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Fernando Montero FOTOS: DIEGO OLIVERA
Liderazgo

Más allá del drift: cómo Fernando “Monti” Montero une su pasión por ayudar con su amor por los autos

Joaquín Symonds

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Tras asociarse con Alejandro Curcio, establecieron un proyecto de donaciones que ya ayudó a diversas causas benéficas.

18 Enero de 2026 08.15

El Toyota Trueno AE86 con motor Ferrari F430 Scuderia, también conocido como “truerrari”, es un auto único en Uruguay y ahora fue impulsado a un nivel superior. Los técnicos le colocaron una caja de cambios secuencial 6XD, para llevar el conjunto mecánico al máximo de su esfuerzo pero sin romper la transmisión. 

En otras palabras, y según varias pruebas que se le hicieron al más alto nivel de competición, podría calificarse de indestructible. 

“Es la mejor caja del mundo para drift (derrape controlado)”, aseguró a Forbes Uruguay Fernando Montero, dueño del particular vehículo y conocido por combinar su pasión por el automovilismo con sus ganas de ayudar. De hecho, cada mejora mecánica tiene un único destino: participar en eventos donde la velocidad se traduzca en ayuda concreta. 

Fernando Montero FOTOS: DIEGO OLIVERA
Fernando Montero FOTOS: DIEGO OLIVERA

Montero, más conocido como “Monti” por sus amigos y seguidores, se involucra en competencias realizadas con el objetivo de destinar todo lo recaudado a una causa benéfica o institución sin fines de lucro. Una práctica que desarrolla desde hace algunos años de la mano de Alejandro Curcio, presidente de Ayax Uruguay y fundador de Curcio Capital. 

Desde su alianza, lograron reunir millones de pesos para Teletón y colaborar con múltiples causas, como fue el caso de la construcción de 20 casas que realizaron de la mano de la organización 

TECHO

El evento de recaudación, que tuvo lugar en octubre, surgió por iniciativa del propio aficionado a los autos. 

“UN ANTES Y UN DESPUÉS” 

Desde el momento en que comenzaron con su proyecto, Montero y Curcio establecieron una regla clara: las donaciones no pasan por las manos de quienes organizan los eventos. El dinero se destina directamente a las instituciones o a la compra de los re cursos necesarios, para garantizar la total transparencia. Actualmente trabajan en un sistema que permitirá a cada donante seguir el recorrido de su aporte. 

El software, que está en pleno desarrollo, tendrá un buscador con fundaciones u organizaciones y permitirá que cada persona las encuentre e, incluso, pueda donar online. “El dinero queda en una nube. Has ta que realmente no se compruebe en qué se va a usar, la plata sigue ahí. Una vez que esto pase, la fundación está obligada a subir boletas o cualquier comprobante que especifique en qué se utilizó el dinero”, explicó Montero. 

En caso de que no se pueda corroborar a qué se destinan las do naciones, automáticamente el siste ma las devolverá a sus destinatarios. Montero asegura que esto será un antes y un después. A modo de ejemplo, contó que hace unos meses hizo una acción solidaria, a través del drift, para una fundación internacional. 

“Pensé que iba a ser explosivo porque estaba muy buena la pro puesta”, recordó. Sin embargo, la falta de transparencia al no ser el destinatario del dinero una organización o una cara conocida, hizo que el evento fuera un fracaso. “Se juntó di nero, pero la décima parte de lo que pensé. A la gente no le gusta donar en algo que no sea trazable”, añadió. 

Fernando Montero FOTOS: DIEGO OLIVERA
Fernando Montero FOTOS: DIEGO OLIVERA

MEJORAS 

Además de las modificaciones en la caja, el motor fue forjado nuevamente, lo que le permitió dar un salto a 850 caballos de fuerza en un auto que no supera los 1.000 kilogramos. Su dueño explicó que la potencia fue reducida, porque en realidad las nuevas piezas que componen al Ferrari F430 Scuderia están hechas para una caballada de 1.200. Es decir, si se cambian los dos turbos por uno más grande, el auto aumenta su potencia con 350 caballos más. 

