Del Balseiro a la Guía Michelin: la startup argentina que aplica IA en los mejores restaurantes para potenciar sus ventas
Laura Mafud Editora
Laura Mafud Editora
Cuando los restaurantes empezaron a reabrir tras los primeros meses de pandemia, lo hicieron con aforo limitado, distanciamiento y reserva previa obligatoria. Ese fue el disparador. "El mismo contexto que creó el problema creó la empresa", resume Nicolás D'Auro, CEO y cofundador de Woki, sobre el nacimiento de la compañía a fines de 2020, en Mar del Plata, en plena pandemia y de manera completamente online: "Nuestra primera oficina fue una videollamada", cuenta.
Con el correr de los meses, D'Auro y sus socios entendieron que el problema de fondo no era solo administrar reservas de manera eficiente. Los restaurantes necesitaban conocer a sus comensales, fidelizarlos y entender su propio negocio para poder personalizar la experiencia de quienes los visitan. Esa lectura del problema es la que terminó de darle forma a Woki: una plataforma que integra gestión operativa, CRM, inteligencia artificial, automatización de marketing y analítica de datos.
D'Auro y Rafael Gijón, hoy CTO de la compañía, se conocieron como compañeros de cuarto en el Instituto Balseiro, donde ambos estudiaban ingeniería nuclear. "Las charlas hasta cualquier hora eran siempre sobre lo mismo: qué empresa podíamos construir juntos", recuerda D'Auro. Se recibieron en plena pandemia, con "el mundo para el que nos habíamos formado" en pausa, y ahí identificaron una oportunidad: "La gente se iba a acostumbrar a reservar, y la gastronomía no tenía la tecnología para estar a la altura de esa nueva relación digital con el comensal".
El tercer socio fundador es Pablo Sahakian, cuya familia es dueña de Manolo, marca histórica de la gastronomía marplatense. Durante la pandemia, D'Auro escuchaba de primera mano cómo esa familia atravesaba la crisis en restaurantes grandes. "El problema estaba adentro del equipo fundador. No hacía falta imaginar qué le pasaba al gastronómico; lo estábamos viviendo de cerca", señala. Sahakian fue primero inversor ángel de la compañía y hoy es su CFO. El equipo directivo se completa con Guido D'Auro, hermano de Nicolás, al frente del área comercial, y con Gastón Parisier, fundador de Bigbox, quien lideró la ronda de inversión y acompaña como advisor permanente.

La empresa arrancó bootstrapeada: antes de la primera ronda formal, los fundadores habían invertido más de US$ 100.000 de capital propio. Tardaron más de seis meses en lanzar la primera versión probada con clientes reales, y más de un año en empezar a monetizar.
"Durante mucho tiempo la industria entendió que digitalizar un restaurante era reemplazar el teléfono por una reserva online. Nosotros creemos que la verdadera transformación comienza cuando un restaurante puede conocer a sus clientes, entender mejor su negocio y usar esa información para brindar una mejor hospitalidad", plantea D'Auro. La síntesis que usa para describir el negocio es directa: "Ayudamos a los restaurantes a pasar de gestionar mesas a gestionar relaciones. La buena comida te trae; la hospitalidad te hace volver".
El punto de partida que la compañía releva en sus clientes es elocuente: en promedio, de cada 10 clientes que conocen un restaurante por primera vez, solo 1 vuelve. Los restaurantes que activan la automatización de primera visita de Woki —una comunicación personalizada que invita a cada cliente nuevo a regresar— logran mejoras de hasta un 35% en la cantidad de clientes que vuelven, una mejora que, sostenida a lo largo de un año, puede representar más de US$ 50.000 de facturación adicional para un restaurante, según datos de la compañía.
La inteligencia artificial es la que permite procesar esa información sin sumarle trabajo al equipo del salón. "Los restaurantes siempre conocieron a sus clientes. El problema es que ese conocimiento vivía en un cuaderno, en un Excel o en la memoria de quienes trabajaban en el salón. Nuestro objetivo no es pedirles que hagan algo distinto. Todo eso ya lo hacían. Lo que hacemos es ordenar esa información, volverla inteligente y transformarla en mejores decisiones para el negocio y en mejores experiencias para cada comensal", explica Gijón.
La plataforma trabaja sobre modelos de terceros —Claude, GPT— y concentra su desarrollo propio en la capa de aplicación: el brief de turno que se arma solo, la nota de voz que se convierte en datos estructurados, o la selección de audiencias para campañas a partir de instrucciones en lenguaje natural.
El modelo de negocio es por suscripción, con planes que parten de los US$ 100 mensuales, y una decisión de diseño que la compañía destaca como central: no cobra comisión por reserva ni por comensal en los canales propios del restaurante. Entre sus clientes hay más de 50 establecimientos distinguidos por la Guía Michelin y The World's 50 Best, como Anchoíta, Trescha, Happening, Gardiner o Mercado de Faena, además de grupos como La Parolaccia y Fabric Sushi.
En octubre de 2025, Woki cerró una ronda de inversión de US$ 800.000, liderada por Gastón Parisier, junto a otros referentes de la industria gastronómica. El plan original contemplaba un segundo tramo de US$ 1,2 millones para este año, pero según D'Auro "los resultados de crecimiento orgánico fueron tan buenos que decidimos postergarlo, y probablemente hagamos más adelante una ronda mayor, desde una posición más fuerte". Los fondos ya recibidos se destinaron a dos frentes: la contratación de un equipo de producto y tecnología, y la expansión comercial en Argentina, Chile y Uruguay.

Hoy la compañía tiene 22 empleados y da soporte 24/7 a más de 1.500 restaurantes. En Buenos Aires, según datos de la empresa, ya es la plataforma con mayor participación de mercado, con más del 60%, y su objetivo es llegar al 80%. Los próximos pasos en el país apuntan a Mendoza, Córdoba y plazas turísticas como Bariloche, Salta, Iguazú y Ushuaia.
En Chile, donde desembarcó recientemente, ya superó los 50 restaurantes suscriptos y apunta a llegar a 100 antes de fin de 2026, vendiendo "exactamente el mismo producto y al mismo precio que en Argentina", según D'Auro. En Uruguay, donde ya opera con clientes, la estrategia está enfocada en la temporada de verano en Punta del Este y José Ignacio, con el objetivo de cerrar el año con más de la mitad del mercado uruguayo. Para 2027, la compañía planea avanzar sobre otras plazas de Latinoamérica y hacer un primer acercamiento exploratorio a México o España, de la mano de una futura ronda de inversión.
"Si tengo que resumirlo en una frase: queremos que el restaurante tenga memoria. Ese es el activo que va a separar a los que llenan mesas de los que construyen clientes", sintetiza D'Auro sobre el objetivo de largo plazo de la compañía.