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Anne-Caroline Biancheri
Negocios
Anne-Caroline Biancheri
(Foto: Gentileza Bodega Antucura)

La bodeguera francesa que apuesta a la Argentina y avanza con un megaproyecto de bienestar y real estate en Mendoza

Laura Mafud Editora

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Llegó al país en los años 90 y fundó una bodega pionera en el Valle de Uco. Hoy redefine su modelo de negocios con un desarrollo inmobiliario exclusivo, formato club privado y un concepto de vida holística proyectado a 2028.

1 Agosto de 2026 16.00

Hay historias empresariales que empiezan con una decisión ajena. En este caso, con el miedo de un padre. A comienzos de los años 90, en plena guerra del Golfo, un empresario francés radicado en París empezó a buscar un refugio alejado de los conflictos bélicos. No era un francés de los que echan raíces y no se mueven: él y su familia ya habían vivido, entre otros lugares, en Costa de Marfil. Viajaron a la Argentina con la idea de comprar algo, recorrieron Buenos Aires, Mendoza y Salta, y terminaron enamorados de esta última. Así nació el primer vínculo familiar con el país, varios años antes de que su hija decidiera instalarse de forma definitiva.

Esa hija, Anne-Caroline Biancheri, es la actual titular de una bodega mendocina, Antucura, que hoy combina vino, hotelería y un ambicioso proyecto inmobiliario y de bienestar. Nacida en Marsella, con una infancia repartida entre París, Costa de Marfil y la frontera con Bélgica, llegó a la Argentina en septiembre de 1992 para hacer una pasantía. Una vez finalizados sus estudios universitarios de marketing y gestión en la American University of París, en enero de 1993 decidió instalarse en Buenos Aires.

Del negocio editorial al Valle de Uco: la historia de la primera finca

El camino hacia el vino no fue directo. Tras una breve experiencia laboral, fundó su propia empresa en Buenos Aires, la editorial Caviar Bleu, dedicada a publicidad, marketing y edición de libros. Publicó, entre otros, dos títulos sobre Santiago de Chile y uno sobre Mendoza, encargado por el gobierno provincial de la época. Ese proyecto editorial la llevó a la principal provincia vitivinícola argentina.

Anne Caroline y Mauricio Ortiz (Foto: Gentileza Bodega Antucura)
Anne-Caroline Biancheri y Mauricio Ortiz (Foto: Gentileza Bodega Antucura)

El vino, sin embargo, ya estaba en la genealogía familiar. "Mi abuelo tenía viñedos en el sur de Francia y mi padre tenía un viñedo en sociedad en Borgoña", recuerda Biancheri. En 1998, gracias a la amistad de su padre con el enólogo francés Michel Rolland —que por entonces buscaba una propiedad en la zona y frecuentaba la casa familiar—, conoció Vista Flores, en el Valle de Uco. 

"Cuando descubrí esta finca me enamoré", dice. Ese mismo año compró el campo y, bajo el asesoramiento de Rolland, empezó de cero: entre 2000 y 2005 se plantaron 100 hectáreas de viñedo en alta densidad, con variedades poco habituales en ese momento en la Argentina, como Cabernet Franc y Petit Verdot. "Yo, con mentalidad francesa, pensaba en hacer blends, no varietales", explica Biancheri.

Enoturismo y real estate: la transformación hacia un proyecto de bienestar y membresía

Antucura, una bodega todavía artesanal, fue un paso más allá de sus vinos: la fundadora decidió sumar un pequeño hotel para que los visitantes pudieran vivir la experiencia completa del lugar. "Para que la gente se enamore del vino tiene que vivir el lugar, la gente y el suelo", sostiene. La construcción comenzó en 2005 y el hotel se inauguró en 2007, pensado en su origen como una casa familiar para compartir los fines de semana en la finca.

Bodega Antucura
(Foto: Gentileza Bodega Antucura)

Durante casi una década, la mayor parte de la finca y el hotel estuvieron alquilados a un grupo vitivinícola de peso. En ese período la fundadora se alejó parcialmente del negocio, atravesó situaciones personales difíciles y también la pandemia. Cuando retomó la conducción directa de la empresa, encontró un escenario distinto: por un lado, un boom de proyectos hoteleros en el Valle de Uco que contrastaba con el terreno casi virgen que había encontrado años atrás; por el otro, una industria del vino golpeada por la caída del consumo mundial y el avance de bebidas de menor graduación alcohólica. "El vino se va a seguir consumiendo, pero se va a consumir cada vez más calidad, y tiene que formar parte de una experiencia más completa", sintetiza.

