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Mauricio Pochettino.
Liderazgo
Mauricio Pochettino.
Foto: Alex Livesey - FIFA/FIFA vía Getty Images

Cómo Pochettino cambió el mindset del seleccionado estadounidense

Clemente Lisi

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El técnico argentino llegó a Estados Unidos para imponer una exigencia más alta y convenció a un plantel talentoso de que podía competir con la ambición de una potencia.

26 Junio de 2026 10.47

El momento más revelador de la campaña mundialista de Mauricio Pochettino quizás no ocurrió durante la fase de grupos. Llegó en 2024. Cuando el argentino aceptó el cargo de director técnico de la selección de Estados Unidos tras la decepcionante eliminación en la fase de grupos de la Copa América 2024, asumió que heredaría un proyecto desesperado por aprovechar al máximo una oportunidad única. En ese momento, Estados Unidos se preparaba para organizar un Mundial con una generación de jugadores muy talentosos y en plenitud. Se acercaba el gran momento del fútbol estadounidense.

En cambio, Pochettino, cuyo salario base anual asciende a US$ 6 millones, dijo que encontró una cultura que carecía de urgencia. Sus comentarios más contundentes en este Mundial no apuntaron a la táctica ni a la elección de jugadores, sino a la mentalidad.

Pochettino admitió que él y su cuerpo técnico "calcularon mal la situación" cuando llegaron en septiembre de 2024. En lugar de encontrar un equipo impulsado por la presión de disputar un Mundial como local, se toparon con jugadores que se habían acomodado a sus propios límites.

"Fuimos muy ingenuos cuando firmamos el contrato. Creo que después de firmarlo nos dimos cuenta de que habíamos evaluado mal la situación. Era peor de lo que pensábamos", sostuvo Pochettino.

Durante años, los analistas evaluaron a la selección masculina de Estados Unidos principalmente desde la perspectiva del talento. Debatían si esta generación era la más talentosa de la historia del fútbol estadounidense. También asumían que los mejores jugadores producirían, naturalmente, mejores resultados.

Pochettino y la Selección de Estados Unidos. (Foto: Instagram @usmnt)
Mauricio Pochettino sostuvo que el mayor desafío de Estados Unidos no pasaba por el talento, sino por la mentalidad competitiva. (Foto: Instagram @usmnt)

La evaluación de Pochettino puso en duda esa premisa. Su argumento sostenía que el talento nunca fue el factor principal. Al fin y al cabo, el equipo contaba con futbolistas que jugaban en Europa, como Christian Pulisic y Weston McKennie. Según él, faltaba intensidad competitiva.

Esta perspectiva refleja la visión de un hombre que dirigió algunos de los clubes más importantes de Europa. En cada etapa de su carrera, desde sus días como jugador hasta sus roles como entrenador en Inglaterra y Francia, Pochettino se desempeñó en entornos en los que el puesto, la reputación y los títulos siempre estaban en juego. A lo largo de su trayectoria, sus equipos se distinguieron por la intensidad, la presión y el compromiso emocional, así como por la sofisticación táctica.

Lo que le sorprendió de este equipo de Estados Unidos no fue la falta de habilidad, sino la ausencia de una determinación colectiva. Según él, el desafío pasó a ser más cultural que técnico.

La importancia de la frase "¿Por qué no nosotros?", como respuesta a la pregunta sobre si la selección de Estados Unidos podía ganar este Mundial, ilustra ese cambio. A simple vista, funciona como un eslogan motivacional. En realidad, representa un desafío directo a una de las barreras psicológicas más arraigadas del fútbol estadounidense.

"¿Por qué no nosotros? Ese era nuestro lema. Decir: ‘Podemos. Si creemos que podemos, podemos hacerlo. Si trabajamos duro, podemos hacerlo. Si cambiamos nuestra mentalidad, podemos hacerlo’",

Mauricio Pochettino, Director Técnico de la Selección de fútbol de Estados Unidos.

Durante décadas, Estados Unidos encaró los grandes torneos como un aspirante externo, con la esperanza de competir de manera digna contra las potencias consolidadas. El mensaje de Pochettino reformuló el debate. En lugar de preguntarse si Estados Unidos pertenece a la élite mundial, le plantea al equipo una pregunta distinta: por qué no debería aspirar a integrarla.

Selección de fútbol de Estados Unidos. (Foto: Instagram @usmnt)
El avance a los 16avos de final le dio respaldo competitivo al cambio de exigencia que Pochettino buscó imponer desde su llegada. (Foto: Instagram @usmnt)

Eso importa porque los torneos internacionales muchas veces se definen tanto por la convicción como por el talento. Países con menos recursos y menor profundidad de plantel superaron sistemáticamente las expectativas porque cuentan con una identidad clara y una convicción colectiva. Pochettino parece haber entendido que Estados Unidos nunca maximizaría su talento hasta que cambiara la percepción que tiene de sí mismo.

Ganar el Grupo D y avanzar a los 16avos de final es una señal de que este mensaje empezó a calar.

Esta evolución pone de relieve un aspecto poco valorado de la gestión a nivel selecciones. Los entrenadores de equipos nacionales disponen de poco tiempo y de relativamente pocas oportunidades para implementar sistemas tácticos complejos. Su mayor influencia suele consistir en fijar estándares y en construir una identidad colectiva.

Hasta ahora, el éxito de Pochettino parece responder menos a una reinvención de la forma en que juega Estados Unidos y más a una redefinición de lo que espera de sí mismo.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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