MMI está iniciando ensayos en humanos aprobados por la FDA para drenar las vías del cerebro y de esta formar ralentizar la progresión de la pérdida de memoria.
La reconocida investigadora Jennifer Doudna acelera fondos, crea compañías y empuja cambios regulatorios para que esta tecnología deje de ser una rareza de laboratorio y se convierta en tratamiento accesible para miles de personas.
Después de pasar por quirófano cuatro veces por un error médico, fundó una empresa que cruza millones de datos para señalar a los profesionales que obtienen mejores resultados. Ya consiguió clientes como Mercy y Mohawk, y levantó US$ 118 millones en una ronda liderada por Kleiner Perkins.
Brian Lian dejó las finanzas para meterse de lleno en el negocio de los tratamientos contra la obesidad. Convenció a una farmacéutica de cederle cinco compuestos y hoy lidera una compañía que busca hacerles sombra a los gigantes del sector, con un medicamento experimental que ya está en fase 3.
Reed Jobs fundó Yosemite para invertir en startups e investigadores enfocados en el cáncer. El hijo del creador de Apple busca alcanzar un total de US$ 350 millones y entre los principales aportantes figuran grandes nombres como la farmacéutica Amgen y el hospital Memorial Sloan Kettering.
Impulsado por su obsesión con la cirugía mínimamente invasiva, Fred Moll apuesta millones a una nueva generación de robots quirúrgicos capaces de intervenir con precisión en operaciones complejas, incluso a distancia y sin supervisión directa.
Durante décadas cultivaron un perfil bajo mientras abastecían a hospitales de todo el país. La apertura de su empresa en Wall Street revela por primera vez el tamaño real de su fortuna y marca el cierre de una etapa familiar tras más de un siglo en el rubro.
El experimento arrancó como una prueba interna y terminó transformándose en una plataforma que seduce a fondos como Goldman Sachs y Wellington. Su sistema, que recorta tiempos y costos sin resignar cobertura, ya gestiona reclamos médicos y farmacéuticos para empresas que buscan claridad en un rubro plagado de comisiones cruzadas.
Apoyada por el fundador de Amazon, esta startup desarrolló un sistema que traduce descripciones en lenguaje natural a secuencias genéticas para crear proteínas a medida.
Con una tecnología que permite detectar alteraciones genéticas con una precisión inédita, BillionToOne se metió en la elite del diagnóstico médico. El recorrido de su fundador, Guzhan Atay, incluye reuniones en estacionamientos durante la pandemia, un crecimiento exponencial en ingresos y una participación valuada en más de US$ 300 millones.
El salto en la valoración de OpenEvidence disparó el patrimonio de Daniel Nadler, fundador de la empresa radicada en Miami que ya es usada por cuatro de cada diez médicos en EE.UU. y busca empujar los límites del conocimiento clínico con algoritmos propios.
Meta restringe el uso de inteligencia artificial conversacional en su app de mensajería y obliga a replantear cómo seguir usando estos asistentes. OpenAI ya dio detalles sobre cómo conservar los chats y qué otras opciones quedan disponibles.
Contra todos los pronósticos, Herriot Tabuteau apostó por una estrategia poco convencional para construir Axsome Therapeutics: sin capital de riesgo, con pruebas clínicas internas y una obsesión por optimizar recursos. Hoy, la biotecnológica que fundó vale más de US$ 6.000 millones y apunta a revolucionar los tratamientos para enfermedades como la depresión, el TDAH y el Alzheimer.
Con experiencia en conducción autónoma, desarrollo de software y medicina de urgencias, Justin Ho, Chris Blumenberg y Caesar Djavaherian crearon Sage Care, una startup que busca ordenar la atención sanitaria con lógica algorítmica y precisión quirúrgica.
La startup Leo Cancer Care está transformando el tratamiento de radiación de protones con una idea sencilla: que los pacientes se sienten en lugar de acostarse. Ahora, hospitales como Stanford y McLaren hacen fila para comprar docenas de máquinas.
¿Y si los perros pudieran vivir más y mejor? Esa es la apuesta de Celine Halioua, fundadora de Loyal, una startup que ya consiguió US$ 135 millones de inversores de peso para desarrollar pastillas que prolonguen la vida de los perros. Ahora, su objetivo es obtener la primera aprobación condicional de la FDA en 2026.
Durante años, Jake Becraft se metió de lleno en la investigación contra el cáncer. Ahora, con resultados clínicos que lo respaldan y una billetera bien cargada, apunta a lanzar su primera terapia innovadora en 2030.
Suma Krishnan, una desarrolladora de fármacos con larga trayectoria, tenía 51 años cuando cofundó Krystal Biotech. Hoy, la compañía ya tiene una terapia génica aprobada y trabaja en el desarrollo de otras.
Daniel Nadler fundó OpenEvidence para ayudar a los profesionales de la salud a analizar la enorme cantidad de investigaciones médicas. Ahora recaudó US$ 210 millones y la empresa alcanzó una valoración de US$ 3.500 millones.