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Fotografía de Alex Wong/Getty Images

El nuevo examen de Wall Street para la inteligencia artificial: por qué Microsoft subió y Meta se desplomó

Agustín Jamele

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Microsoft y Meta presentaron sus balances. Entre ambas invirtieron más de US$ 72.000 millones durante el último trimestre, principalmente para ampliar su infraestructura tecnológica. Sin embargo, sus acciones reaccionaron en direcciones opuestas. Con las tasas reales de Estados Unidos en máximos de más de una década, los inversores dejaron de premiar el gasto por sí mismo y comenzaron a exigir ingresos, contratos y rentabilidad que justifiquen la carrera por la inteligencia artificial.

29 Julio de 2026 18.34

Microsoft y Meta, dos de "Las 7 Magníficas", presentaron sus balances el mismo día y confirmaron que la competencia por liderar el negocio de la inteligencia artificial demandará inversiones cada vez mayores. Entre ambas compañías destinaron más de US$ 72.000 millones a gastos de capital durante el último trimestre, una cifra que refleja la escala de la infraestructura necesaria para desarrollar modelos, construir centros de datos y sumar capacidad de procesamiento.

Sin embargo, la reacción de Wall Street fue completamente diferente. Las acciones de Microsoft subieron más de 3% en las operaciones posteriores al cierre, mientras que las de Meta cayeron alrededor de 6,5%. 

SE PUEDE USAR/ CEO de Microsoft /Satya Nadella
 CEO de Microsoft /Satya Nadella

La diferencia no estuvo en cuánto invirtió cada una. Microsoft destinó US$ 41.000 millones a gastos de capital, incluso más que los US$ 31.080 millones desembolsados por Meta. El contraste apareció en la capacidad de cada compañía para demostrar qué retorno obtiene a cambio.

Microsoft superó las expectativas de ingresos y ganancias, aceleró el crecimiento de Azure y acumuló contratos pendientes por US$ 678.000 millones. Meta también presentó un fuerte incremento de sus ingresos publicitarios, pero sus costos aumentaron 55%, el margen operativo cayó doce puntos porcentuales y el flujo de caja libre se redujo 91%.

Los dos resultados exponen el nuevo examen que enfrentan las grandes tecnológicas. En un contexto de tasas reales elevadas en Estados Unidos, el mercado ya no premia automáticamente los anuncios de inversiones en inteligencia artificial: exige pruebas de monetización, rentabilidad y generación de caja.

Mark Zuckerberg, CEO de Meta
Mark Zuckerberg, CEO de Meta

Microsoft empieza a mostrar el retorno

Microsoft cerró su cuarto trimestre fiscal con ingresos por US$ 90.000 millones, un crecimiento interanual de 18% y un resultado superior a los US$ 87.700 millones esperados por el mercado. La ganancia por acción llegó a US$ 4,74, frente a una estimación de US$ 4,25 y los US$ 3,65 registrados un año antes.

Los tres grandes segmentos de la empresa superaron las previsiones. Intelligent Cloud facturó US$ 39.300 millones, frente a los US$ 38.100 millones esperados; Productivity and Business Processes alcanzó los US$ 37.800 millones; y More Personal Computing obtuvo ingresos por US$ 12.900 millones.

Pero el dato más importante volvió a ser Azure. Los ingresos de la plataforma crecieron 43% interanual y superaron por primera vez los US$ 100.000 millones anuales. La cifra no corresponde a un solo trimestre, sino a los ingresos acumulados durante el último ejercicio fiscal, pero permite dimensionar el tamaño que alcanzó el negocio.

Microsoft cuenta con una ventaja central en la carrera por la inteligencia artificial: no necesita construir desde cero un modelo comercial. Puede monetizar sus inversiones mediante el consumo de Azure, Microsoft 365 Copilot, GitHub Copilot, herramientas de seguridad, aplicaciones empresariales y el acceso a modelos propios y de terceros.

