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Liderazgo

Foto: Getty Images.

Por qué la coherencia entre lo que un líder dice y hace es clave para construir su marca personal

William Arruda

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Lesley Everett plantea que una reputación sólida se gana con acciones repetidas capaces de demostrar aquello que una persona quiere representar. Así, la percepción de los demás termina pesando más que cualquier intención.

25 Septiembre de 2026 17.00

En un mercado laboral atravesado por la inteligencia artificial, el trabajo híbrido y la convivencia de distintas generaciones, Lesley Everett, coautora de The Growth Code™, planteó que los líderes construyen su marca personal a partir de los comportamientos que mantienen a lo largo del tiempo. La especialista explicó por qué la coherencia entre la imagen que una persona quiere proyectar y la experiencia que genera en los demás es determinante para consolidar su reputación.

La rápida incorporación de la inteligencia artificial al trabajo hizo más accesibles el conocimiento y la producción de contenidos. Esto aumentó el valor de cualidades humanas como la autenticidad, el criterio y la capacidad de generar confianza, un fenómeno que denomino Gran Valor Humano™.

A medida que cambian las formas de trabajar, también puede cambiar la manera en que un profesional es percibido. Everett sostuvo que esa evolución no surge de anunciar una nueva versión de uno mismo, sino de demostrarla con acciones concretas. Para la especialista, la marca personal va mucho más allá de la visibilidad o la autopromoción. Se forma a partir de la experiencia que las personas tienen de vos y de aquello por lo que terminan reconociéndote.

Tres empresarios en trajes colaborando en un entorno de oficina moderno, centrados en un portátil.
La marca personal se construye con comportamientos sostenidos que, con el tiempo, generan confianza y reputación. (Foto: Pexels)

"Podés decidir que querés ser conocido como valiente, estratégico, colaborativo o inspirador, pero la intención por sí sola no crea una marca", afirmó Everett. "El comportamiento genera evidencia. La evidencia genera confianza. Y, con el tiempo, esa confianza se convierte en reputación", agregó.

Cambiar la reputación exige cambiar el comportamiento

Everett sostuvo que una marca personal puede modificarse, aunque difícilmente lo haga a partir de una acción aislada. El cambio empieza a ser visible cuando una nueva conducta se repite lo suficiente como para que quienes te rodean la reconozcan.

La especialista utilizó como ejemplo a un líder acostumbrado a concentrar decisiones que quiere empezar a ser percibido como alguien que empodera a su equipo. Comunicar esa intención tendría poco efecto si su manera de actuar sigue siendo la misma. "Tengo que empezar a comportarme de manera diferente", remarcó Everett. En ese caso, el cambio podría verse en una mayor disposición a preguntar, delegar decisiones y dejar espacio para que otros actúen sin intervenir constantemente. "Si lo hacés una vez, la gente puede notarlo. Si lo hacés de forma constante, empezarás a generar evidencia", detalló.

Esa lógica también aparece en lo que Everett denomina la Curva de la Evidencia. Muchas personas esperan que los demás reconozcan un cambio antes de haber acumulado suficientes pruebas para que eso ocurra. Alguien puede sentir que está haciendo un esfuerzo enorme por escuchar mejor o mostrarse con mayor seguridad. Sin embargo, quienes lo rodean no ven ese proceso interno. Perciben lo que sucede en cada interacción.

Tres hombres de negocios con traje formal participando en una conversación mientras sostienen tazas de café en un entorno de oficina moderno.
La autenticidad también exige coherencia entre lo que una persona quiere representar y la forma en que actúa. (Foto: Pexels)

"Los demás no perciben tu esfuerzo, sino las pruebas que lo demuestran", afirmó. Esas señales pueden aparecer en una reunión, una decisión o una conversación en la que actuás de una manera distinta a la habitual. Por eso, modificar una reputación requiere paciencia. "No podés forjarte una nueva reputación a base de anuncios. Tenés que ganártela con tu comportamiento", sostuvo.

"Una marca personal auténtica no consiste en decir ‘así soy yo, tomalo o dejalo’", afirmó. Para la especialista, la autenticidad implica tener claro qué querés representar y, después, actuar de forma coherente con esa intención. "El crecimiento no debería alejarte de vos mismo. El mejor crecimiento te acerca a la persona y al líder que realmente querés ser", sostuvo Everett.

Con el tiempo, una conducta que al principio exige un esfuerzo consciente puede terminar incorporándose a la forma habitual de desenvolverte. Ahí aparece el concepto de la evolución de la identidad.

La diferencia entre intención y percepción

Uno de los principales obstáculos para desarrollar una marca personal es la distancia que puede existir entre cómo creés que actuás y cómo te perciben los demás. Las personas suelen juzgarse por sus intenciones. Quienes interactúan con ellas, en cambio, forman su opinión a partir de la experiencia concreta que tienen de su comportamiento.

Por ese motivo, la retroalimentación ocupa un lugar central. Durante su trabajo como coach, Everett solía plantear una pregunta a los líderes con quienes trabajaba: "¿Qué experimentan las personas cuando interactúan con vos?". La respuesta puede revelar diferencias difíciles de identificar sin una mirada externa. Si varias personas coinciden en que un líder se vuelve menos accesible bajo presión, esa percepción aporta una señal que sus propias intenciones no transmiten.

Profesionales de negocios diversos participando en una animada reunión en la oficina, fomentando la colaboración y el trabajo en equipo.
La retroalimentación permite detectar la distancia entre la imagen que alguien busca proyectar y la que los demás realmente perciben. (Foto: Pexels)

Para quienes buscan cambiar la manera en que son percibidos profesionalmente, la especialista propuso comenzar por responder tres preguntas:

  • ¿Por qué quiero ser conocido?
  • ¿Qué comportamientos podrían aportar pruebas de ello? 
  • ¿Qué pruebas están percibiendo las personas de mi parte hoy?

La clave está en comparar lo que querés proyectar con la evidencia que los demás reciben. A partir de ahí, Everett recomendó trabajar de manera sostenida en uno o dos comportamientos y solicitar retroalimentación para ajustar el proceso. "Prestá atención a la respuesta. Pedí retroalimentación. Adaptate. Seguí adelante", afirmó.

Esa repetición también puede modificar la forma en que te percibís a vos mismo. Al principio, una nueva conducta puede parecer deliberada. Si se sostiene y empieza a dar resultados, puede terminar incorporándose a la propia identidad. "No solo te comportás de manera diferente. Empezás a verte a vos mismo de manera diferente. Eso es la evolución de la identidad", afirmó Everett.

Para la especialista, ahí se cruzan la marca personal y el crecimiento sostenible. La reputación no se determina por lo que escribís sobre vos mismo en el encabezado de tu perfil de LinkedIn, sino por la evidencia que dejás en cada interacción.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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