De ese diagnóstico surgió la idea de un proyecto que va más allá del vino: un centro de bienestar holístico. La propietaria llegó a evaluar instalarlo en Punta del Este, pero terminó decidiendo que debía nacer en Mendoza. "Empezó a surgir la idea de desarrollar no solo el buen vivir, sino el bien vivir", cuenta, en referencia a un concepto que combina alimentación orgánica, vino y prevención en salud, trabajando "desde el cuerpo, las emociones, la mente y el alma".

 (Foto: Gentileza Bodega Antucura)
Mauricio Ortiz, Anne-Caroline Biancheri y Silvana Degiorgis (Foto: Gentileza Bodega Antucura).

El business plan, todavía en etapa de diseño, contempla un nuevo restaurante, una tienda, una sala de degustación, una biblioteca y un anfiteatro entre los viñedos para talleres y retiros, además de un spa de unos 250 metros cuadrados. A eso se suma un desarrollo inmobiliario de residencias de uno, dos y tres dormitorios —las más chicas pensadas para integrarse a un pool hotelero de alquiler temporario— y 18 terrenos de 6.000 metros cuadrados para viviendas particulares. La primera etapa contempla 44 residencias, con una eventual segunda etapa de entre 20 y 30 unidades adicionales.

El esquema tendrá formato de club: quienes compren una residencia serán considerados socios fundadores, y el acceso al predio —salvo para el nuevo restaurante— será por membresía, ya sea permanente o por día. Dentro del predio no circularán autos particulares, solo carritos de golf, bicicletas o se transitará a pie.

Según explica su fundadora, en los próximos meses espera tener listas las carpetas para salir a vender el proyecto inmobiliario. En paralelo, saldrá a buscar socios financieros, con la meta de tener definido el rumbo de ese financiamiento antes de fin de año. Una vez conseguidos los fondos, calcula un plazo de entre un año y medio y dos años de obra, por lo que proyecta una apertura hacia 2028, aunque podría avanzar por etapas: el actual hotel se transformaría en el clubhouse del proyecto.

Inversión extranjera y mercado de lujo: la visión sobre la Argentina y sus nuevos vinos

El target pensado para el desarrollo son europeos, estadounidenses y brasileños. La fundadora, que sigue de cerca la situación en su país de origen, es explícita sobre el contexto que impulsa parte de esa demanda: "Por ser francesa, veo que la situación está muy complicada en Europa, no solo por la guerra, sino por la crisis de inmigración". Y agrega que, como hay europeos buscando un refugio o tener un segundo espacio, "Argentina y Uruguay son lugares con culturas muy similares, donde es fácil adaptarte y no te sentís lejos de casa".

Anne Caroline y Mauricio Ortiz (Foto: Gentileza Bodega Antucura)
Anne-Caroline (Foto: Gentileza Bodega Antucura)

Sobre las perspectivas del país, es igual de directa: "Mi país de corazón es la Argentina. Si un día no puedo viajar más por la edad, decido quedarme aquí. Amo este país". Y sobre el momento actual, sostiene: "Tengo fe en que ahora estamos sobre el buen camino. Se están tomando las medidas que había que hacer desde hace mucho tiempo. Si pienso en desarrollar esto, es porque creo en el país".

Aunque hoy el foco esté puesto en el desarrollo inmobiliario y de bienestar, la bodega sigue siendo el corazón del proyecto. La casa presentó un nuevo Pinot Noir Single Vineyard y renovó su línea Colección, una edición limitada de entre 800 y 1.200 botellas elaborada solo con las cosechas donde ciertos varietales alcanzan su máxima expresión. Ambos lanzamientos responden a un estilo que la propia fundadora resume así: "El consumidor hoy busca vinos más elegantes y redondos. Dejamos atrás el uso demasiado marcado de madera o sabores invasivos".

En esa misma línea, Mauricio Ortiz, el enólogo de la bodega, explica que el objetivo es que los vinos "se expresen con fluidez, que sean precisos y elegantes, y que inviten a seguir tomando", en una búsqueda que la propia casa define como "argentinos con acento francés". Silvana Degiorgis, gerente de la bodega, por su parte, describe la línea Colección como el reflejo de "la esencia de nuestros viñedos en cada cosecha", mientras que Cristian Barbosa, el responsable comercial, subraya que cada edición "no responde solamente a una fórmula, sino a lo que ese año expresó con mayor calidad en la finca y en la bodega".

Con más de tres décadas viviendo en el país, una bodega de 24 años y un proyecto que apunta a 2028, Biancheri resume su recorrido con una frase que funciona como declaración de principios: "Me encantaría que la gente recuerde que, en algún momento, hemos llegado a tocar su alma".
 

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