Satya Nadella - Microsoft
Satya Nadella - Microsoft

Microsoft 365 Copilot, por ejemplo, superó los 30 millones de usuarios pagos, frente a los 20 millones informados en el trimestre anterior. La compañía puede distribuir estos productos entre empresas que ya utilizan Office, Teams, Dynamics, GitHub o sus soluciones de ciberseguridad.

A esto se suma su cartera de contratos pendientes. Las obligaciones de desempeño, que representan productos y servicios contratados pero todavía no reconocidos como ingresos, alcanzaron US$ 678.000 millones. El mercado esperaba US$ 647.600 millones y, en el trimestre anterior, la cifra había sido de US$ 627.000 millones.

Este volumen no implica que todo el dinero vaya a ingresar inmediatamente, ya que los contratos tienen diferentes plazos. Sin embargo, ofrece visibilidad sobre la demanda futura y muestra que una parte importante de la infraestructura que Microsoft está construyendo responde a compromisos comerciales concretos.

El CapEx de US$ 41.000 millones aumentó más de 70% interanual, pero quedó ligeramente por debajo de los US$ 42.000 millones esperados. Por eso, el mercado interpretó que Microsoft consiguió mantener cierto control sobre el gasto mientras aceleraba sus principales fuentes de ingresos vinculadas con la IA.

Microsoft
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Meta crece, pero la inversión absorbe la caja

El balance de Meta también mostró un negocio principal sólido. Los ingresos alcanzaron US$ 60.801 millones, un crecimiento interanual de 28% y un resultado superior a los US$ 60.200 millones esperados. La facturación publicitaria llegó a US$ 59.300 millones, con un aumento de 14% en la cantidad de anuncios exhibidos y de 12% en el precio promedio por anuncio.

La dificultad apareció debajo de los ingresos. Los costos y gastos aumentaron 55%, hasta US$ 42.026 millones. Como consecuencia, el resultado operativo cayó 8%, la ganancia neta retrocedió 14% y el margen operativo pasó de 43% a 31%.

La ganancia por acción fue de US$ 6,18, frente a los US$ 7,14 previstos por el consenso y los US$ 7,14 registrados en el mismo período del año anterior.

Una parte importante del deterioro se explica por cargos extraordinarios. Meta reconoció US$ 2.400 millones vinculados con litigios y otros US$ 1.180 millones en indemnizaciones relacionadas con la reducción de personal anunciada en mayo.

SE PUEDE USAR/ Meta    (Foto: Pexels-Julio-Lopez-75309646-17614476).
Meta (Foto: Pexels-Julio-Lopez-75309646-17614476).

Sin esos conceptos, el margen operativo habría rondado el 36,8%, en lugar del 31% informado. Sin embargo, todavía habría quedado más de seis puntos por debajo del registrado un año atrás. Los cargos legales y laborales profundizaron la contracción, pero no explican por completo la presión sobre la rentabilidad.

“El múltiplo refleja cautela ante la nueva estructura de costos. Si bien Meta sostiene que la IA acelera su negocio principal, el nivel de inversión requerido, sumado a gastos legales y reestructuraciones, presionó los márgenes y el flujo de caja libre. El mercado ajusta posiciones ante el miss en las expectativas de ganancias y el aumento del gasto en CapEx para el año fiscal 2026”, explicó Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión de IOL.

Después de la caída, Meta pasó de cotizar a un múltiplo precio-beneficio de 21,8 veces al cierre a alrededor de 20,4 veces en las operaciones posteriores. La compresión refleja el descuento que comienza a aplicar el mercado ante la incertidumbre sobre el retorno de las nuevas inversiones.

El dato que encendió las alarmas

El flujo de caja libre fue una de las principales señales de alerta. Meta generó US$ 31.862 millones de flujo operativo durante el trimestre, 25% más que un año antes. Sin embargo, la inversión en infraestructura absorbió prácticamente todo ese dinero.

El flujo de caja libre quedó reducido a US$ 784 millones, frente a los US$ 8.549 millones del segundo trimestre de 2025. La caída interanual fue de aproximadamente 91%.

