Diseñaron un dispositivo portátil que gasifica agua y podría desplazar al envase más popular del sector. Su invento pretende modificar los hábitos de consumo y reducir la huella de carbono en una industria dominada por gigantes.
La irrupción de nuevas industrias, como la inteligencia artificial y los mercados de predicción, está generando fortunas personales antes impensadas. En apenas unos meses, trece jóvenes se sumaron al club.
Con una planta en Luisiana y contratos con gigantes del rubro alimenticio, las Kennedy impulsan un negocio de US$ 200 millones mientras presionan por reglas de juego más claras para el arroz estadounidense.
Un recorrido por publicaciones clave sobre emprendimiento que aportan ideas prácticas, experiencias reales y enfoques aplicables. Libros pensados para quienes buscan construir un proyecto propio con criterio, aprendizaje concreto y una mirada estratégica, lejos de las modas pasajeras.
Fabian Hedin cofundó Lovable, una empresa sueca que desarrolló una herramienta de programación con inteligencia artificial pensada para quienes no saben escribir código. La explosión de usuarios y una nueva ronda de inversión lo catapultaron al club de los multimillonarios antes de cumplir los 27.
La rutina del ocio lo aburrió enseguida. Hoy lidera una firma con más de mil empleados, clientes como Citi y United Airlines, y una promesa concreta: automatizar con inteligencia artificial todo lo que retrasa a los desarrolladores.
Con clientes como PG&E, Unicredit y los casinos de Las Vegas, la firma británica PolyAI multiplica ingresos con agentes virtuales que atienden miles de llamadas sin descanso. Detrás del boom está Nikola Mrksic, un ex Apple que trabajó en Siri y ahora apuesta a que la IA hable mejor que los humanos.
Neel y Karan Kunjur impulsan una empresa que busca revolucionar la infraestructura orbital con equipos gigantes, potentes y accesibles. Ya captaron US$ 500 millones en contratos, atraen fondos clave y apuestan a liderar el nuevo negocio más allá de la Tierra.
Convirtió una receta casera en un negocio que rompe el molde en un rubro dominado por gigantes. Su apuesta por la calidad y una marca con personalidad propia le abrió las puertas del mercado más competitivo del mundo.
Transformó una herramienta de reclutamiento en una usina de datos para entrenar modelos de inteligencia artificial. Su empresa ya factura más de US$ 100 millones al año y apunta a liderar un sector que atrae inversiones millonarias.
Este emprendedor transformó la forma de manejar el ganado en Nueva Zelanda y se expandió a Estados Unidos. Su empresa, Halter, ya controla más de medio millón de vacas.
La historia detrás de Bootup Studios muestra cómo la inteligencia artificial puede servir como aliada para lanzar proyectos sin depender de fondos millonarios ni equipos grandes. Dos fundadores apostaron a convertir desafíos tecnológicos en herramientas accesibles para quienes quieren arrancar desde cero.
Un ranking creado por un emprendedor canadiense despertó una nueva obsesión entre fundadores ambiciosos: construir compañías de alto impacto con estructuras mínimas, sin necesidad de grandes equipos, capital externo ni oficinas. Con inteligencia artificial como aliada, la fantasía de facturar cifras récord desde una laptop empieza a parecer menos lejana.
Tienen menos de 30 años, fundaron su empresa hace apenas tres años y ahora figuran entre los nuevos ricos del mundo tech. La herramienta que desarrollaron es furor entre programadores y grandes compañías, y ya genera ingresos por encima de los mil millones de dólares anuales.
Un médico y una enfermera detectaron una necesidad dentro del hospital y crearon Soleya, una marca que ya logró una tasa de recompra del 40%. Fabrican con materiales usados en indumentaria deportiva y apuntan al mercado B2B.
Impulsada por una mezcla de instinto, contactos y decisión, Beth Turner armó en pocas semanas su propia firma de inversiones y ya financió una veintena de startups ligadas a inteligencia artificial, energía y robótica. Su objetivo: convertirse en la primera llamada de quienes arrancan desde cero.
Impulsadas por la guerra en Ucrania, el conflicto con China y el auge de los drones, las inversiones privadas en tecnología militar escalaron a niveles inéditos. El sector sumó diez nuevos unicornios y atrajo a firmas de capital de riesgo que antes evitaban el rubro.
Con la mira en la industria aeroespacial, Aether Biomachines lanza polímeros ultralivianos con propiedades inéditas y promete revolucionar la fabricación a gran escala con inteligencia artificial y enzimas diseñadas a medida.
Luana Lopes Lara es la fundadora de Kalshi, empresa que hoy tiene un valor de US$ 11.000 millones. Gracias a esa cifra, la joven de 29 años se convirtió en la persona más joven del mundo en alcanzar esa fortuna por cuenta propia.