Se adelantó al boom de ChatGPT y ahora lidera el mayor fondo individual de venture capital de Europa
Nathan Benaich recaudó US$ 230 millones tras años apostando por startups de IA cuando casi nadie veía futuro comercial en esa tecnología.
Nathan Benaich recaudó US$ 230 millones tras años apostando por startups de IA cuando casi nadie veía futuro comercial en esa tecnología.
El avance de la inteligencia artificial dentro de las compañías crece sin control claro: invierten fuerte, pero sin métricas que vinculen uso con resultados, lo que deriva en gasto ineficiente, decisiones a ciegas y mayores riesgos operativos y de seguridad.
Michael Barton, ejecutivo de Coatue, describió cómo bancos y firmas de inversión usan sistemas automáticos para análisis, trading y marketing, mientras crece la presión sobre empleos calificados y cambia la lógica del negocio.
Una startup israelí aseguró que su agente superó a casi todos los participantes humanos en torneos globales de ciberseguridad y encendió alertas por la facilidad con la que estas herramientas pueden vulnerar sistemas.
La compañía china acelerará el desarrollo de agentes para WeChat, sumará talento y destinará más fondos al entrenamiento de modelos, pese a la caída bursátil tras anticipar menos recompras de acciones.
Wall Street celebra el ajuste mientras Zuckerberg apuesta a sostener márgenes con recortes, centros de datos y contrataciones técnicas, pese a demoras en sus modelos y mayores riesgos operativos.
El entendimiento surgió tras una reunión clave entre Jensen Huang y Jonathan Ross, que derivó en una jugada veloz para integrar chips, talento y negocio en plena disputa por dominar la inferencia en IA.
El nuevo laboratorio, fruto de una colaboración público privada, buscará dar solución a los desafíos sociales más apremiantes del país y la región, a través de la aplicación de la inteligencia artificial.
Recientes estudios de la Universidad ORT Uruguay revelan cómo la plataformización y la inteligencia artificial modificaron el ecosistema mediático y los hábitos de consumo.
La carrera por algoritmos avanzados dispara valuaciones récord y multiplica fortunas. Fundadores, inversores junto con ejecutivos del sector sumaron patrimonios millonarios mientras el capital privado sostiene cifras que recuerdan a otros ciclos de euforia tecnológica.
La startup desarrolla una inteligencia artificial especializada en derecho que ya utilizan más de 25.000 profesionales en América Latina.
La tecnológica fundada por exingenieros de videojuegos desarrolla un sistema capaz de generar escenarios digitales a partir de texto y atrae inversiones récord de Silicon Valley.
Tras una caída cercana al 80% y un programa de recompra por U$S 150 millones, Martín Migoya asegura que el mercado subestima el impacto real de la IA en la demanda de software y sostiene que Globant ofrece hoy “una oportunidad de inversión” única en un país que vuelve a ser creíble.
La iniciativa, impulsada por el empresario Guillermo Varela, surgió tras descubrir un vacío legal en Uruguay para identificar robots y forma parte de un experimento más amplio que busca explorar el uso de estas tecnologías en educación, industria y otros ámbitos de la vida cotidiana.
La compañía busca reforzar su ecosistema tecnológico mediante modelos open-weight y una apuesta fuerte en desarrollo propio. El movimiento intenta sostener la dependencia de sus GPU frente al avance de AMD, chips de hyperscalers y nuevas herramientas que reducen la ventaja de CUDA.
Loft Orbital apuesta por algoritmos fuera del planeta para analizar imágenes y datos al instante. El plan busca detectar incendios, piratería u otros eventos críticos sin esperar descargas hacia centros terrestres.
Google planea destinar hasta US$ 185.000 millones este año a centros de datos y chips, con el foco puesto a diez años. Con la caja de Alphabet como respaldo, la apuesta busca sostener la demanda récord de placas y apurar un despliegue global más estandarizado.
Un informe ubica a cocineros, mecánicos, socorristas y camareros entre ocupaciones poco expuestas a la automatización, por tratarse tareas físicas, presenciales y difíciles para sistemas capaces solo frente a pantallas.
La compañía Cursor, nacida en el MIT, busca no quedar atrapada en la misma ola que impulsó su salto millonario: modelos autónomos, costos bajo presión y una apuesta urgente por clientes grandes para sostener su avance.