El cofundador trepó gracias al rally de Alphabet, mantiene control accionario junto a Sergey Brin y sigue cerca de definiciones clave ligadas a la inteligencia artificial.
La apuesta a un plazo inusual reaviva el debate sobre la vida útil de las grandes tecnológicas, pone a prueba la confianza del mercado en su capacidad de adaptación y abre una nueva etapa en la carrera por financiar la expansión de la inteligencia artificial con deuda de larguísimo aliento.
La desconfianza frente a los aumentos agresivos en inversión de capital sacudió a empresas tecnológicas de primera línea, incluso a aquellas que muestran buenos resultados.
Acaba de desplazar a Jeff Bezos y a Larry Ellison, tras una racha alcista de siete jornadas que empujó las acciones de la tecnológica por encima de los US$ 337. El impulso se potenció con el anuncio de Apple, que integrará la inteligencia artificial de Google en la próxima versión de Siri.
Alphabet entra al club de los U$S 4 billones con su recomposición en IA, Apple reconoce la supremacía tecnológica de Google al elegir GEMINI para potenciar Siri. Ørsted lleva a los tribunales el freno de Trump a un proyecto eólico de U$S 5.000 millones, en una trilogía que muestra cómo Big Tech y la transición energética que también se juega en política.
Formado en Wall Street y convertido en referente del sector energético, Sheldon Kimber construyó una firma clave para el salto tecnológico de Alphabet, con proyectos que cruzan energía limpia, centros de datos y almacenamiento a gran escala.
Su empresa, nacida en una fábrica de motores para lavarropas, multiplicó su valor gracias al auge de la inteligencia artificial y la demanda global de hardware para centros de datos.
Pese a que reinvierte buena parte de sus ingresos, Alphabet recompensó a sus accionistas con más de US$ 350.000 millones en una década. Cómo se explica esta cifra y qué otras empresas integran el podio.
El repunte de las acciones de Oracle, tras una racha negativa, catapultó el patrimonio de su fundador y lo dejó por encima de Sergey Brin en el ranking global de fortunas. El mercado premió a Ellison pese a las dudas sobre el papel de la empresa en la carrera por la inteligencia artificial.
La suba del 2,2% en las acciones de Alphabet le permitió a Sergey Brin desplazar a Larry Ellison del podio. El avance se potenció tras rumores de una posible alianza con Meta para proveer chips de inteligencia artificial.
Con cuentas en el exterior o a través de CEDEARs, los inversores locales pueden aprovechar el impulso global de Nvidia, Microsoft y Alphabet, tres gigantes tecnológicos que siguen atrayendo capital por su rol central en el desarrollo de nuevos modelos de inteligencia artificial.
El desplome de las acciones, tras resultados que decepcionaron a Wall Street, le costó a Meta su peor jornada del año y a su fundador, una pérdida récord en su fortuna personal.
La alianza con Adani apunta a instalar un complejo de centros de datos en el sureste de India, con infraestructura propia y energía renovable. El plan busca posicionar al país como plataforma clave para el desarrollo de inteligencia artificial.
Si Alphabet impulsara aún más el lanzamiento de su empresa de tecnología de conducción autónoma, Waymo podría dominar un nuevo mercado con el potencial de generar más ingresos que su negocio publicitario.
Los datos de empleo, la tensión en el mercado de bonos, los efectos de la inteligencia artificial sobre las ganancias y la expectativa por las tasas de la Fed configuran un escenario complejo. Septiembre, históricamente volátil, podría ofrecer señales clave para lo que resta del año.
La compañía logró esquivar una sanción que amenazaba con desmembrar su negocio de navegación web. A cambio, deberá ceder información clave a sus rivales. El fallo impulsó con fuerza el valor de sus papeles en Wall Street.
El empuje de la inteligencia artificial mantuvo el envión de las principales tecnológicas del mundo, con Nvidia al frente. Qué miran los analistas para evaluar si todavía tienen recorrido.
Mientras otras compañías de chips tambalean, la firma dirigida por Jensen Huang se afirma como proveedora clave del boom de la inteligencia artificial, con nuevos proyectos, récord de ingresos y un lugar entre las empresas más grandes del mundo.
Con una simple idea surgida tras una fiesta, Chad Hurley, Steve Chen y Jawed Karim crearon en 2005 una plataforma para compartir videos que en apenas 20 meses fue comprada por Google por US$ 1.650 millones. El reparto de acciones los volvió millonarios y marcó uno de los movimientos más rápidos y rentables del mundo tech.