“Es una locura”, consideró “Monti” y agregó que tanto su auto como el de Curcio están capacitados para competir en los eventos más exigen tes del mundo porque tienen piezas que son únicas en Uruguay y que solo se encuentran en los niveles profesionales más elevados. 

UN PROYECTO FRUTO DE LA CASUALIDAD 

El vínculo entre Montero y Curcio surgió casi por casualidad. El fundador de Curcio Capital fue a la clínica de “Monti”, que se especializa en acupuntura, por una lesión y, tras recuperarse en tiempo récord, vieron una oportunidad para potenciar las acciones solidarias a través del automovilismo. Encontraron en el drift una herramienta perfecta para unir entretenimiento, comunidad y ayuda concreta. 

Toda la iniciativa se sostiene gracias al apoyo de marcas que con fían en el proyecto. Toyota provee las cubiertas —unas 20 por evento— y Shell aporta lubricantes de alto rendimiento. 

Cada exhibición cuesta cerca de US$ 30.000, pero Montero lo asume como parte de su compro miso: “Todo lo que se hace en redes se dona. Esa es la premisa”, insiste. 

A través de sus cuentas, donde acumula más de un millón de seguidores, difunde cada historia solidaria. “Una historia puede valer unos US$ 3.000 más IVA, y cuando firmás con tratos con marcas, las cifras son muy altas. Pero todo eso va directo a causas que lo necesitan. La mayoría de las veces yo no veo la plata”, explicó y agregó que las refacciones al auto son pagadas de su propio bolsillo. 

Fernando Montero FOTOS: DIEGO OLIVERA
Fernando Montero FOTOS: DIEGO OLIVERA

LOS INICIOS 

La semilla de esta vocación germinó en Montero desde hace muchos años. Él siempre buscó combinar su tra bajo con la posibilidad de ayudar. Se inspiró en su madre, una mujer “que siempre se dedicó a colaborar” y esa idea lo acompañó desde la infancia. Cuando era niño, fue diagnostica do con síndrome de Tourette. Entre los ocho y los 12 años, los tics moto res y fónicos lo llevaron a consultar a un neurólogo, quien minimizó el cuadro y le recetó una medicación que tuvo fuertes efectos secundarios. 

“Ahí entendí lo mal que puede hacer la farmacología y por eso decidí estudiarla”, recordó. A los 18 años ingresó a Medicina, se especializó en acupuntura y deportología y, más tarde, realizó un posgrado en Harvard sobre Farmacología. Su clínica, con más de dos décadas de trayectoria, mantiene lista de espera permanente y atendió a futbolistas, empresarios e influencers. 

El deseo de vincular su vida profesional con la ayuda social lo llevó por distintos caminos. Durante años practicó jiu-jitsu, donde fue varias veces campeón sudamericano, pero abandonó al notar que era difícil organizar campañas solidarias en ese entorno. En ese momento los autos aparecieron como la vía ideal. Su vínculo con el mundo fierrero comenzó hace más de 20 años, cuando conoció a Jorge Alegre, un hombre de Piriápolis que organizaba eventos de autos para recaudar fon dos. Aquel modelo lo inspiró a seguir con esa dinámica. Durante la pandemia, junto a José Marchese y Nicolás Acosta, creó Fierreros Solidarios, una organización que canalizó donaciones de alimentos y medicamentos cuando nadie podía bajarse de los autos. 

“Era una locura. La gente colaboraba sin verse la cara. Y así empezó todo”, recordó. Hoy, con el drift como bandera, mantiene vivo el mismo espíritu. “A mí no me gusta tanto el drift. Me en canta el auto, sí, pero lo más importante es que encontré en este deporte una forma de ayudar a otros bajo un modelo que se sustenta”, resumió.

FOTOS: DIEGO OLIVERA

*Este artículo fue publicado originalmente en la edición impresa de Forbes Uruguay de Diciembre de 2025. Para suscribirte y recibirla bimestralmente en tu casa, clic acá.

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