
Otro de los puntos en discusión es el marco de incentivos para este tipo de inversiones. Si bien Uruguay ha desarrollado políticas que favorecen la incorporación de energías renovables, persisten interrogantes sobre si las condiciones actuales son suficientes para acelerar la adopción de sistemas de generación propia por parte de empresas.
Además de Olesker y las autoridades de la empresa, de la inauguración tamibién participó el ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño, la ministra de Transporte y Obras Públicas, Lucía Etcheverry.
La jornada finalizó cuando juntos, después de una cuenta regresiva, accionaron un gran botón de encendido. Así, con ese gesto simbólico, quedó en funcionamiento la planta fotovoltaica. El sol, ahora, pasa por Tres Cruces.