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Con balances a la vista, la apuesta gira en torno a si el salto en inversión en IA sostendrá márgenes y utilidades o si el avance de chips propios y la presión sobre el gasto pondrán un techo al rally. El mercado divide aguas y la volatilidad asoma.

25 Febrero de 2026 12.08

Las acciones de Nvidia subieron cerca de 40% en los últimos 12 meses, pero hoy cotizan a apenas 25 veces las ganancias estimadas para el año fiscal 2027, un múltiplo razonable si se mira su ritmo de crecimiento. Con la publicación de los resultados del año fiscal 2026 (cierre en enero) cada vez más cerca, el mercado se planta ante una duda clave: ¿esta valoración baja abre una chance de compra importante o refleja que los inversores ya descuentan un pico cíclico próximo?

El argumento alcista parte de una idea: el mercado subestima la magnitud del ciclo de infraestructura de IA.

Las proyecciones apuntan a que los ingresos pasen de US$ 213.000 millones en el ejercicio fiscal 2026 a US$ 330.000 millones en el ejercicio fiscal 2027, con un recorrido posible de entre US$ 480.000 millones y US$ 500.000 millones para el ejercicio fiscal 2028 si el gasto se mantiene firme. El salto en la inversión de capital de las grandes tecnológicas este año, sumado a los avances recientes en las capacidades de inteligencia artificial, alimenta la expectativa de una demanda sostenida por la potencia de cómputo de Nvidia. Con un margen neto de 50%, US$ 480.000 millones de ingresos se traducirían en US$ 240.000 millones de ganancias netas. Y con una capitalización bursátil de US$ 4,6 billones, ese escenario deja un múltiplo a futuro de 19 veces ganancias.

Si Nvidia logra sostener este ritmo de expansión de ganancias, la acción no necesita que el múltiplo se estire para justificar una tendencia alcista: el crecimiento, por sí solo, alcanzaría para empujarla hacia arriba. Y si el mercado gana confianza sobre la sustentabilidad de ese avance, el múltiplo podría subir, con un potencial alcista todavía mayor.

A pesar de los números convincentes, la discusión pasa por la sustentabilidad de esa expansión. Relacionado: ¿el múltiplo “barato” de 25x de las acciones de Nvidia es la señal de alerta más fuerte hasta ahora?

Si los hiperescaladores no logran ingresos claros por software a partir de sus fuertes inversiones en IA, la fase actual de crecimiento podría chocar contra un recorte fuerte del gasto de capital. Al mismo tiempo, clientes clave (TPU de Alphabet, Trainium de Amazon) trasladan cada vez más sus cargas de trabajo internas a chips propios para bajar la dependencia de Nvidia.

Fachada del edificio de la sede de Nvidia el 27 de agosto de 2025 en Santa Clara, California.
Si Nvidia logra sostener este ritmo de expansión de ganancias, la acción no necesita que el múltiplo se estire para justificar una tendencia alcista.

El caso alcista: las matemáticas del hipercrecimiento

El camino hacia un crecimiento anual del 50%

Para sostener una tasa de crecimiento anual del 50%, Nvidia debería llevar sus ingresos desde unos US$ 213.000 millones en el ejercicio fiscal 2026 (que cierra en enero de 2026) a casi US$ 330.000 millones en el ejercicio fiscal 2027 y a más de US$ 480.000 millones en el ejercicio fiscal 2028. La pregunta, entonces, es de dónde saldrán entre US$ 100.000 millones y US$ 150.000 millones extra de ingresos anuales nuevos en los próximos años.

1. Hiperescaladores: gasto de capital (+US$ 60.000 millones a US$ 80.000 millones en ingresos incrementales)

El núcleo del escenario alcista pone el foco en las cuatro mayores plataformas de nube: Microsoft, Amazon, Alphabet y Meta. El impacto estimado, según esa mirada, suma entre US$ 60.000 millones y US$ 80.000 millones en ingresos adicionales.

En conjunto, estas cifras marcan un salto fuerte del gasto de capital para el año calendario 2026, con la mayor parte orientada a infraestructura de IA. Para ponerlo en contexto, se espera que Amazon invierta cerca de US$ 200.000 millones en 2026, por encima de los aproximadamente US$ 132.000 millones de 2025. Alphabet proyectó un gasto de entre US$ 175.000 millones y US$ 185.000 millones, mientras que Meta anticipó entre US$ 115.000 millones y US$ 135.000 millones. En el caso de Microsoft, también se estima un aumento importante del gasto. En total, el gasto de capital de 2026 podría superar los US$ 600.000 millones y llegar a US$ 650.000 millones, con cerca de 75% vinculado de manera directa a infraestructura de IA. Si Nvidia mantiene su participación histórica en el gasto en GPU y redes para IA, ese empuje por sí solo podría explicar buena parte del crecimiento incremental de ingresos en los próximos dos años.

