Los algoritmos ahora también deciden cuánto vale el entretenimiento. La FIFA, Disney, las aerolíneas y los recitales de estrellas pop adoptaron sistemas de precios que suben según la demanda.
Mercor, que debutó en la lista Forbes Cloud 100, creó un reclutador de IA para entrevistar a candidatos. En el proceso, descubrió una fuente de ingresos más inmediata: encontrar personas para entrenar modelos de IA.
Mientras Estados Unidos lidera en capacidad de cómputo y energía dedicada a inteligencia artificial, China sorprende por la cantidad de centros de datos, aunque con menor rendimiento. Emiratos Árabes y Arabia Saudita se metieron en el podio y dejaron atrás a potencias tradicionales como Alemania y Reino Unido.
La cadena apuesta fuerte por la inteligencia artificial para afinar recomendaciones, personalizar la experiencia y agilizar las decisiones en cada sucursal.
Con una red de más de 80.000 cámaras, drones propios y acceso en tiempo real a bases de datos públicas y privadas, Flock Safety ya trabaja con 5000 fuerzas policiales en casi todo el país. Promete frenar el crimen con algoritmos, pero enfrenta críticas por violaciones a la privacidad, negocios opacos y un enfrentamiento abierto con el mayor jugador del rubro.
El arreglo millonario, que deberá ser aprobado por la Justicia, cierra un conflicto iniciado por autores y editoriales que acusaron a la compañía de usar obras literarias sin autorización para entrenar a su chatbot.
Los chats que los usuarios creían bajo resguardo quedaron expuestos en buscadores, a pesar de las garantías de la empresa. Entre los diálogos filtrados, había datos laborales, nombres propios e instrucciones internas del equipo técnico.
Fundada por Mario Colla y Nicolás Bernal, la startup que apuesta a la revolución silenciosa del AI commerce trae un nuevo paradigma para comercio electrónico. Con su tecnología de IA, ya aumenta las ventas de sus clientes en un 45% y humaniza la experiencia de compra.
Una técnica basada en el comportamiento de las dendritas promete reducir el gasto computacional de los modelos actuales sin resignar precisión. Su creador asegura que imitar mejor al cerebro podría hacer más accesible el desarrollo de sistemas avanzados.
El empresario anunció la creación de una unidad dedicada al desarrollo local de infraestructura y aplicaciones basadas en IA. En paralelo, su operadora móvil prepara el terreno para debutar en los mercados con una oferta récord.
El análisis de un año revela cómo la exposición sostenida en las noticias influye directamente en el uso masivo de estas herramientas. Cuanto más aparecen, más se utilizan.
Mientras se multiplican los diagnósticos alarmistas sobre el supuesto fracaso de la inteligencia artificial en el ámbito corporativo, una red de usos espontáneos y no oficiales empieza a mostrar señales de cambio profundo. Lo que muchos líderes ignoran no es la tecnología, sino cómo se está usando en la trastienda del trabajo diario.
La denuncia, presentada en Texas, sostiene que ambas compañías habrían manipulado el ranking de visibilidad y trabado actualizaciones para beneficiar a ChatGPT. Además, Musk cuestiona el acuerdo entre Apple y OpenAI por el uso de datos de usuarios de iPhone.
La salida al mercado de firmas tecnológicas en Estados Unidos y Europa, junto con los movimientos previos a nuevas emisiones, permite leer cómo se alinean capitales e intereses en torno a esta tecnología.
Mientras las compañías celebran los beneficios de la automatización, crece el malestar entre quienes antes se sentían seguros en sus puestos. La llegada de nuevas tecnologías genera dudas, ansiedad y un temor cada vez más frecuente: volverse irrelevante.
Muchas firmas invierten millones en soluciones con inteligencia artificial que nunca superan la etapa de prueba. El MIT analizó más de 300 casos y encontró un patrón: falta de dirección clara, descoordinación interna y obsesión por lo vistoso antes que por lo útil.
Aunque las órdenes sean claras, los sistemas insisten en desviarse. Qué hay detrás de esas respuestas erráticas que desorientan incluso a quienes ya tienen experiencia.
En Meta, el caos interno y la falta de una dirección clara empujaron a varios empleados a irse. Mientras tanto, algunos competidores aseguran que el nivel de sus desarrolladores en inteligencia artificial no está a la altura.
El nuevo modelo no solo responde: desliza mensajes ocultos, improvisa poesía técnica y parece entender qué es lo que uno quiere antes de terminar de decirlo. Un ensayo reciente indaga hasta dónde llega su aparente intención y qué dice eso sobre nosotros.