SE PUEDE USAR/Mark Zuckerberg/Meta
Mark Zuckerberg/Meta

La empresa también elevó el piso de sus previsiones de inversión para todo 2026. Ahora espera un CapEx de entre US$ 130.000 millones y US$ 145.000 millones, frente al rango anterior de US$ 125.000 millones a US$ 145.000 millones. Además, proyecta gastos totales de entre US$ 165.000 millones y US$ 169.000 millones.

El contraste entre sus segmentos profundiza la discusión. Family of Apps, que incluye Facebook, Instagram, WhatsApp y Messenger, obtuvo ingresos por US$ 60.370 millones y un resultado operativo de US$ 23.394 millones. Reality Labs facturó apenas US$ 431 millones y registró una pérdida operativa de US$ 4.619 millones.

Meta financia simultáneamente la construcción de infraestructura para IA, el desarrollo de modelos, una estrategia de precios agresivos para competir con OpenAI y Anthropic, y las pérdidas de su negocio de realidad virtual y aumentada.

La empresa incluso analiza alquilar parte de la capacidad excedente de sus centros de datos. Esa alternativa podría abrir una nueva fuente de ingresos, pero también evidencia que el modelo de monetización todavía está en construcción. Microsoft, en cambio, ya cuenta con Azure como canal consolidado para vender capacidad e infraestructura.

Las tasas cambiaron las reglas

La reacción de Wall Street también debe analizarse dentro del nuevo escenario financiero de Estados Unidos. Las tasas de los bonos del Tesoro se encuentran cerca de sus máximos del último año, mientras que el mercado comienza a contemplar que la Reserva Federal podría mantenerlas elevadas durante más tiempo o incluso volver a subirlas.

Nicolás Max, director de Criteria
Nicolás Max, director de Criteria

Nicolás Max, Director Asset Management de Criteria, advirtió que las tasas reales llegaron a niveles que no se observaban desde hacía más de una década. Los bonos del Tesoro a treinta años ofrecen un rendimiento cercano al 3% por encima de la inflación, mientras que la tasa real a diez años ronda el 2,5%.

La situación modifica la evaluación de las inversiones tecnológicas. Si un bono estadounidense permite asegurar inflación más tres puntos porcentuales durante treinta años, los inversores tienen menos incentivos para asumir riesgo en compañías con valuaciones elevadas y retornos que dependen de ganancias futuras.

Las tasas altas reducen el valor presente de esos beneficios, elevan el costo de oportunidad del capital y aumentan la presión para demostrar rápidamente el retorno de cada dólar invertido.

También complican la situación de las empresas que dependen del endeudamiento para financiar centros de datos. Microsoft y Meta cuentan con una capacidad financiera muy superior a la mayoría de sus competidores, pero incluso ellas están buscando nuevas estructuras para compartir los costos. Meta, por ejemplo, acordó con BlackRock la construcción de un centro de datos de US$ 14.000 millones en Texas, en el que la administradora tendrá una participación del 80%.

El nuevo criterio de Wall Street

La comparación no significa necesariamente que Microsoft esté invirtiendo bien y Meta lo esté haciendo mal. Todavía es temprano para conocer el retorno definitivo de proyectos que demandarán años de desarrollo y podrían modificar la estructura del negocio tecnológico.

Pero los balances muestran cuál es el criterio que comienza a aplicar el mercado. Wall Street acepta inversiones extraordinarias en inteligencia artificial cuando puede observar una relación concreta entre infraestructura, demanda, ingresos y ganancias. Cuando esa relación todavía es incierta y el gasto comprime los márgenes y la caja, aplica un castigo.

Microsoft puede mostrar el crecimiento de Azure, la adopción de Copilot y contratos pendientes por US$ 678.000 millones. Meta exhibe mejoras en su negocio publicitario impulsadas por IA, pero todavía no logra compensar el incremento de los costos, las pérdidas de Reality Labs y el desplome del flujo de caja libre.

La carrera por la inteligencia artificial no se desacelera. Lo que cambió es la vara con la que el mercado evalúa a sus participantes. En un mundo con tasas reales elevadas, las promesas pierden valor y los resultados concretos vuelven a ocupar el centro de la escena.

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