2. IA soberana (+US$ 20.000 millones a US$ 30.000 millones)

Nvidia depende cada vez menos de la demanda corporativa. Países como Japón, Francia, Canadá y algunas naciones de Oriente Medio invierten en nubes de IA nacionales para asegurar la soberanía de los datos. Según estas proyecciones, este segmento podría duplicarse, desde US$ 20.000 millones hasta más de US$ 40.000 millones, en los próximos dos años.

3. IA empresarial y de agentes (+US$ 15.000 millones a US$ 20.000 millones)

Para 2026, el mercado empieza a correrse de chatbots de prueba hacia agentes de IA listos para producción, con capacidad de ejecutar flujos de trabajo complejos. A medida que las empresas pasan de pilotos a despliegues a gran escala, las exigencias de infraestructura suben de manera marcada. Distintos analistas proyectan que el mercado de inferencia de IA —la capa que sostiene la operación continua de modelos ya entrenados— trepará a alrededor de US$ 255.000 millones para 2030. En la medida en que las grandes compañías incorporen sistemas de IA con agentes en su operación, van a necesitar clústeres locales dedicados o capacidad de nube privada. Eso empuja la demanda por los sistemas DGX de Nvidia y por sus soluciones de redes de alto rendimiento.

inversiones, finanzas, acciones
En el contexto actual, diversificar más allá de la renta variable resulta clave.

Además, aparecen otras oportunidades, como la IA física y el sector automotor, que podrían aportar ingresos extra.

¿Razones para vender Nvidia?

1. Dudas sobre el ROI y tensión de liquidez en los hiperescaladores

El argumento bajista sostiene que los hiperescaladores no pueden mantener este nivel de gasto sin dañar sus balances. Ese es el desajuste puntual entre caja y gasto de capital que sostiene la tesis de venta:

La brecha entre liquidez y capex es marcada. Alphabet proyecta un gasto de entre US$ 175.000 millones y US$ 185.000 millones, lo que equivale a cerca de 1,4 veces su liquidez total de US$ 126.800 millones. Meta planea desembolsar entre US$ 115.000 millones y US$ 135.000 millones, alrededor de 1,5 veces su caja de US$ 81.600 millones. En el caso de Amazon, se espera un gasto de entre US$ 150.000 millones y US$ 200.000 millones, con una liquidez estimada en US$ 88.000 millones, además de una caída del flujo de caja libre de 69% en 2025, lo que eleva su dependencia del financiamiento con deuda.

El riesgo de fondo se vincula con la intensidad de capital. Si la monetización de software y servicios no escala lo suficientemente rápido como para recomponer la caja, estas compañías podrían recortar la inversión. Para Nvidia, ese escenario implicaría un ajuste fuerte de pedidos y una contracción acelerada de su cartera.

2. Competencia

Aunque la demanda sigue alta, el cuasi monopolio de Nvidia afronta su prueba más exigente hasta ahora, por dos frentes.

Por un lado, sus mayores clientes también pueden transformarse en sus rivales más duros. Para evitar el "Impuesto Nvidia", los hiperescaladores apuestan con fuerza por chips propios, que además rinden bien en tareas de inferencia. Por ejemplo:

  • TPU v6 de Google: según se informó, ya se hace cargo de una parte importante del entrenamiento y la inferencia de Gemini.
  • Trainium2 de Amazon: AWS amplía el “Proyecto Rainier” a más de 1 millón de chips internos para bajar la dependencia de los clústeres H100/B200.
  • MTIA de Meta: Mark Zuckerberg señaló que el silicio personalizado de Meta tendrá un “papel cada vez más importante” en sus planes de infraestructura para 2026.

Por el otro, AMD aparece como una alternativa fuerte para quienes buscan esquivar los chips más caros de Nvidia. Su línea Instinct MI350 ofrece 1,6 veces la capacidad de memoria de Blackwell, un punto a favor de la inferencia eficiente. Con el respaldo de la pila de software abierto ROCm 7 y un acuerdo de suministro de 6 gigavatios con OpenAI, AMD empuja la capa de hardware hacia la estandarización y captura parte de la demanda que Nvidia no alcanza a cubrir.

Una gestión inteligente del patrimonio implica diversificar más allá de las acciones

En un contexto atravesado por el miedo y la codicia, elegir acciones puntuales te expone a riesgos innecesarios. Una estrategia de gestión patrimonial más amplia te deja mejor parado para administrar esos riesgos y, al mismo tiempo, aprovechar las tendencias globales.

¿Una cartera con 10% en materias primas, 10% en oro y 2% en criptomonedas te protege mejor si los mercados caen 20%? En el contexto actual, diversificar más allá de la renta variable resulta clave. Analizamos los datos y concluimos que una asignación entre varios activos mejora la gestión del riesgo. Un socio de gestión patrimonial puede ayudar a patrimonios altos a aplicar este tipo de estrategias y, para la pata de renta variable, usar herramientas como la Cartera de Alta Calidad Trefis para ajustar la exposición en acciones.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com

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