Tras años volcados a autos sin conductor, las firmas reciclan sensores, chips e inteligencia artificial para acelerar máquinas industriales y humanoides, un mercado con menos trabas y adopción más veloz.
Caitlin Kalinowski renunció tras cuestionar el giro de firma de Sam Altman hacia tareas de defensa de Estados Unidos y alertó por posibles usos ligados a vigilancia sin control judicial y armas autónomas.
Google planea destinar hasta US$ 185.000 millones este año a centros de datos y chips, con el foco puesto a diez años. Con la caja de Alphabet como respaldo, la apuesta busca sostener la demanda récord de placas y apurar un despliegue global más estandarizado.
Aunque históricamente se los vinculó con el control del gasto, hoy los CFO tienen la chance de asumir un rol activo en decisiones que impactan de lleno en el rumbo del negocio. Su mirada puede ser clave para ordenar inversiones, evaluar riesgos y lograr que las iniciativas tecnológicas generen resultados concretos.
Un informe ubica a cocineros, mecánicos, socorristas y camareros entre ocupaciones poco expuestas a la automatización, por tratarse tareas físicas, presenciales y difíciles para sistemas capaces solo frente a pantallas.
Desde Silicon Valley apuntan contra empresas chinas que ofrecen modelos potentes, abiertos y más baratos, y que ya empujan una guerra de precios y valuaciones.
Efficast, nacida en Rosario, desarrolla un sistema que combina sensores IoT y un agente de inteligencia artificial que monitorea máquinas industriales en tiempo real. La compañía quiere usar Uruguay como hub regional para expandirse a México y Chile.
El gobierno de Estados Unidos catalogó a la empresa como riesgo para la seguridad nacional luego de que rechazara eliminar restricciones que impiden vigilancia masiva y armamento autónomo. El episodio expuso el vacío legal que rodea a estas tecnologías.
Un estudio internacional comparó 31 modelos y midió precisión, seguridad y capacidad para sugerir acciones clínicas. Los sistemas con bases médicas especializadas quedaron entre los de mayor rendimiento.
MMI está iniciando ensayos en humanos aprobados por la FDA para drenar las vías del cerebro y de esta formar ralentizar la progresión de la pérdida de memoria.
El anuncio de Jack Dorsey disparó el entusiasmo inversor: en minutos, Wall Street sumó unos US$ 8.000 millones a la valuación tras el ajuste masivo, que la firma atribuyó a ganancias de productividad con herramientas propias de inteligencia artificial.
La IA agencial empieza a operar como jefatura: desarma procesos, terceriza microtareas y marca el ritmo a personas en plataformas y servicios. El giro abre dilemas laborales, legales y éticos sobre control, salarios y responsabilidad cuando la “orden” llega desde un sistema.
Fundó Dell Technologies con apenas 19 años. Hoy lidera una empresa central en la infraestructura de IA y acaba de comprometer más de US$ 6.000 para democratizar el acceso financiero de millones de niños estadounidenses. Un perfil del líder que nunca dejó de innovar.
El boom de las salidas a bolsa vinculadas a la inteligencia artificial disparó fortunas en tiempo récord y puso a un puñado de emprendedores tecnológicos en la primera línea del tablero global, apalancados por el respaldo de Pekín y el apetito de los mercados.
Aunque suena lógico pensar en el futuro con claridad, distintas trampas mentales pueden frenar el progreso profesional. Qué muestran los estudios sobre por qué cuesta tanto proyectar y cómo hacer planes más sostenibles.
Impulsada por inversores globales y clientes privados, su compañía con sede en Shanghái duplicó el valor de sus acciones en Hong Kong y promete dar pelea en la carrera tecnológica sin quedar bajo el radar de Washington.
Empresas que antes vivían del rendimiento cripto ahora alquilan potencia a plataformas como Microsoft y Stability AI. También surgieron alternativas que reciclan millones de placas de video gamers para tareas de inferencia y simulaciones científicas.
Nació en medio del furor por los modelos de lenguaje y en menos de cuatro años captó la atención de gigantes como Google y OpenAI. Con una cartera que incluye a estudios top y multinacionales, busca cerrar una mega ronda que la meta en el club de las startups más valiosas del sector tech.